me encantaría tener una pareja que me escriba sin importar la hora o el tema, sí amor cuéntame cómo el viento te desacomodó el cabello, cómo te duele la pancita, cuéntame si te pediste un café diferente.
Hay días en que el contacto cero se siente como una victoria.
Y hay jueves, como hoy, donde daría toda mi maldita dignidad solo por escuchar el tono de tu voz diciendo algo tan estúpido como que ya has llegado a tu casa.