Para descubrir lo que realmente gobierna tu corazón, basta con observar el lugar hacia donde huye tu mente en los momentos de silencio. La mente nunca se distrae por casualidad. Siempre busca el altar de sus verdaderos deseos.
Hoy la pregunta no es qué piensa la gente de Jesús. La pregunta es si nosotros, cristianos, lo reconocemos, como Pedro. De esa respuesta nace una vida sobre roca.
En el frontispicio del templo de Delfos se leía: "Conócete a ti mismo". El conocimiento de sí no se realiza en la clausura del yo, sino en la apertura a los demás. "¿Quién decís vosotros que soy yo?". En esta pregunta Jesús muestra el abandono de sí y su apertura a los otros.
La parábola del trigo y la cizaña nos cura: 1. de la tentación del maniqueísmo (dividir el mundo entre buenos y malos); 2. de la tentación del puritanismo (ese afán de perfección narcisista a toda costa); 3. y de esa tentación de querer cercenar de raíz aquello que me afea.
Una de las experiencias que se tienen normalmente al hacer Ejercicios Espirituales es la de que lo que uno hace tiene sentido. Ésta es la razón por la que San Ignacio recomienda "apartarse de amigos y conocidos". Porque, la vorágine de la cotidianidad muchas veces nos agobia, entristece, provoca ansia o nos roba perspectiva.
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Una sociedad está abocada al fracaso cuando ya no se pueden mantener diálogos sobre temas problemáticos, sino únicamente debates desde la descalificación y el ataque ad hominem