Hay algo hermoso en toda biblioteca particular, chica o grande, que normalmente se ve como una pequeña tragedia. Cuando el dueño muere, los herederos -ignorantes y avariciosos- la rematan a la primera oportunidad, y así le dan nueva vida: la biblioteca se desintegra y muchos de sus ejemplares se venderán por un puñado de pesos o serán recogidos de la basura, y así encontrarán un nuevo lector, con lo que se demuestra que la resurrección es mucho menos glamurosa de lo que nos han hecho creer, pero existe.
Pure intervals form the foundation of harmony through the simplest proportional relationships.
The perfect octave, perfect fifth and perfect fourth rest on these proportions and generate the circle of fifths that cycles through every key. Classic melodies mark them out clearly: the leap that opens Somewhere Over the Rainbow, the rise in Twinkle Twinkle Little Star, and the start of Here Comes the Bride.
Guitarists plot chord progressions on the circle of fifths to move between keys with clean voice leading.
Recientemente escuchamos un programa de Radio INAH que podría parase atípico, pero que nos muestra que se puede hacer historia de muchas cosas y temas. Les presentamos un programa especial sobre cantinas en México.
Salvador Novo las llamó "el templo de las dos puertas". No por sus dimensiones ni por su arquitectura monumental, sino por algo más sutil: esas puertas abatibles, de madera y vidrio esmerilado, que se abren hacia dentro y hacia fuera con el mismo gesto, como si el umbral mismo decidiera no comprometerse del todo con ningún lado. Entrar a una cantina mexicana siempre ha sido un acto ambiguo: una transición entre el mundo de las obligaciones y un espacio donde, durante un par de horas, esas obligaciones podían esperar.
La cantina, tal como la conocemos hoy, no siempre existió. Antes de ella estaban las tabernas —espacios asociados con la suciedad, los "miasmas" y los olores fuertes, de carácter rústico y poco refinado—, las botillerías, enfocadas en la venta de botellas específicas de la época virreinal, y las pulquerías, centros de consumo de la bebida prehispánica con una dinámica social propia y profundamente arraigada.
El quiebre llegó durante el Porfiriato. Bajo el mandato de Porfirio Díaz, México emprendió un proyecto de modernización que buscaba imitar el urbanismo y la elegancia de las grandes capitales europeas, particularmente París. Ese afán afrancesado no se detuvo en los edificios públicos: llegó hasta los espacios de consumo de alcohol, que se transformaron de tabernas rústicas en establecimientos de "pipa y guante", elegantes, ordenados, casi museográficos. La propia traza urbana de la Ciudad de México se modificó para dar cabida a este nuevo tipo de negocio: la apertura de la calle 5 de Mayo respondió, en parte, a la necesidad de espacio para estos locales de mayor prestigio arquitectónico.
Lo que distingue fundamentalmente a la cantina de una simple tienda de bebidas es el concepto del copeo: el consumo por copa, en el sitio, con permanencia prolongada y trato directo con el cantinero. Se trata de quedarse, de conversar, de construir una relación —aunque sea efímera y circunstancial— con quien sirve las bebidas y con quienes comparten la mesa.
La etimología misma de la palabra tiene interpretaciones que apuntan a esta dualidad emocional. Una de ellas, de origen catalán, sugiere que "cantina" deriva de "canta y llora": el reconocimiento de que estos espacios sirven tanto para la celebración como para el desahogo de las penas. La cantina, en ese sentido, nunca fue moralmente neutra: era, desde su origen, un espacio donde la alegría y la tristeza coexistían bajo el mismo techo, frecuentemente en la misma mesa, frecuentemente en la misma noche.
Ninguna cantina mexicana que se respete olvida la regla fundamental: "el arte del buen beber está en el buen comer". En muchos establecimientos tradicionales, el consumo de bebidas otorga acceso a una progresión completa de tiempos de comida: un primer tiempo, un segundo, un tercero, cada uno más elaborado que el anterior, como si la cantina fuera reconstruyendo en miniatura la estructura de una comida formal mexicana a lo largo de una tarde de copeo. Caracoles en El León de Oro, chamorro y pozole en distintos rincones de la ciudad, tortas pequeñas y "resbaladillas" en El Tío Pepe, guacamole fresco y caldos reconfortantes: la botana mexicana es, en sí misma, un género gastronómico con reglas propias.
La estética de la cantina porfiriana fue concebida como una puesta en escena casi museográfica. Los grandes espejos afrancesados que cubren las paredes no eran solo decoración: permitían al cliente verse a sí mismo en su propio estado de relajación, un gesto de narcisismo discreto que reforzaba la sensación de estar en un espacio especial, distinto del mundo exterior. Las maderas finas de mostradores y mesas otorgaban un aire de distinción que las tabernas previas jamás habían pretendido.
La barra, en el centro de cada cantina, es el territorio del cantinero: una figura que funciona casi como confesionario ambulante, alguien que no necesariamente conoce la vida del cliente pero que, noche tras noche, termina escuchando sus historias. Y las mesas cuadradas, diseñadas con soportes integrados para los vasos, facilitaban el ritual del dominó, ese juego silencioso y prolongado que durante generaciones ha sido tan parte de la cantina mexicana como el alcohol mismo.
El pináculo de este modelo de exclusividad fue el histórico Jockey Club, hoy convertido en la Casa de los Azulejos: un espacio de reunión para la élite política porfiriana, donde el poder se negociaba informalmente antes de que cada miembro se retirara a comer en su propio hogar.
Algunos establecimientos han logrado atravesar más de un siglo de historia urbana. El Tío Pepe, fundado en 1879, conserva hasta hoy sus vitrales de coñac y su barra original. La Ópera sigue siendo el ejemplo máximo del lujo afrancesado porfiriano, un testimonio arquitectónico de una época que la mayoría de la ciudad ya olvidó. La Faena, en un edificio antiguo de la calle Venustiano Carranza, destaca por su decoración taurina y su rocola, aunque enfrenta hoy dinámicas de propiedad distintas tras pasar a manos de sus propios trabajadores cuando sus dueños originales quebraron, un proceso que, lamentablemente, ha descuidado parte del patrimonio artístico del local, incluyendo sus óleos taurinos.
Detrás de buena parte de esta época dorada hubo, además, un protagonista frecuentemente olvidado: los migrantes españoles, quienes impulsaron muchos de estos negocios con el mismo ímpetu emprendedor que aplicaron a otros rubros como las panaderías de la capital.
El siglo XXI ha traído transformaciones que ponen en tensión el modelo tradicional. La aparición de "antros" y bares con música estridente y karaoke ha alterado el ambiente de charla tranquila que definía a la cantina clásica. Tendencias de consumo importadas, como los "pitufos" —bebidas de colores con gomitas, populares en zonas como Tepito— rompen abiertamente con la cultura del "buen beber" pausado y ritualizado que las cantinas porfirianas establecieron hace más de un siglo.
La pregunta que queda flotando, entre el humo de cigarro que ya no se permite y la rocola que cada vez compite más con bocinas de streaming, es si la cantina mexicana podrá seguir siendo ese espacio de copeo, botaneo y desahogo emocional que fue durante generaciones, o si terminará disolviéndose en la oferta genérica de entretenimiento nocturno que domina las ciudades contemporáneas. El templo de las dos puertas sigue abierto. La pregunta es cuánto tiempo más.
Conoce más: Radio INAH. (2023, 25 de agosto). El beber me llama: las cantinas en México. 1ª parte. YouTube.
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Unknown, Sammlung geometrischer und perspectivischer, in Farben ausgeführter Zeichnungen (Collection of Geometric and Perspective Drawings in Color). 16th century.
Ink and watercolor on paper.
Herzog August Bibliothek, Wolfenbüttel.
#ExploracionUrbana#EraOtroMexico El legendario formato de la XEQK AM donde daban la hora cada minuto con las voces de Luis Ríos, Alonso Díaz o Ramón Ríos.
“La hora del observatorio, misma de Haste, la hora de México”, Chocolates Turín, Banco Somex,…🇲🇽🕷️
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