🚨PROPAGANDA. Descubre la extraña historia de Wafae Atid. El País la presentó como una chica humilde que huía de una familia marroquí. De padres que no la dejaban estudiar ni viajar.
Pero sus redes mostraban algo muy distinto: viajes a Qatar, estudios en Dubái... salidas a Turquía, a Malasia. Buena ropa, sin rastro de hiyab...
Y entonces borró su perfil.
¿Por qué lo hizo?
El vídeo cuenta su historia: 28 años, marroquí, cruzó a nado a Ceuta y hoy duerme al raso.
Sus palabras:
"en Marruecos las mujeres estamos por debajo de los hombres".
Relato redondo. Perfecto para crear empatía por los inmigrantes recién llegados... Demasiado perfecto.
Horas después...
llegó más información.
Las redes sacaron su perfil público. Facebook indicaba que vivió en Dubái, estudió idiomas allí y trabajó como creadora digital y modelo. Y las fotos: un estadio en Qatar, viajes por medio mundo.
Esa misma tarde...,
la cuenta desapareció.
Misteriosamente.
Puede que su historia sea verdad. O puede que no. Y ahí está el problema. Porque El País no verificó nada.
Un periódico enorme, con tantos medios, con cientos de redactores, no dedicó ni 10 minutos a investigar.
No preguntó.
No contrastó.
No verificó nada.
¿Por qué? Fácil.
Porque la historia encaja.
Es un testimonio de joven vulnerable. Que confirma lo que ya querías contar. Que coincide con lo que ya quiere creer tu audiencia.
Entonces solo tienes que ponerle música triste a los cortes de su testimonio para que piensen como a ti te interesa que piensen.
Y eso es lo único que separa el periodismo de la propaganda.
@Muriellarrea Mas les valdria defender sus calles, que ya ni pa' eso. Les estan robando la cartera, los sigarros, y yo que me alegro, por el odio que nos tienen a los españoles
@MartaRammstein La de la apnea me la hicieron en mi casa, pero luego me hicieron 3 mas en el hospital. Una corta (solo noche) y 2 largas (noche y dia, hasta las 18 mas o menos)
España no tiene un problema de fertilidad. Tiene un problema de calendario.
En las clínicas de fertilidad que conozco bien, dentro y fuera de España, lo que veo todos los meses es lo mismo. La paciente española típica llega con 38, 39, 40 años. Llega tarde porque alquilar costó la mitad del sueldo, porque encadenó contratos temporales hasta los 35, porque su pareja también, porque pedir una hipoteca con 32 era ciencia ficción y porque nadie en España la felicitó nunca por querer ser madre joven.
Cuando llega, la biología ya ha decidido buena parte de la conversación. La reserva ovárica a los 40 no es la de los 30. Ningún protocolo, ninguna IA, ninguna donante, ningún congelado mágico revierte del todo lo que el reloj ya cobró. La medicina de la reproducción puede mucho, pero no puede devolverle a una mujer la década que el sistema le cobró en alquiler, en interinidad y en burocracia.
Por eso me parece deshonesto el debate público español sobre natalidad. Se habla de cheques bebé de 100 euros, de permisos parentales, de campañas. No se habla de lo único que mueve la aguja: que una pareja de 28 o 30 años pueda permitirse vivir, trabajar de forma estable y tener hijos sin pedir permiso al Estado para cada paso.
La tasa de fecundidad española está en torno a 1,1 hijos por mujer. Edad media al primer hijo, por encima de 32, la más alta de Europa junto con Italia. Eso no es un problema cultural. Es la consecuencia matemática de un país que ha hecho que tener hijos a tiempo sea un lujo.
La fertilidad asistida puede ayudar a muchas familias, y lo hace. Pero no es una política demográfica. Es un parche carísimo para un problema que se debería resolver veinte años antes, en el mercado laboral y en el de vivienda.
Usted vive en un planeta donde los árboles se avisan del peligro
a través de raíces que se tocan bajo la tierra.
Donde los pulpos sueñan en colores.
Donde los elefantes vuelven a los huesos de sus muertos y se quedan allí en silencio, como recordando.
Donde las abejas bailan para decirse adónde volar.
Donde las flores florecen después del fuego, como si el renacer fuera su manera de hablar.
Donde los cuervos recuerdan los rostros crueles y enseñan a sus hijos a reconocerlos.
Donde las hormigas hacen ciudades con túneles y puentes invisibles al ojo apurado.
Donde los gatos ronronean con una frecuencia que puede ayudar a sanar huesos.
Donde las ballenas cantan canciones que cruzan los océanos y cambian un poco en cada encuentro.
Donde las ardillas adoptan crías huérfanas y las cuidan como propias.
Donde los delfines se llaman entre sí por su nombre, y los caballos reconocen el sonido de una voz amiga.
Donde las mariposas recuerdan rutas de migración que sus antepasados siguieron muchos veranos atrás.
Donde los hongos crean redes infinitas bajo la tierra, ayudando a los bosques a respirar unidos.
Donde los lobos cuidan a sus mayores y cantan juntos a la luna.
Donde las luciérnagas vuelven a encender la noche para que los grillos tengan algo que cantar.
Donde los peces se agrupan para protegerse, moviéndose como si fueran un solo cuerpo.
Donde las tortugas regresan año tras año al mismo lugar donde nacieron.
Donde los árboles viejos guardan en sus anillos la historia del clima, del tiempo y del hombre.
Donde la vida, incluso en silencio, se acuerda del beso de la luz.
Usted vive ahí.
En un mundo que siente,
que cuida,
que recuerda.
Feliz día :)
Recuerda que los españoles vencimos en la guerra más larga de la Historia de la Humanidad, desde Covadonga a Granada.
Durante más de 30 generaciones consecutivas, los padres transmitieron a sus hijos la misma fe, la misma voluntad de ser y de recuperación del territorio ocupado por un imperialismo teocrático y totalitario.
Ninguna generación pasó página, ninguna, dedicando sus vidas a lograrlo sin saber siquiera si se conseguiría, en una decisión civilizatoria y afirmación de ser humanamente inalcanzable.
España es el único caso histórico donde el islam ha sido expulsado de un territorio previamente conquistado, de forma total y definitiva, extendiendo posteriormente el cristianismo a gran parte del mundo, aportando lo mejor del pensamiento filosófico y la cultura, liberando al hombre del primitivismo, la esclavitud y la ignorancia.
España existe porque no aceptó desaparecer, rebelándose contra su destino.
NO pierdas el sentido de la transcendencia.
NO permitas que destruyan todo aquello que has recibido.
NO olvides la grandeza de tu civilización, por mucha basura ideológica que viertan sobre ti.
Se llama @PilarAlmagroM y hacía tiempo que no escuchaba a alguien hablar así de bien, con esta claridad y además, con un contenido bien interesante (que personalmente comparto totalmente)!