Por muchas razones últimamente se está hablando más de brotes psicóticos, pero casi nada de los brotes tóxicos o generados por sustancias.
Y como alguien que los ha sufrido, siento que muchas veces no se entienden ni se tratan de la manera correcta.
Leer a Dostoievski es recordar que el ser humano no se divide entre buenos y malos, sino entre quienes se atreven a mirar su oscuridad y quienes pasan la vida huyendo de ella.