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Ayer fue el lanzamiento de mi libro "La Montaña Rusa" en la Facultad de Economia y Negocios de la Universidad de Chile. Comentaron José de Gregorio, Alejandra Mustakis y Andres Velasco. Invito a leerlo
Esto no es cierto Ministro.
Existen diversos casos en que la ley permite levantar el secreto bancario sin orden del juez:
-operaciones sospechosas el banco las debe reportar a UAF
-saldos cuando se exceden las 1500 UF al mes. (Ley 21453)
- informar + 50 transferencias (ley 21713)
@cesar_quezada El Centro Geográfico de Chile, queda en el Océano Pacífico, aproximadamente a 130 millas náuticas al Oeste del Estrecho de Magallanes y es equidistante de Visviri x el Norte, Rapa Nui x el Oeste y del Polo Sur, x el Sur.
Este es #ChileEsTricontinental, Bioceánico y Maritimo
Por favor ayúdenme con un RT para comenzar a recuperar a mis seguidores en X, ya que por alguna "extraña" razón desaparecieron.
Parece que alguien con poder está muy en desacuerdo con lo que escribo.
Gracias.
Si te gusta la buena música, boleros, tango, jazz y baladas, esta es una oportunidad imperdible para escucharla en las manos del maestro Valentín Trujillo! Este miércoles 27/05, a las 20:00 hrs, en el @Teatro_NESCAFE . Sortearemos 2 entradas entre quienes compartan la publicación
LA DECONSTRUCCIÓN DE UN VOCERO
Análisis de la semántica de una frase mal construida.
Hay frases torpes. Hay frases confusas, y luego existen frases como esta:
“Los gobiernos que NO comunican lo que NO hacen, NO tienen buena receptividad ciudadana”.
Construcciones donde el pensamiento parece tropezar consigo mismo. La declaración del vocero Claudio Alvarado, no es sólo un error comunicacional; es en sí misma, una demostración involuntaria de cómo el lenguaje puede destruir una idea y de paso dejar en evidencia la precariedad comunicacional de un gobierno.
El problema central está en la doble negación incrustada en una estructura defectuosa. El hablante probablemente quiso decir:
“Los gobiernos que no comunican lo que hacen no tienen buena receptividad ciudadana”.
Esa formulación sería simple y coherente: si un gobierno no comunica sus acciones, la ciudadanía no percibe positivamente su gestión.
Pero al introducir “lo que NO hacen”, la oración cambia completamente de significado. Literalmente, termina afirmando que los gobiernos deben comunicar aquello que no realizan. Es decir, la ausencia de acción. El vacío convertido en objeto comunicacional.
La frase cae entonces en una contradicción pragmática: comunicar lo que no se hace equivale a informar omisiones o inexistencias. Parece sugerir que el problema de los gobiernos no es ocultar sus logros, sino no difundir suficientemente sus inacciones.
Desde la psicología cognitiva, el problema es todavía más evidente. El cerebro humano procesa con dificultad las dobles negaciones porque obligan a realizar operaciones mentales adicionales. El oyente debe negar una acción y luego reinterpretar toda la estructura para reconstruir el sentido probable. Eso genera fatiga cognitiva y aumenta el riesgo de confusión.
En comunicación política, aquello es letal. Un vocero no sólo transmite información: debe transmitir claridad, orden mental y seguridad conceptual. Cuando alguien emite una frase sintácticamente caótica, el receptor percibe vacilación intelectual.
Desde la retórica clásica, la frase fracasa en los tres pilares aristotélicos.
Ethos: deteriora la credibilidad del hablante.
Logos: destruye la coherencia argumentativa mediante una estructura contradictoria.
Pathos: provoca desconcierto o burla, exactamente lo contrario del efecto persuasivo buscado.
Desde la lógica filosófica, la frase incurre en una inversión del objeto discursivo. Normalmente, el lenguaje político comunica hechos y acciones. Aquí, el objeto de comunicación pasa a ser la inexistencia del acto. El “no hacer” adquiere entidad política.
Desde la lógica formal, la estructura puede representarse así:
¬C(¬H)
Donde:
C = comunicar
H = hacer
Es decir:
“No comunicar aquello que no se hace”.
El resultado semántico indirecto implica que sí debería comunicarse lo no realizado, algo absurdo como principio comunicacional.
En lógica booleana, la doble negación produce una cancelación parcial de sentido. El receptor termina corrigiendo mentalmente la frase para entender qué quiso decir realmente el emisor. El público trabaja reconstruyendo la oración que el vocero no supo construir.
Desde el análisis discursivo, el episodio revela algo más profundo: el deterioro del lenguaje político contemporáneo. Muchos voceros hablan en tiempo real sin procesar cognitivamente la arquitectura de sus propias frases. La velocidad mediática reemplaza a la precisión conceptual.
El resultado, son declaraciones que intentan sonar sofisticadas, pero colapsan bajo el peso de su propia sintaxis.
Y allí aparece la dimensión más simbólica del problema. Un vocero representa la voz ordenadora del gobierno. Su función es traducir complejidades en mensajes claros. Cuando ocurre exactamente lo contrario, el lenguaje deja de ser instrumento de comunicación y se convierte en evidencia pública de improvisación intelectual.
No es solo una frase mal dicha.
Es una pequeña radiografía del desorden conceptual de un gobierno.
@MisColumnas