Soy un alma rota que busca reparase por si sola.
Una sonrisa escondida que ya no se quiere ocultar.
Un cerebro abatido por la memoria que necesita olvidar.
Un corazón agrietado que quiere sanar.
Soy Nathalia, una persona común, pero especial.
Cada vez que regreso del Ecuador vengo convencida de que podría ser el paraíso. En Cuenca, la temperatura perfecta todo el año. En el páramo, el agua pura. La mejor comida, porque la tierra y el mar son generosos. Todos los paisajes en uno.
Pero no hay trabajo, ni salud, ni paz.
Este mes se cumplen dos años desde que Caro no está y su victimario sigue viviendo la vida en el trabajo que ella le consiguió, sí viajan en LATAM a cualquier lado es posible que se crucen con ese hdp. Para que le distingan es el tripulante de cabina con cara de bobo y calvo.