Un hombre entró a una clínica dental en Vietnam pensando que sería un procedimiento rutinario.
Todo parecía normal… hasta que el dentista comenzó a trabajar.
Segundos después, apareció algo que nadie esperaba.
Y el final del video dejó a todos mirando dos veces.
"Nunca he creído que por ser mujer deba merecer tratos especiales. De creerlo, estaría reconociendo que yo soy inferior a los hombres, y yo no soy inferior a ninguno de ellos"
Marie Curie
Cena de antiguas compañeras de clase. 35 años.
Currículums brillantes, buenos sueldos, Instagram lleno de “mujeres empoderadas”.
Entre risas, Elena deja la copa, se toca la barriga y dice:
—He decidido dejar mi trabajo unos años para criar al bebé. Juan y yo lo hemos decidido así.
Un segundo de silencio.
Sonrisas tensas.
Hasta que habla Clara.
Bio morada, hilos sobre patriarcado, postureo 24/7.
Deja la copa de golpe:
—Es un error gravísimo, Elena. Renuncias a tu independencia para ser la chacha de tu marido. Es un retroceso.
La mesa se congela.
Elena se encoge. Mira al mantel. Se le cae la sonrisa.
Ahí entro yo:
—Pensaba que el feminismo iba de que las mujeres pudieran elegir su vida, no de que todas hicieran la misma.
Clara gira la cabeza, molesta:
—Esa es una falsa libertad. Estás perpetuando roles de género.
Ya sin sonreír:
—No, Clara. Lo que perpetúas es tu ego. No quieres mujeres libres, quieres discípulas.
Si una amiga no encaja en tu guion, la tratas de ignorante y la humillas delante de todas.
Se pone tensa:
—Estás alienada. No entiendes nada de estructuras de poder.
Traducción: “No repetís mi eslogan, así que estáis equivocadas”.
El resto de la cena, Clara la pasa deslizando el dedo por el móvil, tecleando con rabia.
Seguro que redactando un hilo sobre “lo duro que es ser feminista rodeada de mujeres machistas”.
Al salir, Elena me agarra del brazo.
Ojos brillantes, voz bajita:
—Gracias por defenderme. Pensé que estaba loca por querer criar a mi hijo.
No está loca.
Está rodeada de un activismo que ama más el relato que a las personas.
Reflexión:
Hay un feminismo que presume de “liberar a la mujer”…
siempre que elija carrera, éxito y oficina.
Si elige maternidad, hogar o cuidado, de repente es sumisa, retrógrada o “lavada de cerebro”.
La libertad no es aplaudir solo a la CEO.
Es no tratar de traidora a la que decide criar a sus hijos.
Cuando tu “feminismo” te hace atacar justo a las mujeres que dices defender,
ya no es un movimiento de liberación.
Es otra religión más,
con dogmas nuevos y la misma intolerancia de siempre.
Un profesor le dijo a su tímido estudiante que si escogía la hoja en blanco, le daría 100 a toda la clase en el examen oral, pero lo único que los estudiantes no sabían era que ambas hojas estaban en blanco.
El profesor buscaba incluirlo y lo logró!
Si le dices a alguien de fuera que aquí han contratado traductores para el Congreso para traducir todo del catalán, gallego o vascuence al español, cuando todos ahí hablan perfectamente español, pensaría que los españoles somos retrasados mentales, y estaría en lo cierto.
Esta chica se llama Athenea del Castillo. Es jugadora del RMCF femenino y ha rechazado firmar el manifiesto ideológico de las jugadoras de la selección femenina y centrarse exclusivamente en lo deportivo.
Este es el feminismo que me representa.