no me duele que no quieras estar conmigo, me duele que puedas aceptar perderme con tanta facilidad, como si todo lo que vivimos no hubiera significado ni la mitad para ti de lo que significó para mí
Qué difícil es fingir que alguien ya no te importa cuando la verdad es que todavía hay días en los que cualquier cosa te lo recuerda y te dan ganas de escribirle, aunque sabes perfectamente que no deberías.
Y entonces está vez no llore porque mi cabeza siempre lo supo, lo espero y para mí corazón fue más fácil admitirlo, aceptarlo y apagar lo que sentía.
Y entonces, entonces no hubo vuelta atrás.
Cuando alguien sabe que actuó mal, muchas veces prefiere evitarte antes que enfrentarse a sus propios errores. Tu presencia se convierte en un espejo que le recuerda aquello que no quiere reconocer.
Los dos perdimos, aunque nadie lo diga en voz alta.
Dejamos ir un amor que no se repite, que no se encuentra dos veces en la vida.
Tú lo buscarás en otros brazos y yo no volveré a dar tanto de mí en esta vida.
Iba a vengarme, pero entendí que tu peor castigo eres tú.
Arrastras tus miserias a cada vínculo; mientes hasta perderte, cambias de versión según te convenga. Dices “Amor” sin saber querer, hablas de lealtad sin entenderla. Arruinas lo que tocas y señalas al resto. Eres tu propio Karma.
CREAN O NO, existimos mujeres a las cuales nos gustan los hombres por cómo nos tratan, por su madurez, sus valores, su buen corazón... Y no porque vayan al gym o tengan un buen auto o mucha plata.
pensé en vengarme pero, tienes traumas, vives de apariencias, tienes malas mañas, una familia disfuncional y no tienes amor propio... la vida ya te odió primero.