Harto, CANSADO E INDIGNADO de tantas mentiras e injusticias. CRÍTICO con los ineptos e incompetentes que padecemos. Desencantado en general salvo por EL PUEBLO.
#LasRozas#18concejales
SERVICIO AYUDA DOMICILIO
08/05/2026: PRÓRROGA DE URGENCIA‼️‼️‼️
15/05/2026: DOS PENALIDADES de 11.093,34 € por cada una de las INFRACCIONES GRAVES 🔴🔴🔴🔴🔴
de JULIO 2025🔴, DICIEMBRE 2025🔴 y MARZO 2026
DOS DIRECTORES GENERALES ¿PARA?
𝑨 𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒐𝒃𝒍𝒊𝒈𝒂𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒓𝒆𝒈𝒍𝒂𝒔
Allá por los últimos noventa, cuando uno todavía era joven y aún no sabía que las normas suelen escribirse para que las cumplan unos cuantos, trabajaba en PepsiCo. Y en aquella casa el asunto de los regalos venía claro como el agua, sin letra pequeña ni recovecos: no se aceptaban. Ni grandes ni pequeños, ni siquiera los que llegaban con cara de no haber roto un plato. Había un tope ridículo, casi insultante de tan bajo, y por encima de él, cualquier cosa que te pusiera en la mano un proveedor, un cliente o el primero que pasara dejaba de ser un detalle de cortesía para convertirse en lo que era: un conflicto de intereses. Y a otra cosa.
Rechazar, devolver o, como mucho, declarar. Nada de «es solo un detalle», nada de «total, por una botella». Aquella empresa, que ya jugaba en la primera división mundial, tenía decidido perder una venta antes que perder la cara.
Pasan dos décadas y uno lee la Política de Regalos e Invitaciones de Inditex (esa que aprobó su Consejo de Administración en 2017 y que sigue vigente con sus retoques) y le entra, qué quieren que les diga, una nostalgia rara, casi tierna, de la coherencia. Cien euros de techo o lo que corresponda en la moneda local. Ni un euro en metálico ni una mísera tarjeta regalo. Obligación de rechazar lo que pase del límite o huela a compra de voluntades. Y la orden, por escrito y en negrita, de tirar del canal ético a la primera duda. Transparencia, trazabilidad, ni un milímetro de ambigüedad. Una de las multinacionales que más factura del planeta va y decide que la ética no es un adorno de Navidad, sino una línea roja. Y lo pone negro sobre blanco, lo reparte, lo audita y, si hace falta, lo castiga.
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Y entonces a uno se le tuerce la sonrisa, que es lo que tiene cumplir años, y no puede con la pregunta del millón: cómo es que en el mundo de la empresa,donde el dinero manda y la competencia muerde sin avisar, se ata tan corto el asunto de los regalos, y en cambio ahí al lado, en el terreno del dinero público, de las leyes que se cocinan y de los favores que de comercial no tienen nada, la vara de medir es de goma. Allí, lo que en cualquier oficina sería expediente fulminante y a la calle se rebautiza con eufemismo de funcionario: «usos sociales», «cortesía navideña», «detalle sin ánimo de influir». Botellas de vino que se pasan por el forro cualquier tope corporativo. Relojes. Joyas que aparecen, como por arte de birlibirloque, en las manos de quien ha ejercido el poder más alto. Y una justicia (o cierta manera de leerla) que acaba dictaminando que no hay cohecho mientras el regalo no rebase «lo socialmente aceptable». Como si lo aceptable lo marcara el apellido del que recibe, y no el precio del paquete ni el tamaño del sillón en el que está sentado.
Que no soy ingenuo, ojo. Desde que Caín ofreció sus frutos y Abel sus corderos, el ser humano usa el regalo como moneda de cambio, discreta y eficaz, para engrasar lo que haga falta. Lo que escuece no es la dádiva, sino el doble rasero. En la empresa privada, donde una metedura de pata puede costar millones en reputación y en pleitos, uno se blinda con normas de relojería y con castigos que muerden de verdad: código interno, sanción, despido y a la calle. En lo público, donde el poder se ejerce sobre todos y con los cuartos de todos, basta con soltar las palabras mágicas:«costumbre», «proporcionalidad», para que aquello que en Inditex o en la PepsiCo de mis tiempos sería impensable pase de puntillas y sin pena ni gloria. El Supremo ha archivado en el pasado asuntos por regalos de cientos de euros porque, dice, no comprometían la imparcialidad. Y uno se queda mirando el papel y acordándose de aquel contrato en el que ni de lejos se permitía la sombra de una sospecha.
Será la vieja historia de siempre. El que las rinde ante la opinión pública y ante tribunales que a ratos miden con vara de goma siempre encuentra el resquicio: dádivas pequeñas que engordan al cambiar de mano, regalos que en un despacho son «normales» y en otro, intolerables. La raya no la pinta el valor en euros. La pinta quién la cruza y ante quién.
Al que quiera recordar cómo se ventilaban estas cosas en los tribunales hace unos años y qué umbrales se daban por buenos, le dejo ahí abajo el artículo que publicó El País en marzo de 2017. Léanlo despacio. Y luego, ya puestos, vuelvan a leer la política de Inditex. La diferencia, como casi siempre en este país, no está en la letra. Está en quién está obligado a cumplirla.
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Y uno, que todavía firma contratos donde cualquier dádiva por encima de un tope de risa significa expediente o devolución inmediata, se limita a mirar el percal con la ironía distante del que se mira al espejo después de tantos años y ya no se asusta de nada. Las reglas existen, claro que existen. Lo que siempre cambia es a quién obligan de verdad.
@fjromcar A mi lo que me preocupa es que en teoría el @Ayto_Las_Rozas tiene subcontratada la medición y deberíamos tener datos abiertos, sin embargo, se han pedido y no los facilitan. ¿Estarán de adorno los carteles que indican episodios de alta contaminación? #lasrozas
Seguimos con lo mismo. Primero fue la trabajadora del SEPE en Canarias a la que sus compañeros acosaban por coger el teléfono. Luego Marta, la auxiliar de biblioteca que sacó sola el trabajo que cinco decían imposible.
Ahora habla quien lo sufre desde el otro lado del mostrador.
Lo cuenta un usuario: fue al paro, no había nadie esperando, y aun así lo tuvieron una hora sentado hasta la hora exacta de su "cita". No antes. Aunque la oficina estuviera vacía y él delante. La cita era a tal hora y a tal hora se le atendió, ni un minuto antes.
Ese detalle es el que retrata todo. No es que no se pudiera atender. Se podía. No había cola, no había nadie, había una persona esperando y una mesa libre. Lo que faltaba no era capacidad: era voluntad de adelantar lo que se podía adelantar.
Hasta dice algo que pocos admiten: ir le deprimía. Y describe a quien le atendió como alguien siempre borde, con cara de pocos amigos, con ganas de jubilarse. Eso no es un trámite.
Es una persona obligada a pasar por un sitio donde el que está al otro lado deja claro, sin decirlo, que preferiría no estar ahí.
Tres testimonios. Tres sitios distintos. Personas que no se conocen entre sí. Y el mismo retrato: no es que falten manos, es que las manos que hay no siempre quieren moverse.
Una cultura interna donde hacer rápido el trabajo está mal visto y donde el ciudadano espera no porque no se pueda, sino porque tocaba esperar.
Conste que son testimonios personales, no denuncias con expediente. Pero ya van tres describiendo lo mismo. A la tercera deja de ser una mala experiencia aislada y empieza a parecer un patrón.
En el primer comentario te dejo enlace a mi Newsletter en la que hablo de temas como este 👇
@_JMMS_@oregretsand@jdelauz Te ha bloqueado como a cualquiera que sea un pelín crítico con su gestión. No solo eso, buscan cualquier otra cuenta que puedas tener y la bloquean también. Sigamos que no gestionan demasiado bien la crítica o peor, que quieren que parezca que todo está perfecto
Si no se ve, para que invertir ni un euro. El @Ayto_Las_Rozas solo se gasta si va a obtener rédito de ello y lo puede publicitar hasta la saciedad. Y aún así , cuando se gasta, suele ser dinero del estado o de Europa #lasrozas
No hace mucho, los impuestos eran “razonables” y los servicios públicos funcionaban.
Desde que nos gobiernan unos golfos incompetentes, a los españoles nos están robando a dos manos mientras dejan en estado de abandono total el transporte, la sanidad, la educación y la seguridad en nuestras calles.
@pprozasdemadrid Hola @pprozasdemadrid ¿Mejorar calidad de vida es tener las calles destrozadas como si estuvieran en zona de guerra? Estamos impacientes porque empecéis a haceros fotos de inauguraciones en la zona de Yucatan
@vecinospor73212@jdelauz A mí me ha bloqueado en INSTAGRAM. ES UN COBARDE. Es un impresentable. No aguanta ni una conversación.
Pero nos hacemos otras cuentas y a joderle el relato.
Y pensar que más o menos lo estaban haciendo bien y ver que son como todos. Ineptos y mierders.
No es que le quiera todo el mundo. Es que tienen controladísimas RRSS como instagram o X. Nos tienen bloquedos incluso con nuestras redes personales. Lo que muestra @jdelauz es una gran mentira y está más cerca de los que critica (maduro por ejemplo), de lo que el cree #lasrozas
Las Rozas se ha transformado en un municipio hostil a los roceños y ciudadanos de a pie @Ayto_Las_Rozas mucha propaganda y muchas fotos pero EXCELENCIA nula o 0 en la gestión. Estáis siendo unos dictadores soberbios autoritarios y prepotentes. No tenéis honor ni palabra.