Un día como hoy, en 1973, Estados Unidos, tras una brutal guerra económica y una conspiración abierta de tres años, logró derrocar y asesinar al Presidente Salvador Allende, truncando el camino democrático y pacífico al socialismo iniciado por el Gobierno de la Unidad Popular.
Estados Unidos impuso una feroz dictadura militar de 17 años. Chile no se recuperó nunca de este aciago golpe. El país fue sometido a un "cambio de régimen" y hoy tristemente es una democracia "reseteada", limitada y arrodillada ante el poder económico y el decadente imperialismo yanqui.
Alí Primera cantaría en aquellos días a Allende, a Víctor Jara, al pueblo de Chile, gritando al viento: "Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos".
Pablo Milanés dirá: "Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes..."
Algún día, como lo pronosticó el compañero Presidente, se volverán a abrir las anchas alamedas para que pasen el hombre y la mujer libres.
El ejemplo de Allende, su vida y su memoria de lucha, su sacrificio, quedará por siempre como ejemplo de dignidad latinoamericana.
¡Viva Salvador Allende! ¡Viva el pueblo, vivan los trabajadores!