En el peor momento de su historia moderna, la gente de Newell's no abandona, todo lo contrario. Sin chamuyos ni 2 millones de socios. El más grande del interior.
La dictadura fue esto. Obligar a parir a una mujer esposada en el asiento de un Ford Falcon y negarse a acercarle al bebé cuando se cayó al piso. Fue obligarla a limpiar desnuda su propia placenta mientras se reían de ella y su beba lloraba de frío.
Esta es la memoria completa.
Ni pienso ponerme a discutir por lo de la cifra, ya lo dijo todo Rebord acá, si te obsesionas en contra de la taxatividad de la cifra es o porque sos muy autista como para entender la consigna detrás o porque escondes una agenda negacionista
Año 2002. Galtieri seguía asistiendo a los actos militares. Estuvieron MUCHO tiempo, impunes.
Los huevos de Ciccioli. Ni un centímetro a los negacionistas.
En el barro, che. Di Maria volvió con el club estando en su mejor momento después de haberlos boludeado todo un mercado de pases.
Volver en el barro es hacer lo que hizo MR11 que dejó Liverpool en su mejor momento para salvarnos del descenso y salió campeón. Boludón.
Acá pueden ver como toviggino vive operando en contra de newells, cuando son años cobrándote todo en contra y perjudicando es obvio que te fundis y despedís dts y es una cadena que te lleva a como newells está hoy.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Este equipo era del interior e hizo que el país se rindiera ante sus pies. Fue reconocido por su jerarquía futbolística por hinchas de todos los equipos. Es una mentira total que en Buenos Aires rompe los huevos que Central juegue bien.