Si algo he aprendido en los últimos años es que no hace falta echarse a morir para honrar el amor, basta con recordar al otro de la manera más preciosa, con gratitud
He encontrado que para tener una vida más tranquila ayuda mucho concederles a las personas el beneficio de la duda: partir de la convicción de que todo el mundo está haciendo lo mejor que puede con las herramientas que tiene. No siempre es fácil, pero un poco de compasión ayuda mucho.
madurar es registrar que el amor no es recíproco (nadie ama de la misma forma), que no existe el equilibro en ningún vínculo (ni en nosotros mismos), que todo lo que damos no siempre tiene una respuesta. Madurar es eso, habitar estas pérdidas en lugar de lamentarse por ellas.
A veces la vida se siente como cuando Virginia Woolf escribió: “Estoy abrumada por cosas sobre las que debería haber escrito y nunca he encontrado las palabras adecuadas.”