Acentúo mayúsculas, pongo al inicio y al final, signos de admiración e interrogación; soy de ésas. Te amarán porque eres libre; te odiarán por la misma razón.
Seamos claros de una vez por todas, sin paños calientes ni diplomacia floja: la enseñanza del Derecho es, en muchos países, catastrófica, absurda, demencial. Si la Arquitectura se enseñara como el Derecho, los edificios se caerían, y si se enseñara así la Medicina, los cirujanos matarían a cada paciente, porque no sabrían ni que hay que lavarse las manos.
Las Facultades de Derecho están plagadas de profesorado que ignora qué utilidad práctica tiene la teoría que explica o desconoce qué fundamento teórico tiene la práctica que muestra.
La gran culpa es del profesorado y del gobierno de las facultades de Derecho. Hay que refundarlo y repensarlo todo. Y urge cerrar miles de facultades de Derecho y, si me apuran, encarcelar a muchos de sus responsables como autores de delito continuado de estafa; entre otras cosas.
Si los ingenieros no saben, se caen los puentes, pero si los profesionales del Derecho no saben, nos caemos los ciudadanos y la práctica jurídica se vuelve arbitrariedad, corrupción y abuso. Y eso es lo que hay, adornado con la propaganda del iusmoralismo fatuo que sale de esas mismas facultades absurdas. Todos felices porque buscamos la justicia y se nos llena la boca de derechos humanos de los gatos y de monísimos principios, mientras no distinguimos una pena de una sanción administrativa o un contrato de un acto administrativo, y mientras no tenemos ni lejana idea de cómo se estructura el sistema de fuentes, cómo se relacionan las normas dentro de nuestros ordenamientos o cómo se relacionan los sistemas jurídicos. Etc., etc., etc.
Ahora me voy a almorzar. Estas cosas me dan hambre.
“Le parecía tan bella, tan seductora, tan distinta de la gente común… que se conectaron…(El amor en los tiempos del cólera). Feliz cumpleaños”, decía la nota.
Sorpresas que te hacen el rato, el día, la vida.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.”
[AMARES. El sistema/3. Eduardo Galeano. Pág.
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“Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.