Mi papá y mamá nunca me dijeron: “búscate un novio con dinero”. Ellos decían: “estudie, trabaje y así no dependa de nadie” y con el tiempo entendí que esa fue la mejor herencia que pudieron darme: la libertad de valer por mí misma, sin deberle mi dignidad a nadie.
Toda mujer llega a una edad donde solo quiere estar al lado de un hombre que haya terminado su etapa de niño, de mujeriego, mentiroso, infiel y que se enfoque en él y en ti, en construir algo sano y duradero.
Me quedé callada y fue lo más sabio que hice, no voy a convencer a nadie de quien soy, ni reparar lo que no rompí ni mucho menos luchar por demostrar mi vida.