Amar también significa cuidar lo que hacemos con el corazón del otro y reconocer que nuestras acciones pueden herir. Es aprender a poner límites a nuestros impulsos, sanar lo que nos corresponde y no convertir nuestras heridas en armas contra quién queremos.
El amor está en los detalles, no en la inmensidad. Está en esa sonrisa que te reconoce cuando llegas, en esa mirada que te admira mientras te escucha y en esa presencia que te hace sentir que tienes un lugar.
Porque amar no siempre significa hacer cosas enormes; muchas veces significa estar, cuidar y hacer sentir importante a la persona que eliges. El amor no es simple, pero tampoco debería sentirse imposible.