Hoy contratar a Tony Robbins cuesta 1 millón de dólares por un solo día.
Esto es una cinta de 21 minutos grabada en su propia casa hace más de 30 años.
Ahí explica exactamente cómo lograr que cualquiera diga que sí.
El mismo material por el que ahora cobran fortuna… completamente gratis.
Es una grabación rara e sin filtros, de la época en que todavía no cobraba a multimillonarios solo por estar en la misma habitación.
Cuando alguien dice que no, da dos excusas:
“No tengo tiempo” o “No tengo dinero”
Ninguna es verdad.
La verdadera razón es que todavía no cree que valga la pena.
No es un problema de dinero. Es un problema de estado.
Tony enseña algo que llama “atacar y confesar”
En lugar de discutir la objeción, confiesas la tuya propia:
“Yo tuve la oportunidad de ir hace seis meses y no fui hasta hace dos.
No puedo ni imaginar el tiempo que perdí”
La sala se queda en silencio. Nadie discute.
Después mete a la persona en el “tren del sí”
Cada pequeño sí se suma al siguiente.
Hasta que decir que no al final se siente más difícil que decir que sí.
Cuando llega el momento de firmar, la persona ya ha aceptado cinco veces sin darse cuenta.
Solo 21 minutos.
Ahí aprendes las dos únicas jugadas por las que la gente paga 1 millón al día:
cómo leer el estado de cualquiera… y cómo moverlo.
La mayoría se pasa años adivinando en ventas.
Él lo escribió en un flipchart de su sala de estar en menos de media hora.
Un asiento en esa habitación costaba $125 dólares.
Hoy cuesta $1 millón de dólares al día estar frente a él.
La cinta está gratis ahora mismo.
Y la respuesta está en este video.
Desde noviembre de 2025 existe en la Ciudad de México un artículo que puede devolverte tu casa. Casi nadie lo conoce. Es el 238 Bis del Código Penal, y es el interruptor que la ley le puso al despojo.
Primero, la trampa vieja. Durante años los invasores tuvieron un manual: entrar, cambiar chapas, enseñar un contrato falso y aguantar. A las dos horas ya nadie podía tocarlos: “el delito ya se consumó, esto es civil”. Y la casa quedaba secuestrada en un juicio eterno.
El 238 Bis rompe ese manual. Aquí la guía, paso a paso:
🔴 Qué dice el artículo, en cristiano: imagina que los invasores ya están adentro. Llega la autoridad y les notifica por escrito: “tienen tantos días para entregar el inmueble”. Si el plazo vence y siguen ahí, cometen un delito nuevo: quedarse ya es despojo. Se castiga igual de fuerte: 6 a 11 años de cárcel, hasta 22 con agravantes. Y no se comete una sola vez: se está cometiendo cada día, cada hora que permanezcan adentro, hasta que la víctima recupere su casa.
🟠 Por qué esto cambia el juego: antes había que probar cómo entraron (a la fuerza, con engaños, a escondidas). Por eso los invasores enseñaban un contrato falso: para sembrar duda sobre la entrada y congelarlo todo. Con el 238 Bis, cómo entraron ya no importa. Solo hay que probar dos cosas muy simples: que la autoridad les ordenó salir, y que no salieron. Punto. Y como el delito se sigue cometiendo mientras estén adentro, la policía sí puede detenerlos en cualquier momento: se acabó el pretexto de “esto ya es civil”.
🟡 PASO 1. Denuncia en la fiscalía especializada en despojo (FIDAPU) con todo lo que pruebe tu derecho: escrituras, boletas de predial, recibos, fotos, testigos.
🟢 PASO 2. Pide el interruptor por escrito: solicita al Ministerio Público, o al juez de control, con el artículo 20 constitucional en la mano, que emita el requerimiento formal de desocupación con apercibimiento del 238 Bis. Ojo: tú no puedes requerir, tu abogado tampoco, el notario tampoco. El interruptor es de la autoridad. Por eso se pide por escrito: para obligarla a responder.
🔵 PASO 3. La notificación es el tesoro: requerimiento con plazo, notificado con acta, fotos y video. Vencido el plazo y siguen adentro: delito nuevo, cometiéndose en vivo.
🟣 PASO 4. Cosecha: exige la detención, hay flagrancia mientras permanezcan, y pide la restitución provisional de tu inmueble: es derecho constitucional, no favor. ¿El Ministerio Público se hace guaje? Impugna su omisión ante el juez de control.
⚠️ Lo que nunca: recuperar por tu cuenta. Rompes la chapa y el imputado eres tú.
El interruptor ya está en la pared. Lo que falta es que la ciudadanía sepa que existe y exija apretarlo. Porque si tu casa sigue tomada, ya no es por falta de ley: es porque alguien no está haciendo su trabajo.