Si, te reemplacé, pero con crecimiento personal. Tú en cambio con la amiga que siempre negaste haciéndola que se ponga mi perfume, se vista y siga mis maneras, para que así puedas terminar entre sus piernas. Sigue en tu viaje que yo sigo en el mío.
Pecamos, somos sobrevivientes, tenemos miedo. Hay poder en la aceptación y en la responsabilidad de los mismos, porque conlleva unas incomodidades vencidas. Haciendo de lo roto, algo nuevo. De la vulnerabilidad tu mayor poder. Haciendo que ames absolutamente todo a tu alrededor.
Llegamos a tocar más allá de la piel y acercarnos a tocar el cielo. Sin medidas ni acondicionamiento, sin temor a las consecuencias. Ahora tu cuerpo llama al mío añorante a la energía que una vez manifestaste, energía que te hace regresar a ti, no a mí.