Mi esposa tuvo una aventura de meses con alguien del trabajo. Lo descubrí por accidente, no por honestidad.
Ayer decidí no perdonarla.
Le pedí el divorcio sin negociación. Su familia dice que debería intentarlo, que “todos cometemos errores”.
Lo que no dicen es que algunos errores se repiten durante meses con plena conciencia.
No voy a reconstruir algo que se rompió con decisiones sostenidas. El amor también tiene dignidad.
¿Soy radical por irme, o soy el único que entiende que no todo se perdona?
Prefiero el dolor de empezar de nuevo que la duda constante de quedarme.
Una mujer de 46 años inhaló accidentalmente 55 mg de LSD puro porque pensó que era cocaína, aproximadamente 550 veces la dosis recreativa normal.
Vomitó durante 12 horas y permaneció bajo los efectos de la sustancia durante unas 34 horas.
Pero cuando despertó, el dolor crónico en el pie que había sufrido durante más de 20 años, atribuido a la enfermedad de Lyme, supuestamente había desaparecido.
Dejó de tomar morfina durante cinco días y luego comenzó a tomar microdosis de LSD cada tres días.
Tres años después, había dejado por completo la morfina, sin que se reportaran síntomas de abstinencia ni recaídas.
Los investigadores lo describieron como un caso extraordinario de ingestión no mortal de una dosis muy alta de LSD con alivio del dolor a largo plazo.