Cuando me divorcié me fui a vivir al sillón de un amigo. Un día llegó el padre, abrió la puerta y me tiró desde ahí un paquete de Criollitas a modo de desayuno, como la gente le tira cosas a los monos en el zoológico. Y con el pucho en la boca me dijo "bienvenido al Clú". Jajaja