No, RuPaul, no vamos a "bailar y divertirnos porque el fascismo ya ha ganado y no hay nada que hacer".
La gente queer estaremos organizadas, plantando cara a las expresiones fascistas en la calle, en la puerta de los desahucios, en los piquetes y en las manis.
Las declaraciones que tanto disgustan de Alaska, Canut y compañía no vienen solo del giro ayusista de la cultura gay madrileña, vienen de años de décadas de brecha entre el asimilacionismo y un proyecto revolucionario que tiene nombres y apellidos.