La Universidad de Chicago acaba de decir en voz alta lo que muchas facultades de Derecho todavía no quieren aceptar: la inteligencia artificial ya rompió el modelo tradicional de enseñanza jurídica. Hoy un alumno puede entregar una demanda, un ensayo o una investigación impecables sin haber leído, razonado ni comprendido realmente el problema. El riesgo no es solo el plagio. Es algo mucho más grave: simular que alguien sabe Derecho cuando en realidad solo aprendió a pedirle respuestas a una máquina.
La respuesta de Chicago no es prohibir la IA ni rendirse ante ella. Es formar abogados capaces de pensar sin tecnología, trabajar con ella y, sobre todo, cuestionarla. Por eso vuelve al aula sin pantallas, fortalece el método socrático, exige exámenes presenciales y obliga a los estudiantes a defender oralmente sus trabajos. La lógica es brutalmente sencilla: si no puedes explicar, sostener y corregir lo que entregaste, entonces probablemente nunca fue realmente tuyo.
La inteligencia artificial no va a acabar con los abogados. Va a acabar con una forma mediocre de ejercer el Derecho: memorizar, copiar formatos, repetir jurisprudencia y producir documentos sin criterio. El abogado que sobreviva no será el que escriba más rápido que una máquina, sino el que sepa detectar cuándo la máquina se equivoca, entender lo que está en juego, tomar decisiones difíciles y responder por sus consecuencias. El futuro de la abogacía no está en producir más texto. Está en tener más juicio.
https://t.co/jOi6yohnra
New in The Atlantic this morning: an extraordinary cover story by @rosehorowitch.
If you’re generally only reading tweets, emails, texts, and machine-generated sentences, you should really, really read this story (and after that, a novel!):
https://t.co/izCxIr0MW2
@RodrigoUprimny Respetado profesor: usted nos aseguró en su columna que ese era un proyecto político de izquierda democrática, republicana y con gran respeto por la institucionalidad. Y que el otro era una amenaza y un riesgo inminente para la democracia. ¿Nos engañó? ¿Lo engañaron? 🙂
En breve, en el canal, análisis de uno de los mejores 0-0 que he visto en mi vida. Colombia ha presentado hoy su candidatura para ser campeón del mundo.
Mientras no nos demos cuenta de que tenemos más en común los votantes vacilantes de Cepeda, de De la Espriella y los del blanco que lo que tenemos con sus votantes convencidos o con los candidatos no podremos hacer un proyecto centrista para oponerse con éxito a esos extremos.
Ya sabemos la dinámica. Por las noches hacen discursos incendiarios y mentirosos o marchas "espontáneas" e intimidantes. Por la mañana salen a buscar a los votantes del centro con canticos de sirena y de concordia.
🇨🇴 Elecciones vigiladas por delegados de 22 países y 26 organizaciones, con 800.000 jurados, 300.000 testigos y más de 5.000 observadores. Y aun así hablan de fraude sin una sola prueba.
Llamar fraude anticipado para desconocer resultados desfavorables ya tuvo consecuencias graves en EE.UU. 🇺🇸 en 2021 y en Brasil 🇧🇷 en 2023. Colombia no puede ir por ese camino.
Y además es el mismo sistema con el que @petrogustavo ganó hace 4 años.
Le pedimos al presidente Petro, a @IvanCepedaCast y a @aida_quilcue que respeten las reglas de la democracia.
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Ahora que se ha desatado la retórica petrista pidiendo una asamblea constituyente, valdría la pena preguntar:
¿cuál norma de la constitución del 91 es la que impide desarrollar un estado social de derecho o combatir la corrupción?