Es increíble cómo uno siente que se reinicia la vida cada vez que se come sushi. Es como si diera la energía suficiente para avanzar con el resto de la semana y uno volviera a ser feliz, aunque sea de manera momentánea [o hasta que duren las piezas].
Tener un familiar con quien se pueda conversar sobre los chismes recientes es un grado de intimidad bastante importante para mí. Saber que allí estaremos para actualizarnos con las últimas noticias y comentar al respecto me parece tan entretenido. Totalmente lo recomiendo.
Me emociona saber que, después de tantos días, mañana por fin podré ir a ver la película de Spider Man. Disfruto bastante de asistir al cine y no desaprovecho las oportunidades de poder hacerlo, siento que es un momento de total desconexión y, lo cierto, es que me lo merezco.
Vivo en la disyuntiva de querer socializar pero, a la vez, sentirme tímido. Me dan ganas de interactuar y me cohibo ante el solo hecho de considerar hacerlo [saliendo a la luz mi lado más introvertido], por lo que la mayoría de las veces solo me limito y les observo desde lejos.