@ladobtvciudad@julietasierraf pero y la inclusión financiera en parte no busco controlar los gastos de todos nosotros? no entiendo a esta diputada realmente.
@PasesUruguay Esta bien que el dueño de una SAD que tiene categoría de chicos sub 20 tenga ese rol de entrenador de la selección? Esa deberia ser la primera pregunta.
@VTVuruguay si Fernando Pereyra encuentra un BMW o Tesla que de precio sea U$S 25.000 que avise y vamos. Capaz es la misma automotora que la camioneta Hyundai.
@VTVuruguay es preocupante este tipo de análisis a esta altura. NO HAY impuestos a los autos electricos, por ende no hay exoneración por favor!!!! es una desición NO ponerle impuestos, y ahora es una desición SI ponerles. CLARO QUE LE PONEN, están disfrazando la cosa
@teledoce@Buysan porque no van ellos a la conferencia y hacen las preguntas que entienden pertinentes? o es bajar de nivel a estos periodistas ir a una conferencia?
@Buysan Trajimos a un DT justamente para que aporte sus conocimientos, métodos y experiencia y nos enojamos porque no se adapta a la "idiosincrasia" uruguaya. O sea, le pedimos que se adapte justamente a lo que queremos cambiar y que no estaba funcionando.
Bielsa no fracasó por querer cambiar la identidad del fútbol uruguayo. Fracasó porque intentó cambiar un paradigma que muchos confunden con identidad.
Y ahí está el verdadero problema.
En Uruguay, muchas veces la garra, la historia y el orgullo del “paisito” funcionan como motor. Nos empujan. Nos dan carácter. Nos hacen competir contra cualquiera.
Pero también pueden transformarse en refugio.
Porque una cosa es tener identidad y otra muy distinta es usarla como excusa para no exigirnos al limite y evolucionar.
Eso de “somos tres millones”, "esto es Uruguay " “contra todos”, “a nosotros nadie nos regala nada”, "con el cuchillo entre los dientes" "hay que trancar con la cabeza" pueden ser una fuerza emocional enorme. Pero cuando esa narrativa reemplaza al método, a la planificación, a la autocrítica y a la modernización, deja de ser virtud y empieza a ser límite.
Bielsa tocó esa fibra.
No vino a decirle a Uruguay que dejara de ser Uruguay. Vino a decirle que con la historia sola ya no alcanza. Que con la garra sola ya no alcanza. Que el mundo cambió y que no se puede competir contra estructuras modernas creyendo que todavía vamos a ganar a fuerza de pierna fuerte y miradas recias.
Ahí apareció la resistencia.
Pero sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre Bielsa como si los jugadores hubieran sido simples víctimas del proceso.
Porque también allí apareció una parte incómoda del problema: algunos futbolistas no se resistieron solamente a una idea táctica; se resistieron a una forma de exigencia. Se resistieron a la intensidad, la incomodidad, la pérdida de ciertos privilegios, los hábitos modificados y una metodología que no estaba pensada para agradar, sino para llevarlos al límite competitivo.
Y eso también forma parte del paradigma.
Por lo que se hizo público, el conflicto no fue solo por cómo jugaba Uruguay. También fue por cómo se entrenaba, cómo se convivía, cómo se administraban los liderazgos y cuánto estaban dispuestos los jugadores a aceptar una autoridad que no negociaba desde la comodidad.
Bielsa pudo equivocarse en las formas. Seguramente. Pudo gestionar mal sensibilidades, momentos y referentes. Pero el fondo sigue siendo el mismo: intentó instalar una cultura de entrenamiento, exigencia y método que no todos estaban dispuestos a aceptar.
Y ahí aparece otra pregunta incómoda:
¿Queremos competir con la élite mundial o queremos conservar las comodidades de siempre?
Porque no se puede pedir volver a ser protagonista del mundo y, al mismo tiempo, rechazar los costos de entrenar, vivir y competir como la élite mundial.
El fútbol uruguayo quiere crecer, pero muchas veces sin incomodarse. Quiere volver a la cima, pero sin revisar sus hábitos. Quiere competir con los mejores, pero sin abandonar ciertos relatos que lo protegen de mirarse de frente.
Y Bielsa, con todos sus errores, obligó a mirar eso.
Quizá su fracaso no fue solamente futbolístico. Quizá fue cultural. Intentó empujar a Uruguay hacia una versión más moderna, más exigente y menos autocomplaciente de sí mismo, pero chocó contra un ecosistema que todavía siente que cambiar es traicionarse.
Y no lo es.
Evolucionar no es dejar de ser Uruguay. Modernizarse no es perder la garra. Cambiar el paradigma no es borrar la historia.
El verdadero problema es seguir creyendo que la camiseta y su historia, por sí sola, todavía gana partidos.
Porque la garra sin evolución termina siendo nostalgia.
Y la nostalgia no compite.
Solo recuerda.
Foto :AP news
Dts Buenos hay muchos...pero los que sobresalen son los que gestionan bien los equipos. Porque lo lindo del fútbol es que es en equipo. Podes saber mucho pero sin gestión de las personas no hay nada...solo no sos nada. El resumen del mundial de uruguay 2026
@5noticiasuy es un ERROR hablar de "quitar", lo que se hace es subir el precio de la carga para equiparar con privados. No hay quita de nada, solo suma.
Gonza Moratorio: La CAR-T, una inmunoterapia experimental, busca reeducar el sistema inmune para atacar el tumor. Aunque no garantiza la cura, el esfuerzo puede abrir camino a tratamientos más accesibles para todos. #LuchaContraElCancer#InvestigacionMedica#Esperanza
@DMoreirauy@Estabocaesmia12 Lo más interesante es que ORSI compra una camioneta híbrida, desfila en un eléctrico y 6 meses después no aguanta la presion de los estacioneros y aumentan las tarifas de carga de los electricos y ahora quieren ponerles impuesto a los autos. Inentendible
Oddone acaba de decir una burrada económica: llamó “subsidio” a que el Estado no cobre un impuesto.
No es un detalle semántico. Es la confesión perfecta de cómo piensa el fiscalismo uruguayo: primero asume que todo es del Estado; después llama privilegio a aliviar un poco el castigo.
1. No cobrar un impuesto no es subsidiar.
Subsidio es sacar recursos de un lado y transferirlos a otro.
Exoneración es que el Estado no te cobre una parte.
El MEF puede llamarle “gasto tributario” a la recaudación que deja de cobrar por una exoneración. Para una planilla fiscal, sirve.
Pero cuando la base de comparación es un sistema abusivo, esa planilla deja de describir la economía y empieza a justificar al monstruo: el Leviatán fiscal.
2. Uruguay no tiene un mercado automotor normal.
Tiene autos caros por impuestos, aranceles, regulaciones, patentes, combustibles, repuestos e intermediaciones protegidas.
El eléctrico no apareció como un capricho de ricos. Apareció como una grieta en un muro fiscal que hace décadas encarece moverse, trabajar, producir y transportar.
3. La demanda no maduró sola.
Creció porque, cuando el Estado dejó de aplastar una opción con impuestos, la gente encontró una salida.
Eso no prueba que los eléctricos estén “subsidiados”. Prueba que el resto del sistema está demasiado castigado.
4. La frase revela una mentalidad de caja.
“Si subsidio acá, vendo menos acá.”
Para esta mentalidad, cada auto eléctrico es una venta de nafta perdida, un IMESI perdido, un pedazo de caja que se les escapa.
No ven consumidores pagando menos por moverse.
Ven recaudación que todavía no capturaron.
5. El absurdo energético es todavía mayor.
Uruguay no tiene petróleo.
Uruguay sí tiene una matriz eléctrica propia, limpia y competitiva.
Entonces, ¿qué propone el fiscalismo?
Hacer menos atractivos los vehículos que usan la energía que producimos, para proteger la recaudación atada a la energía que importamos.
Brillante.
6. Gravar por precio no es economía: es moralismo fiscal.
Si un vehículo pesa más, rompe más calles, congestiona más o genera más costos reales, cobrale por eso.
Pero castigar una compra solo porque es cara no es economía. Es moralismo fiscal con Excel.
Y en Uruguay el patrón se repite:
el impuesto temporal se vuelve eterno;
el alivio temporal se vuelve escándalo.
El problema no es que los eléctricos paguen poco.
El problema es que Uruguay convirtió la movilidad en un lujo fiscal.
Y cuando los uruguayos encuentran una rendija para pagar menos, el Estado no se pregunta cómo abrir la puerta.
El Leviatán se apura a cerrarla.
@AntoGordillo el desconocimiento del tema es TOTAL y preocupante por parte de un ministro como Odone. Si se generó demanda fué justamente por los subsidios, porque el foco esta en el cambio de matriz energética de un país que puede hacerlo y no depender del petróleo, pero no, para que....
Hace 127 años nació una historia que se convirtió en identidad, pasión y orgullo para generaciones enteras.
127 años defendiendo nuestros colores.
127 años haciendo del amor por el Decano una forma de vida.
Porque Nacional no se explica, se siente.
Y se hereda.
¡Felices 127 años, Club Nacional de Football! 🔵⚪️🔴
Mientras Coca-Cola, Cabify, Adidas y compañía firmaban a Scaloni, Macaya Marquez, Bad Bunny y al roster global de jugadores, Branca detectó algo que ninguna otra marca leyó: el mundo lleva casi cuatro años (post-Qatar) consolidando una narrativa sobre los argentinos (que venia de antes pero ahora crecio). Que somos insoportables. Que nuestra intensidad agota. Que no se aguantan otros cuatro años de esto.
Branca tomó ese insight crudo y armó un spot con representantes de los países que más nos critican en redes diciéndolo en cámara (incluyendo a "villanos queribles" del mundo futbol en stream como lo son @mikemaquinadel, @MrAngeloValdes y a Allan Brazuca). Y al hacerlo, se ahorró pagar derechos federativos y firmar jugadores. Porque le habló al público que importa: el argentino que consume fútbol a diario en redes, el que vive el Mundial en bares y en streams de Kick/Twitch, el que sigue a creadores de fútbol más que a periodistas tradicionales. A ese público no le hablás con un comercial protagonizado por Messi. Le hablás con los streamers que él ya consume todos los días discutiendo de fútbol con los referentes locales como La Cobra o Davo. Branca eligió el canal cultural correcto antes que el atajo publicitario obvio.
La previa del Mundial está llena de comerciales de marcas hablando de emoción, superación, unión, el grito de gol, el abrazo del padre con el hijo. El manual conocido. Branca tiró ese manual a la basura y fue al lugar opuesto: al odio, a la bronca, a la cargada, a la incomodidad. Y en vez de defenderse, abrazó la acusación: sí, somos insoportables, y nos encanta serlo. En una categoría saturada de épica genérica, la única forma de destacar era ir al revés. Es la jugada más innovadora y la más argentina de toda la activación mundialista hasta el momento 🤓
Buenas noches para todos.
La mamá de Juan Izquierdo está haciendo Boxes dulces para el día de la madre.
Su Instagram es sandraconfeccionesjs, está tomando pedidos por ahí.
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