@Valentefdz @microbiolito@JoolsGuitar@sientifiko1 Me parece que es falsa dicotomía. La negación de "ciencia = conocimiento verdadero" no es "misticismo y magia son igualmente válidos". Pueden negarse ambos a la vez y aún así sostener que los métodos científicos son las mejores herramientas disponibles para saber.
Si alguna vez padecieras cáncer de próstata, «meterte los residuos radiactivos por el CULO» podría salvarte la vida, porque los isótopos radiactivos para oncología se producen en reactores nucleares.
Veo a mucha gente sorprendida con Carlos Cuerpo. Que es un mentiroso con aires de tecnócrata, dicen. Claro. ¿Es que acaso creíais que ser un tecnócrata es incompatible con mentir?
La tecnocracia, como concepto, es como una salsa vinagreta sin ensalada. La ensalada es la ideología, la salsa vinagreta la capa tecnocrática. Sin salsa vinagreta (o cualquier otro aliño, pero vamos a darle el beneficio del protagonismo hoy a la salsa vinagreta) la ensalada será incomible, indigesta. No hay por dónde pillarla. La ideología sin medios para aplicarla es humo. Ahora bien, ¿os tomaríais salsa vinagreta a cucharadas? Espero que la respuesta sea no. Y es que la tecnocracia, por sí sola, no tiene significado.
Tú puedes ser un perfil muy técnico, pero la técnica en política (y en economía normativa) no es más que la destreza para llevar a cabo tus propuestas ideológicas eficientemente. No puedes ser tecnócrata, sin más, como dice mucho el Pepé y el percebe gallego. No existe una sustancia pura y aislada llamada técnica. La ideología estará ahí. Y si os lo niegan, es que sus intenciones son oscuras.
Probability theory did not begin as a machine learning trick.
It was built by mathematicians who cared about rigor.
Andrey Markov is remembered for Markov chains.
But his 1900 textbook shows something deeper:
probability as a disciplined mathematical language, not a bag of recipes.
Si alguna vez padecieras cáncer de próstata, «meterte los residuos radiactivos por el CULO» podría salvarte la vida, porque los isótopos radiactivos para oncología se producen en reactores nucleares.
Esta gente weona no concibe a la clase obrera leyendo. Es de los que se sorprenden cuando escuchan a alguien de comuna periférica dice resiliente y luego felicitan de manera condescendiente
@volatilitysfray Hola @volatilitysfray tengo una consulta a propósito del master: crees que es realista entrar a la industria quant a los 30 años? Considerando experiencia laboral previa en bancos y formación en estadística.
@MartnBarra28184 Entiendo! Sí la verdad me convence, aunque creo que en esos casos que un psudocientífico diga que su disciplina "no pretende ser ciencia" va más por no tener que hacerse cargo de justificarlo
@SdeStendhal ¿Puede un entorno favorecer (hacer más probable) el surgimiento de ciertas características, más allá de solo seleccionarlas una vez que aparecen?
Personas que engañan y reciben beneficios que no les corresponde (que todos pagamos) no solo están en la gratuidad.
Problema aplica al Registro Social de Hogares completo. Debe auditarse.
Por ejemplo, en el RSH 50% autodeclara vivir en hogar unipersonal; CENSO dice que solo 20%.
Uno de los problemas de la política es que a menudo se busca más "cancelar" al adversario que refutarlo. No se busca convencer y avanzar hacía la verdad, se busca destruir al otro, a veces más como persona que como defensor de unas ideas.
Por la gran Susan Haack:
via @luscofusch
“Mirando hacia atrás en mis más de cincuenta años en la academia, me doy cuenta de que siempre he sido una especie de inadaptada.
Por un lado, nunca me adapté del todo socialmente. Nadie en mi familia había ido nunca a la universidad; mi acento traicionó mis orígenes de clase media baja. No había asistido, como la mayoría de mis compañeros de clase, a una escuela privada; y no había estado bien preparada para el nivel de trabajo que se esperaba de mí. Ni siquiera sabía cómo se llamaban las comidas: lo que había crecido llamando "cena" era "almuerzo", y lo que había crecido llamando "té" era "cena". Pero no fue hasta muchos años después que entendí hasta qué punto Oxford se trataba de "contactos" y pedigree en lugar de educación.
Además, he aprendido a lo largo de los años que soy temperamentalmente resistente a las opiniones de la mayoría, ya sean filosóficas o de cualquier tipo. Nunca tuve expectativa alguna en las “redes de contacto" ni en el intercambio de favores académicos. Tampoco he sido proclive a “seguir adelante para llevarse bien con la gente" ni a la autopromoción. Tambien tengo muy baja tolerancia a las reuniones en las que nada de lo que digo hace ninguna diferencia; y no me mueve el tipo de lealtad institucional que aparentemente permite a muchos creer en la maravilla de "nuestros" estudiantes o "nuestro" departamento o "nuestra" escuela o "nuestra" universidad simplemente porque uno trabaja allí. Y me repele, francamente, la lucha por esas miserables "clasificaciones" que ahora son tan comunes en los departamentos de filosofía. En resumen, nunca he sido buena en política académica ni en ninguna de sus innumerables formas.
Y encima de todo esto, tengo la deplorable costumbre de decir lo que quiero decir, sin ningún talento para manifestar suavemente mis desacuerdos o para amortiguar las críticas con tacto halagador. Peor aún, tengo una forma exasperante de ver el lado divertido de las afirmaciones atrozmente absurdas o escandalosamente pretenciosas de los filósofos”
En: Not One of the Boys: Memoir of an Academic Misfit