Mañana se termina el mundial y en mi corazón vivirá por siempre ese partido contra Alemania cuando por un instante fugaz todos fuimos un solo país, y nos volcamos a las calles y después de mucho tiempo las habitamos sin miedo, y desbordados de alegría.
No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.