Todo el mundo se equivoca, todo el mundo comete errores, todo el mundo hace daño alguna vez. Unas personas lo reconocen, se disculpan y cambian, y otras lo niegan. Eso es lo que marca la diferencia. El error te hace persona pero la capacidad para reconocerlo te hace humano.
Mientras me convierto en adulta, hay algo que he agradecido inmensamente, y es la disponibilidad y presencia de mis padres para mí, mi vida, mis decisiones y mis sueños.
Qué alivio cuando te enamorás de una prenda carisima, te la probás y te queda como el orto. Gracias por salvar mi economía y no dejarla a merced de mi irresponsabilidad