¿A alguien en su sano juicio le parece que esto mejora la ciudad y la experiencia de quienes la transitan? Desde Movilidad parece haber ganas de deteriorar aún más un espacio público ya muy degradado. Alquilando el rico patrimonio al bajo precio de la necesidad.
No es la testosterona. Es lo que aprendimos.
Ayer en el anexo de la Facultad de Medicina, un estudiante de 19 años apuñaló a una compañera de su misma edad en pleno salón de clase. La Justicia lo investiga como tentativa de femicidio. Pero apenas lo leímos, algo adentro nuestro salió a buscar al monstruo: el desviado, el enfermo, la excepción, la justificación…la etiqueta de " salud mental"... Ojo con esa salida. Si mañana aparece un diagnóstico —esquizofrenia, lo que sea—, no es una coartada. Una enfermedad mental no justifica ni minimiza la violencia, ( menos si esta bien tratado y acompañado ) y la enorme mayoría de las personas que atraviesan un trastorno no le hacen daño a nadie. Explicar de dónde viene una conducta es una cosa; perdonarla, otra muy distinta. La violencia machista no sale de una enfermedad. Sale de algo que aprendimos. Porque no era un desconocido. Era un compañero, se habia fijado en ella desde principios de año, con denuncias previas por amenazas a otras alumnas en el liceo. Las señales estaban ahi Claritas…
Y esa fijación que romantizamos —"está obsesionado, "no la puede olvidar"— no es amor. Nunca lo fue. No fue pasión, no fue un malentendido de ella, no fue un hecho aislado. Fue violencia, desde mucho antes del cuchillo. Basta de ponerle música de balada al que persigue, al que controla, al que no acepta un no. Hannah Arendt ya nos lo avisó: no es un monstruo, es una persona. Alguien común que obedeció un mandato. Y ese mandato lo aprendimos todos.
Lo aprendemos temprano, cuando a la nena le enseñamos a hacerse chiquita y al varón a ocuparlo todo. Cuando el amigo le pega a la novia y seguimos mirando para otro lado…Cuando pasan nudes y capturas de Tinder como figuritas. Rita Segato le puso nombre: una cofradía, un mandato de masculinidad que se cobra entre varones. No es la violación o el femicidio solamente. Es todo lo cotidiano que dejamos pasar.
Una de cada tres mujeres en el mundo sufrió violencia física o sexual, según la OMS. Los datos no opinan.A ellas les damos una lista de cuidados que no termina nunca: no salgas de noche, no vayas sola, no uses esa ropa, ni saludes a nadie por el cumpleaños. ¿Qué sigue? ¿No respirar? La lista siempre le crece a ella, nunca al que agrede.
Por eso el foco no va en enseñarle a la mujer a tener miedo. Va en mirarnos entre varones y dejar de mirar para otro lado. A ese estudiante lo frenaron sus compañeros, con el cuerpo, en el aula de clase. Ojalá lo hubiéramos frenado antes: en el chiste, en la amenaza, en el "no es para tanto".Frenarnos es humanizarnos, frenarse es autorregulación, frenarnos entre nosotros es trabajar por el derecho a salir sin miedo a vivir sin miedo a estudiar sin miedo, es trabajar por la vida misma, frenarnos es tomar consciencia que los varones tenemos que hablar y comprometernos. ¿A quién mas estamos dejando pasar?
Si soy parte del problema, soy parte de la solución. #fmed #femicidios #violenciadegenero #noalaviolencia
imaginate haber vivido una situación como esta y enterarte que el médico que te atendió divulgó por wp detalle por detalle de lo que te pasó y eso circula por todos los teléfonos del país. Por favor, respeten a la chiquilina y no compartan más eso
Comunicado de ex estudiantes del Liceo Salinas N. º 1 en defensa a la estudiante afectada en el día de hoy y en protesta de lo vivido por Federico Lamaita en el propio Liceo de Salinas
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