La psiquiatra británica Joanna Moncrieff ha dicho que la #saludmental no es solo biológica, sino también política. Sostiene que el sistema psiquiátrico actual, se basa en la medicalización y la "cura química" y es un modo de control social que patologiza el sufrimiento.
23 cosas que los hijos hacen solo por un tiempo… y luego desaparecen para siempre.
Un día dejan de correr hacia ti en cuanto se despiertan.
Ese ruido de pasitos en el pasillo, el salto a tu cama, las manos frías buscando calor…, sin darte cuenta, se transforma en silencio… y en una puerta que ya no se abre.
Dejan de decir: “¡Mami, papi, mira!”
Ya no hay piedras mágicas ni dibujos urgentes que mostrar.
Su mundo se vuelve más grande… y tú, poco a poco, ya no eres el centro.
Un día dejan de tomar tu mano al caminar.
Primero la sueltan por segundos… luego para siempre.
Y aunque siguen a tu lado, algo invisible ya empezó a alejarse.
Dejan de dormirse en tus brazos.
Ese peso cálido, esa respiración que se acompasa con la tuya…
un día desaparece sin despedirse.
Dejan de creer que tu beso lo cura todo.
Las heridas ya no están en las rodillas…, y empiezan a doler en lugares donde no puedes soplar.
Dejan de traerte sus “tesoros”.
Hojas secas, palitos, papeles arrugados…, ya no necesitan compartir cada pequeño hallazgo contigo.
Un día dejan de pedirte que les leas un cuento.
Las voces, los personajes, las noches compartidas…,
son reemplazadas por pantallas y silencios propios.
Dejan de buscar tu cama en mitad de la noche.
Ya no hay pies fríos ni abrazos improvisados.
Solo el eco de lo que fue rutina.
Dejan de abrazarte sin motivo.
Antes lo hacían por impulso, sin pensar.
Luego, el abrazo se vuelve más escaso… y más medido.
Dejan de llamarte para todo.
Antes eras la respuesta a cada duda.
Ahora aprenden a resolver… sin mirarte primero.
Dejan de reírse a carcajadas contigo por cualquier tontería.
La risa cambia… se vuelve más contenida, más selectiva.
Dejan de necesitar que los ayudes a vestirse.
Tus manos dejan de abrochar botones…, y de ser imprescindibles.
Dejan de sentarse en tu regazo porque “ya no caben”.
Pero en realidad… lo que cambia no es el tamaño.
Dejan de despedirse con besos exagerados.
Los “mil besos” se convierten en un gesto rápido… o en un “luego nos vemos”.
Dejan de contarte todo lo que les pasa.
Sus pensamientos empiezan a tener puertas… y no siempre tienes la llave.
Dejan de buscar tu mirada para aprobar lo que hacen.
Y empiezan a buscarla… en otros.
Dejan de necesitar tu compañía constante.
Antes eras su refugio.
Después… solo una opción más.
Dejan de hacerte preguntas sin fin.
El “¿por qué?” se apaga… y con él, una parte de su asombro compartido contigo.
Dejan de creer que eres invencible.
Un día descubren que también dudas, también te cansas… y ya no te miran igual.
Dejan de pedirte que juegues con ellos.
Los juguetes cambian… y tú ya no estás en ese juego.
Dejan de buscar consuelo en tus brazos automáticamente.
Aprenden a sostenerse solos… aunque a veces aún lo necesiten.
Dejan de ser pequeños sin que te des cuenta.
No hay un día exacto.
Solo un cúmulo de momentos que ya no vuelven.
Y un día… dejan de vivir contigo.
La casa sigue en pie… pero ya no suena igual.
Y entonces entiendes que todo aquello… era irrepetible.
La infancia no avisa cuando se va.
No hace ruido al marcharse.
Se disuelve en los días cotidianos… mientras tú crees que aún hay tiempo.
Y por eso, mientras todavía corren hacia ti,
mientras aún buscan tu mano,
mientras todavía eres su mundo entero… míralos, escúchalos, abrázalos más de lo necesario.
Porque un día, sin darte cuenta…
será la última vez.
Una persona nos propone abordar otro fenómeno muy distinto, pero igualmente complejo: las rumiaciones en personas con rasgos obsesivos, es decir, esos pensamientos repetitivos que giran una y otra vez sin encontrar resolución.
La rumiación no es simplemente pensar mucho. Es un tipo de pensamiento que no avanza, que se repite, que vuelve sobre lo mismo con la ilusión de encontrar una solución, pero que en realidad mantiene a la persona atrapada en un bucle.
En las estructuras obsesivas, el pensamiento cumple una función de control. Ante la incertidumbre, la duda o la ansiedad, la mente intenta resolverlo todo a través del análisis. Pero hay un límite: no todo puede resolverse pensando. Y cuando la mente intenta hacerlo, queda atrapada.
Las rumiaciones suelen girar en torno a preguntas sin respuesta clara, decisiones pasadas, posibilidades futuras o dudas constantes. Y cuanto más se intenta resolverlas, más se activan. Esto genera agotamiento, frustración y una sensación de no poder salir de la propia mente.
Desde una mirada profunda, la rumiación no es el problema en sí, sino un intento de la psique de evitar algo más incómodo. Muchas veces, debajo del pensamiento repetitivo hay una emoción que no se está pudiendo sentir: miedo, culpa, incertidumbre, inseguridad. Pensar se convierte entonces en una forma de no sentir.
Por eso, intentar eliminar la rumiación directamente suele no funcionar. El trabajo no es “dejar de pensar” por la fuerza, sino cambiar la relación con esos pensamientos. Poder reconocer que están ocurriendo, sin entrar en cada uno de ellos como si fueran una tarea a resolver.
También es importante introducir límites al pensamiento. No todo lo que aparece en la mente merece ser seguido. Aprender a decir internamente “esto es un pensamiento, no una verdad ni una acción necesaria” permite generar cierta distancia.
Además, es fundamental reconectar con el cuerpo y con la experiencia presente. La rumiación ocurre en un plano mental desconectado del aquí y ahora. Volver a lo concreto —la respiración, el entorno, la acción— ayuda a salir de ese circuito.
La mente obsesiva busca certeza.
Pero la vida no siempre la ofrece.
Y parte del proceso consiste en aprender a tolerar esa incertidumbre
sin quedar atrapado en el intento de resolverla.
Porque no todo se resuelve pensando…
y no todo pensamiento necesita ser seguido.
"El optimismo y la extraversión no son solo rasgos de personalidad; son escudos protectores. En la medida en que somos capaces de proyectar una visión positiva del futuro, nuestra neurobiología responde creando mayor resiliencia."
(Miguel Toribio)
Sistema Inmune de Mujeres envejece más rápido según estudio publicado en Nature. La remodelación celular y molecular de su sistema inmune es más pronunciada con el tiempo, lo que explicaría las diferencias entre sexos, en enfermedades autoinmunes y cánceres de la sangre.
Neurosis noógena?
😳😳😳😳😳😳😳
Es un tipo de trastorno nacido de la "frustración existencial", de la falta de sentido y propósito en la vida, según Viktor Frankl. No deriva de conflictos psicológicos, sino de la zona la espiritual, del vacío existencial y la desesperanza.
La voz que escuchas en tu mente nace de tu propia biología, pero su tono frecuentemente está programado por introyección:
El proceso inconsciente de absorber e interiorizar los mensajes, juicios y expectativas de figuras de autoridad, compañeros o relaciones significativas a lo largo de tu desarrollo.
Esta internalización temprana crea guiones neuronales automáticos.
No son solo pensamientos; son patrones de activación neural que el cerebro repite por eficiencia, formando circuitos de red de modo por defecto (DMN) que funcionan en piloto automático.
El "crítico interno" es, en esencia, un eco memorizado, una repetición de la materia gris que se fortaleció con cada experiences de validación o rechazo.
Distinguir entre este eco y tu voz auténtica es un acto de soberanía neurológica.
Neurobiología de la Introspección.
Durante la infancia y adolescencia, el cerebro está en máxima plasticidad.
Las conexiones sinápticas se forman reforzando lo que se repite. Los mensajes frecuentes de figuras de apego "no eres suficiente", "debes perfecto", "no muestres debilidad" se graban a fuego en la amígdala (centro de alarma) y la corteza prefrontal (área de autoevaluación).
Con el tiempo, el crítico interno se apodera de la función de la corteza prefrontal, simulando autoevaluación pero en realidad ejecutando un script ajeno.
Sus señales fisiológicas son características: tensión en el pecho, mandíbula apretada, respiración superficial.
Es reactivo, rígido y con frecuencia catastrófico.
En cambio, tu voz genuina a menudo llamada "intuición" o "sabiduría interior" surge desde un estado de sistema nervioso parasimpático activado:
Calma, curiosidad, compasión. Se siente como una expansión, no una contracción.
Protocolos de Reconexión:
Más Allá del Diario
1. Etiquetado Neural (Neuro-Naming): Cuando notes un pensamiento crítico, no luches. Di en voz alta o mentalmente: "Eso es la cinta de la Sra. Pérez", "Eso es el guion de mi padre". Esta simple etiqueta activa la corteza prefrontal, rompiendo la fusión y creando espacio cognitivo. Estudios de neuroimagen muestran que el etiquetado reduce la activación de la amígdala en segundos.
2. Escaneo de Animalia (Body Scan Query): Antes de creer un pensamiento, haz un rápido escaneo corporal. ¿Sientes contractura? ¿Opresión? Eso señala al crítico. ¿Sientes apertura, calor en el pecho? Eso puede ser intuición. El cuerpo no miente; su lenguaje es el de las neuronas espejo y las vísceras (eje cerebro-intestino).
3. Diario de Distancia (The Observer's Log): Escribe no lo que piensas, sino cómo lo piensas. Ejemplo: "Hoy el crítico dijo 'Nunca vas a lograrlo'. Su tono era agudo, como un silbido. Sentí frío en los brazos". Al describir la forma, no el contenido, te posicionas como testigo, no como víctima.
4. Reescritura de Guiones (Script Rewiring): Toma una frase crítica común y crea una contrafrasa biológicamente compatible. En lugar de "Soy un fracaso", prueba: "Mi cerebro está tratando de protegerme con un viejo guion. ¿Qué necesito ahora?". Esto redirige la energía neuronal de la amenaza a la curiosidad.
El Proceso es la Recompensa
Cada vez que reconoces al crítico sin seguirlo, debilitas su sinapsis.
Cada vez que actúas desde la voz tranquila, fortaleces nuevas conexiones en la corteza insular (conciencia interna) y el giro cingulado (gestión emocional).
No se trata de eliminar la voz crítica a veces tiene información útil, sino de bajar su volumen y aprender a escuchar el susurro de tu verdadera orientación.
La meta no es un cerebro silencioso; es un cerebro diferenciado, donde tú eres el director, no el eco.
Neurosis noógena?
😳😳😳😳😳😳😳
Es un tipo de trastorno nacido de la "frustración existencial", de la falta de sentido y propósito en la vida, según Viktor Frankl. No deriva de conflictos psicológicos, sino de la zona la espiritual, del vacío existencial y la desesperanza.
Genes del autismo: un estudio global confirma que el riesgo genético es común a todas las poblaciones.
🧬 Un amplio estudio internacional desmonta una de las grandes incógnitas de la genética, al determinar que el autismo comparte las mismas bases biológicas en todas las poblaciones humanas. El hallazgo refuerza la necesidad de una investigación más diversa para mejorar el diagnóstico y avanzar hacia una medicina de precisión más equitativa. https://t.co/aXlUEYgGRL
🔴| Los experimentos se llevaron a cabo con veneno de abejas originarias de Australia, Irlanda y Reino Unido. Además de eliminar las células tumorales, se detectó que las células sanas se mostraron menos afectadas tras la exposición al compuesto. En comparación con otros fármacos o terapias actuales.
Soledad que asusta y Soledad que ayuda
La soledad suele ser percibida como un abismo silencioso que impone un miedo ancestral e instintivo. Un niño que se queda solo puede aterrorizarse. Y por el lado de la ciencia, sabemos que cuando la soledad se hace prolongada o se asocia con vacío o rechazo, puede dejar huellas físicas que pueden ir desde activación de los centros de alarma o miedo del cerebro, la reducción del Hipocampo, zona asociada con el aprendizaje y la memoria, hasta un aumento de riesgo de desarrollar demencia.
Sin embargo, esa soledad que incomoda a unos puede favorecer e inspirar a otros que buscan silencio, reflexión y autodescubrimiento. Muchos aseguran que en momentos de una profunda soledad han encontrado su verdad, su vocación o han encontrado repentinamente respuesta a sus dudas más profundas. el destacado Monje Milarepa pasó años en una cueva haciendo oración y meditación y se dice que logró desarrollar poder sobre los objetos materiales.
El Cimiento de la Identidad
A pesar de estos riesgos psicológicos y biológicos, existe una "soledad elegida" que actúa como motor de crecimiento. Cuando logramos traspasar la barrera del miedo inicial, el aislamiento se transforma en un espacio de introspección y superación sin precedentes.
Es en este silencio donde dejamos de actuar para los demás y empezamos a escucharnos a nosotros mismos. Este proceso permite identificar nuestros deseos reales y el potencial que a menudo queda sepultado por el ruido cotidiano.
La resiliencia se forja precisamente en esos momentos. Al aprender a habitar nuestra propia presencia, desarrollamos una independencia emocional que nos hace menos vulnerables a las opiniones ajenas o a las dependencias tóxicas.
Aclaremos que fortalecerse en la soledad no significa rechazar al mundo, sino construir un mundo interior tan sólido que la compañía externa sea una elección y no una necesidad desesperada para evitar el vacío.
A modo de Conclusión
Si bien es cierto que la conexión es una necesidad biológica, la capacidad de estar solo es una muestra de autoestima y de maestría psicológica. Quien aprende a caminar solo con confianza está mucho mejor preparado para caminar acompañado con plenitud.
La clave reside en no permitir que la soledad pase de ser un refugio de fortalecimiento a un estado de aislamiento crónico que degrade nuestra autoconfianza y nuestra salud. Al final del día, nuestra fortaleza no depende de quién está a nuestro lado, sino de quiénes hemos llegado a ser en el silencio de nuestra propia compañía.
#lasdoscarasdelasoledad
Si no podemos medir algo, la ciencia no admitirá que existe; es por eso que la ciencia se niega a tratar «no cosas», como las emociones, la mente, el alma o el espíritu.
(Candace Pert Ph.D)
Las enfermedades mentales
no existen. 😲🧠🤔😇🧠✌️
Una entrevista de alto nivel de gran valor para todos los que trabajan en el espacio de la salud. Sobre todo a psicólogos, psiquiatras, orientadores. Es para sentarse, escuchar y reflexionar.
https://t.co/AIXgc1Ukdt
"¿Sabías que existe un gesto físico capaz de llevarte al estado alfa en solo dos minutos?
Se llama el método de los tres dedos, creado por J Silva, y él lo utilizaba como un interruptor portátil del estado mental profundo.
Un simple gesto que te lleva directo al subconsciente.
Hoy te lo explico paso a paso y guárdalo.
Hazlo hoy antes de dormir durante dos minutos y hazlo durante siete días seguidos.
Une pulgar, índice y corazón. Presiona fuerte... respira.
Vuelve a presionar fuerte... respira.
Ahora cuenta lentamente del cinco al uno, cinco veces seguidas.
Y cuando termines, repite esta frase como un mantra:
'Entro ahora en mi nivel mental más profundo y creativo y saco lo mejor de mí'.
Repítela hasta complementar los dos minutos.
Este gesto crea un anclaje neurológico y tu mente entra en estado alfa.
¿Y qué va a pasar ahí?
Pues tu respiración baja, tu cuerpo se relaja, pueden aparecer recuerdos, se pueden amplificar emociones positivas... es enormemente poderoso.
Así que pruébalo y observa cómo cambia tu energía.
Suerte! 🍀
EL SILENCIO REGENERA EL CEREBRO
Decir que "el silencio regenera el silencio" puede donar entre extraño y poético, aunque la ciencia respalda esa declaración.
Resulta que un estudio emblemático sobre este tema fue publicado en la revista Brain, Structure and Function en 2013 por la bióloga Imke Kirste.
En esa investigación, se descubrió que cuando los ratones eran expuestos a dos horas de silencio diario, desarrollaban nuevas células en el hipocampo, la región del cerebro vinculada a la memoria, las emociones y el aprendizaje.
Los investigadores usaron ratones, cuyo ADN es 97% similar a los seres humanos y notaron que la ausencia total de estímulos auditivos activaba el crecimiento celular de forma más efectiva que la música.
Esto los llevó a pensar que el cerebro, al no tener que procesar información externa, entra en un estado de alerta interna, lo que favorece el desarrollo de nuevas neuronas, permitiendo que el sistema se "repare" a sí mismo.
Se ha estudiado por otras vías que el silencio promueve la reducción del cortisol, favorece la activación de la "red neuronal por defecto", esencial para la reflexión y la creatividad. Además, mejora de la memoria y actúa como un amortiguador contra la fatiga cognitiva.
Al darnos momentos de quietud, permitimos que la corteza prefrontal se recupere, mejorando nuestra capacidad para tomar decisiones y concentrarnos.
De modo que el silencio no es solo un estado de vacío sonoro, sino un recurso biológico potenciador de la salud mental y la plasticidad cerebral.
#silencioycerebro
#neurogenesis
#neurociencia
El psicólogo y neurocientífico italiano Andrea Bariselli ha señalado que la infoxicación de las redes nos está dañando y que estamos yendo en contra de nuestra naturaleza, porque el cerebro no tiene capacidad #multitasking para manejar tantos estímulos.
Las investigaciones muestran que las quejas repetidas reconfiguran físicamente el cerebro para priorizar el estrés y la negatividad.
La forma en que hablamos de nuestros desafíos diarios hace más que simplemente expresar frustración: altera físicamente la arquitectura del cerebro.
Cuando nos quejamos crónicamente, activamos repetidamente redes neuronales responsables de detectar amenazas y procesar el estrés.
Mediante el proceso biológico de la neuroplasticidad, estos circuitos se fortalecen y se vuelven más eficientes con cada uso. En esencia, el cerebro aprende a ser más hábil para encontrar motivos de infelicidad, convirtiendo un estado de ánimo temporal en una predisposición biológica permanente a la negatividad y al pensamiento basado en el miedo.
A medida que estas vías negativas se convierten en la configuración predeterminada del cerebro, las personas suelen experimentar un aumento medible en los niveles basales de estrés y volatilidad emocional. Esta mayor sensibilidad significa que incluso los inconvenientes más pequeños pueden desencadenar una intensa respuesta al estrés, ya que el cerebro ha sido condicionado a interpretar el mundo a través de una lente de amenaza. Los hallazgos analizados por la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford enfatizan que, si bien este mecanismo es poderoso, comprender la neurociencia afectiva es el primer paso para redirigir conscientemente esas vías hacia patrones emocionales más resilientes.
Fuente: Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. (2023). Plasticidad neuronal y el impacto de los patrones de pensamiento negativos en la regulación emocional. Stanford Medicine News.
La investigación, liderada por Margarita Moreno Montoya, actúa directamente sobre la corteza frontal lo cual reduce la compulsividad. Un avance clave para mejorar el bienestar y la inclusión social.
Muchas personas sufren de comportamientos compulsivos, que derivan en respuestas de ansiedad o en adicciones. En estos casos, la corteza frontal (el llamado centro de la personalidad), pierde su capacidad para regular las decisiones y frenar los impulsos.
Un nuevo estudio de la Universidad de Almería propone el uso de la TDCS (estimulación transcraneal por corriente directa). Se trata de aplicar corrientes eléctricas de baja intensidad sobre el cuero cabelludo. ¡Sin cirugía ni implantes!