Buah increíble servicio público.
En medio de una crisis humanitaria con centenares de muertos, calles cortadas, gente atrapada, miles de desplazados...habéis ido a detener al que yendo descalzo ha robado unas zapatillas de un centro comercial?
No sé que haríamos sin estos valientes, paz y amor 🙏
Literalmente todo producto de una gran superficie (Carrefour, Mercadona, Alcampo, etc..) dentro de la zona afectada debería ser para uso de la gente hasta que se vuelva la normalidad. Pero tal cual, todo.
Pero Alejandro son empresas priva...Que me suda los putos cojones, todo. Absolutamente todo.
@DangerousYayos Una patada a la boca a directament per les pintes i despres una bofetada per impertinent i gilipolles, amb lo que mola dinar sol, la mare que el va parir…
El 18 de diciembre de 1974 el joven de 21 años Mikel Salegi Urbieta volvía a su casa, en Donosti, después de una cena con amigos.
Al pasar por el barrio de Errekalde se saltaron un control de la Guardia Civil de forma involuntaria. Llovía a cántaros y no estaba señalizado, era imposible ver a los agentes parapetados y armados hasta los dientes.
Los criminales con tricornio no se lo pensaron dos veces y ametrallaron sin piedad el coche. Mikel recibió 18 disparos que le dejaron herido de muerte. Dejaron su cuerpo en el suelo y detuvieron al conductor, dedicándose a “lo importante”, recoger los casquillos. El resto de amigos de Mikel trataron de llevarlo al hospital, pero otro control, de la Policía Armada, les retuvo 10 minutos que habrían podido ser claves para salvarle la vida. Ingresó cadáver en el hospital.
El día del funeral se produjo otra salvajada. Una decena de fascistas se concentraron en la salida de la iglesia para golpear, impunemente y en connivencia con la policía, a todas aquellas personas que fueron a darle el último adiós al joven. Posteriormente vinieron las cargas policiales. Una joven sufrió un aborto a consecuencia de los golpes, un joven perdió un ojo a porrazos, y una señora murió de un infarto entre las correrizas y cargas. La policía detuvo a cerca de 100 personas.
El caso, como en ya demasiadas ocasiones, fue archivado. Otro asesinato impune de la ‘modélica y pacífica’ Transición. La familia lleva décadas intentando, sin suerte, que se haga justicia con Mikel.