Grandes tiranos de América:
LAUREANO GÓMEZ, El Monstruo.
Gobernó Colombia entre 1950 y 1953. Sanguinario, fascista, corrupto, pedorro y fanático religioso, llegó a la presidencia debido a que fue el único candidato en contienda, pues amenazó de muerte y persiguió a quienes quisieron competirle. Su gestión combinó un fundamentalismo católico radical, excentricidades institucionales inspiradas en el fascismo europeo y el recrudecimiento sangriento de la época conocida como “La Violencia”, durante la que hubo 300 mil homicidios políticos cuando el país tenía 12 millones de habitantes. Esto quiere decir que fue ejecutada alrededor del 2.5 por ciento de la población nacional. Respaldó y financió el uso de los “Chulavitas”, paramilitares que asesinaban y desterraban con la ayuda de la policía secreta clandestina, conocida como “Los Pájaros”. Estos últimos, con la ayuda de la iglesia católica, organizaron escuadrones de la muerte con gatilleros a sueldo, cuya misión era asesinar selectivamente a líderes liberales, empresarios y terratenientes incómodos para la dictadura civil de “El Monstruo”. Con el propósito de darle gusto a Estados Unidos, envió tropas de sacrificio, integradas por campesinos liberales, analfabetas en su mayoría, para que fueran asesinados en la guerra civil de Corea, un movimiento geopolítico infame y desmesurado para la realidad del país. Mientras tanto el territorio colombiano se desangraba en una guerra civil. Así limpió su imagen internacional de simpatizante fascista ante la Casa Blanca. Instauró la censura de prensa más fuerte de la historia de Colombia, a cargo de una oficina de censores oficiales que revisaban, página por página, los periódicos, libros y revistas antes de entrar en imprenta. Por último, envió turbas oficialistas a incendiar los principales diarios de la época, como El Tiempo y El Espectador, y dio instrucciones precisas para que la policía y los bomberos no intervinieran. Propuso una constitución fascista que eliminara el sufragio universal y el congreso tradicional, para implantar otro, igual al modelo sanguinario de las dictaduras de Francisco Franco, en España, y de Benito Mussolini, en Italia. Gómez pretendía crear una asamblea donde los ciudadanos no votaran de forma individual, sino agrupados por gremios (médicos, ganaderos, clérigos, abogados…), con el objeto de consolidar un Estado abiertamente católico, autoritario y de corte fascista. Gobernaba bajo una disparatada paranoia retórica. Creó el mito político del “Basilisco”, un monstruo mitológico con cabeza de gallo y cuerpo de serpiente que encarnaba los peligros del liberalismo, el comunismo internacional, la masonería , el ateísmo y el protestantismo. Sostenía que se habían fusionado en una sola entidad demoníaca que pretendía destruir a Colombia. Con esto justificaba su guerra santa.
Ustedes ven a Colombia así, toda normal, pero hace casi 10 años hicimos un plebiscito para decidir si aprobábamos un acuerdo de paz con las FARC.
Ganó el NO porque nos hicieron creer que si ganaba el SÍ iba a caer un rayo homosexualizador y los niños iban a amanecer gays.
Colombia, 2016. 🤣
Me tiene mamado ese cuento de la familia, la mayoría con moza o sino culiando a escondidas de sus esposas con otros hombres, abandonan a la mujer en el embarazo, no barren, no limpian una mierda y aparte les tienen que cocinar todos los días. Marica ya.
El regreso de El Monstruo:
El dictador y carnicero Laureano Gómez tuvo un ejército de asesinos conocido como los Chulavitas, con el que ahogó en sangre a Colombia. Entre otros horrores, le impartió la orden perentoria de buscar en los campos a humildes mujeres liberales embarazadas, abrirles el vientre con cuchillos, sacarles las criaturas, meterles pollos vivos y coserlas con cabuyas de fique. Así asesinó impunemente a millares de ellas con la idea tenebrosa de que no nacerían más liberales. Los curas lo aplaudían.
Y resulta que hoy, los curas y el nieto de El Monstruo (ese era su remoquete), el congresista cavernario @Enrique_GomezM han emprendido una campaña contra la despenalización del aborto, una conquista extraordinaria de la civilización humana que en Colombia puede practicarse en tres casos:
• Riesgo para la vida o la salud de la mujer: Cuando la continuación del embarazo constituya un peligro para la vida física, mental o emocional de la gestante.
• Malformación fetal incompatible con la vida: Cuando se diagnostiquen graves malformaciones en el feto que comprometan su supervivencia fuera del útero.
• Violencia sexual, incesto o inseminación no consentida: Cuando el embarazo sea el resultado de un acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo, de inseminación artificial o transferencia de óvulo no consentidas, o de incesto (requiere la respectiva denuncia penal).
Quienes quieran saber algo más de El Monstruo, los invito a leer mi nuevo libro Matar no es fácil.
La foto de una derrota
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En cualquier tradición, el cadáver marca un límite. Antígona entierra a su hermano aun contra la orden del rey, porque considera que el poder no puede disponer del cuerpo del vencido. A los muertos se les lava, se les nombra, se les cubre.
Aquí no se cubren, se exhiben como botín de guerra. La bolsa no es una mortaja sino un empaque. Y caminar entre los cuerpos, sin siquiera quitarse la gorra, anula lo único que cualquier religión exige frente a un muerto, que es detenerse.
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Por otra parte, el Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega.
Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos.
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Esta no es la foto de una victoria, sino de la pequeñez de un dirigente político que se autodenomina «católico» pero que no manifiesta el menor gesto de humanidad ni observa el más elemental respeto por los muertos.
Señorita directora, todos necesitamos agua potable, educación pública de calidad, respeto por los derechos humanos y seguir trabajando en la paz
-Acaso eres guerrillera Amanda? .