🚨 VOCÊ SABIA? 4 jogadores da Copa do Mundo 2026 têm acusações de estupro. Com um total de 12 vítimas denunciantes.
🇨🇻 Cabo Verde tem seu capitão, Ryan Mendes, acusado de ESTUPRO por uma brasileira.
🇲🇦 Hakimi, capitão de Marrocos, será julgado por uma acusação de ESTUPRO na França.
🇯🇵 O Japão, próximo adversário do Brasil, tem dois jogadores acusados de ESTUPRO: Junya Ito (2 acusações) e Kaishu Sano (1 acusação), o segundo chegou a assumir publicamente o crime.
🇬🇭 Gana tem seu principal jogador, Thomas Partey, investigado por SETE acusações de ESTUPRO na Inglaterra.
En esa carrera desquiciada por demostrar que se es más atlético que nadie, siempre se acaba llegando al mismo sitio: al tópico, al insulto, a la acusación de traición y a la descalificación personal.
Nada nuevo bajo el sol, pero, como siempre, se pierde lo más interesante.
Porque, al respecto del caso Julián Álvarez, la pregunta importante es otra. Lo más interesante es qué lleva a un jugador con contrato en vigor a exponerse tanto para salir de un equipo.
Y eso no es normal.
Julián es un futbolista importante, con contrato largo, ficha alta, estatus deportivo y responsabilidad simbólica dentro del proyecto y, sin embargo, ha dejado claro públicamente que cree que lo mejor para todos sería un traspaso.
En el mundo de adultos que es el fútbol profesional, un jugador de ese nivel sabe perfectamente lo que implica dar ese paso. Sabe que se expone al enfado del club, al desgaste con la afición, a la presión mediática y a quedar marcado si finalmente tiene que quedarse.
Por eso reducirlo todo a “es un desagradecido” o “no siente el Atleti” es demasiado infantil.
Es hablar de todo menos del elefante que hay en medio de la habitación: qué ha pasado dentro del Atlético para que el jugador llamado a liderar el nuevo proyecto haya decidido asumir ese coste.
Porque nadie se expone de una forma tan pública si está cómodo.
Nadie fuerza tanto una salida si siente que el lugar donde está le permite crecer, competir, ser reconocido y ocupar el papel que cree merecer.
Y ahí es donde el debate se vuelve incómodo para los sospechosos habituales.
Porque el caso Julián no habla solo de Julián. Habla también de un club que ficha talento de élite, pero quizá no termina de ofrecerle un proyecto a la altura de ese talento.
Y habla, inevitablemente, de Simeone, el gran ausente.
De un entrenador que muchas veces ha pedido a Julián jugar demasiado lejos de la portería contraria, partir desde la izquierda, trabajar como interior, perseguir laterales, gastar energía en retornos larguísimos y convertirse durante demasiados tramos en una pieza auxiliar del sistema.
Una cosa es exigir compromiso. Otra muy distinta es fichar a un delantero diferencial para pedirle que se aleje de aquello que lo hace diferencial.
Ahí hay una tensión que no se resuelve llamando desagradecido al jugador.
Porque quizá Julián no solo quiere irse por ambición, por mercado o por impaciencia. Quizá quiere irse porque ha entendido que en este Atlético se le pide demasiadas veces que sea otra cosa antes de dejarle ser plenamente el jugador que ya es.
Cuando un jugador así quiere irse de esta manera, el dato importante no es solo que quiera marcharse.
El dato importante es todo lo que hay detrás de su deseo expresado de ser traspasado.
Y, sobre todo, el hecho de que ha llegado a preferir el coste de exponerse al coste de quedarse callado.
Adultos de 35 años que comen como un niño de comunión
No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan:
“Uy, yo cebolla no.”
“Pimiento tampoco.”
“Eso verde quítamelo.”
“¿Tiene trocitos?”
“Es que la textura…”
Y encima lo hacen con cara de superioridad:
“Es que yo soy muy especial para comer.”
No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales.
Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa.
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📌 Multa de 10.000 euros a un pagès català per anunciar la seva fruita a la carretera: "M'he posat a plorar, n'hi ha per tancar la barraca" https://t.co/O75FMFgxZt
La escuela pública nació para que el hijo de un barrendero pudiera llegar a ser neurocirujano. Hoy, ese ascensor está averiado. Hemos sustituido el conocimiento exigente por dinámicas que solo benefician a quien ya trae una mochila llena de una casa con recursos. 🧵va...