Lic. en Ed. General Básica.Monitora de Folklore. Cursó Lic. en Ed. Media Mención Francés.Gusta del canto y la lectura.Amante de su incondicional Familia.
🔴 AHORA | Gobierno ingresó a tramitación proyecto para ampliar cálculo de jornada laboral: de 4 semanas a 16 semanas o hasta un máximo de 52 si hay acuerdo con sindicatos
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🟠 LO+LEÍDO | Condenan a la orden Salesiana por “patrón sistemático e institucional” de abusos sexuales
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Esto me parece de la máxima gravedad . Hay dos elementos políticos para no olvidar:
1.- AC contra Steiner YA!
2.- investigar hasta el fondo este fraude al fisco .
ESCÁNDALO EN LA FUNDACIÓN JAIME GUZMÁN
🔴#CHVNoticias dio a conocer que 20 diputados UDI traspasaban platas del Estado a la fundación Jaime Guzmán disfrazandolo de informes que eran plagios de otros documentos de la web de la cámara de diputados
#AlertaTL | Cancha cerrará por 60 días: niños descubren un nido de colibrí y resguardan su proceso de incubación en Mejillones
El ave anidó en uno de los aros de básquetbol de la cancha Los Palafitos, por lo que el recinto permanecerá cerrado mientras nacen y crecen sus crías.
El nido no puede ser retirado debido a que la Ley de Caza prohíbe intervenir, trasladar o destruir nidos, huevos y crías de aves silvestres. Por ello, tras una evaluación realizada por la Municipalidad de Mejillones, la Fundación Gaviotín Chico y la Corporación Municipal de Deportes y Recreación, se determinó resguardar el lugar.
Mientras la cancha permanezca cerrada, se deberán utilizar otros recintos habilitados en la comuna, como el Estadio Municipal, la cancha N°2, las multicanchas N°4, N°7 y N°8, además del Polideportivo Municipal.
🎙️ #AlPanPan | Economista Joseph Ramos y 5 meses de crecimiento negativo: “La verdad es que me ha sorprendido”, que con “tasas de interés razonable, buen precio del cobre”, “un gobierno que es visto como amigable al sector privado, que la economía ya habría repuntado”.
El doctor en Economía plantea que “mi única explicación en este momento es que la construcción en particular está muy frenada”, que ha sido un “sector líder en la recuperación”. La razón, ahonda, está en el megaproyecto: “mucha gente está postergando la compra hasta que se apruebe el proyecto, con lo cual se ha estancado aún más el movimiento de la construcción”.
Ramos sostiene que esto fue un “lamentable error” y que debió anunciarse que se eliminaba el IVA a las viviendas nuevas “no solo a partir de la aprobación del proyecto”, sino de manera retroactiva.
El académico de la FEN concluye que esto no es atribuible al gobierno anterior porque “la economía estaba creciendo a fiables del gobierno del presidente Boric, entonces no entiendo que se haya frenado”.
@mirnaschindler
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GRACIAS POR SU SERVICIO…
AHORA RETÍRESE SIN MOLESTAR
Hay una sinceridad brutal en ciertos lapsus del poder. Un momento en que el maquillaje tecnocrático se corre, el PowerPoint se cae al suelo y aparece, desnuda, la verdadera concepción que algunos tienen de las personas. Esto ocurrió cuando el economista David Bravo, al explicar los costos de despido desde la mirada empresarial, terminó diciendo que “cada persona es un cacho”. Y aunque después llegaron las explicaciones y los “no quise decir eso”, la frase ya había cumplido su función: revelar lo que muchos piensan cuando creen que nadie los escucha.
En la liturgia empresarial contemporánea el trabajador es celebrado mientras produce. Ahí sí aparecen las campañas motivacionales, los discursos sobre “capital humano”, las fotos sonrientes en redes y las charlas sobre liderazgo empático con coffee break incluido. El trabajador es “parte de la familia”, “el motor de la empresa”, “el corazón de la organización”. Hasta que envejece, se enferma, exige derechos o simplemente deja de ser rentable. En ese instante, se transforma en pasivo laboral. La familia pasa a ser un costo. Y el trabajador, un cacho.
La paradoja es grotesca. Los sectores que se llenan la boca hablando de mérito, esfuerzo y cultura del trabajo, son capaces de reducir una persona a una molestia contable cuando llega el momento de despedirla. Como si el trabajador fuera un insumo desechable. Como si detrás de cada contrato no hubiera una vida completa: hijos, deudas, sueños, enfermedades, estudios y décadas de esfuerzo levantando precisamente las utilidades que hoy permiten a algunos dar entrevistas sobre “flexibilización”.
Resulta fascinante escuchar a economistas hablar del empleo con la misma sensibilidad emocional con que un frigorífico explica la temperatura del hielo. Hablan de personas como piezas intercambiables de LEGO.
Si pudieran, medirían el alma en indicadores trimestrales y pondrían a licitación la dignidad humana para mejorar la productividad.
Y después preguntan por qué existe desconfianza hacia las élites empresariales.
El problema no es solamente una frase desafortunada. Es la concepción del mundo. Una donde el trabajador vale mientras sirve y sobra cuando reclama. Una lógica utilitaria donde los derechos laborales aparecen como obstáculos contra la eficiencia, y no como conquistas civilizatorias construidas tras décadas de abusos y desigualdad.
Porque conviene recordar algo elemental: el trabajo no es únicamente una variable económica. Es identidad, integración social, estabilidad familiar y dignidad humana. El empleo sostiene barrios completos, financia estudios, cuida adultos mayores y permite construir comunidad. Detrás de cada sueldo hay familias enteras dependiendo de ese ingreso. Reducir todo a un “cacho” no es tecnocracia; es deshumanización con corbata y lenguaje académico.
Y hay algo todavía más irónico: muchos de quienes hoy consideran un estorbo indemnizar trabajadores son exactamente quienes construyeron fortunas gracias a esos mismos trabajadores. Ningún empresario levanta una empresa solo. La riqueza la producen miles de personas levantándose temprano, viajando horas, soportando estrés y sosteniendo el funcionamiento cotidiano del país. Pero cuando llega la hora de repartir dignidad, algunos prefieren quedarse únicamente con las utilidades.
Quizás el verdadero “cacho” para ciertos sectores no sean los trabajadores, sino la idea misma de que las personas tengan derechos. Que exista legislación laboral. Que la sociedad todavía conserve la peligrosa costumbre de considerar a los seres humanos más importantes que los balances trimestrales.
Lo más ofensivo de todo esto, es lo que se transmite a quienes hoy estudian y sueñan con aportar al país. Se les dice, en el fondo, que su valor humano depende exclusivamente de su rentabilidad. Que mientras produzcan serán celebrados, pero que cuando dejen de servir pasarán a ser un problema administrativo. Una carga. Un cacho.
@MisColumnas
Un millonario se disfraza de Carabinero y sale a fiscalizar: lo arrestan, paga dos millones de fianza y sale libre. Hace unas semanas, otro millonario salió a pasear a 264 km/h en su auto y tampoco pisó la cárcel.
Pero anda a endeudarte por educación superior, vender lechugas o no saludar al presidente.
ADMINISTRAR EL DESCONTENTO
El Gobierno de José Antonio Kast descubrió en sólo 115 días una verdad elemental de la política: ganar una elección no convierte a nadie en estadista. A veces sólo convierte un eslogan en Presidente.
La derecha celebró el triunfo como si hubiese llegado Winston Churchill en un tanque a rescatar Occidente de las garras del marxismo leninismo vegano interseccional. El problema es que, una vez apagados los cánticos, apareció la realidad. Y la realidad tiene la desagradable costumbre de no leer Twitter ni escuchar podcasts libertarios.
Kast prometió orden, crecimiento, autoridad y eficiencia. Cuatro meses después, el país parece una pyme administrada por YouTubers que confundieron gobernar con comentar indignados frente a una cámara.
Las cifras son brutales.
La aprobación presidencial cayó al 35% y la desaprobación supera el 54%. El problema no es sólo la caída. Es la velocidad del derrumbe. Ni siquiera Sebastián Piñera, experto mundial en autodestruir capital político, logró deteriorarse con semejante eficiencia en tan poco tiempo.
El Gobierno prometió crecimiento y entregó IMACEC negativos, desempleo al alza, caída del consumo y una ciudadanía cada vez más angustiada por la economía. Resulta conmovedor escuchar al Presidente descubrir ahora que Chile tiene “una enfermedad económica”. Lo fascinante es que llegaron prometiendo la cura definitiva y terminaron enfermando a un paciente que estaba sano.
Mientras tanto, el ministro de Hacienda insiste con la soberbia del converso iluminado. Jorge Quiroz parece convencido de que la economía funciona igual que una planilla Excel presentada en un seminario empresarial. El problema es que los países no son powerpoints y la gente no come gráficos de barras.
Pero el deterioro no se explica sólo por la economía. Existe un problema más grave: la sensación de amateurismo permanente. El Gobierno transmite la imagen de un grupo que pasó años diciendo “cómo hacerlo” y descubrió demasiado tarde que administrar un Estado exige algo más complejo que slogans, moralina y TikToks de seguridad ciudadana.
Ahí está Trinidad Steinert, la exministra de Seguridad que logró la hazaña de durar apenas 69 días antes de terminar cuestionada por exceder sus atribuciones. O el desfile de seremis renunciados, cuestionados o expulsados por corrupción, improvisación o positivos en test de drogas. Porque el Gobierno que venía a restaurar los valores terminó funcionando como casting rechazado de reality político.
Y qué decir de las vocerías.
El Ejecutivo parece haber descubierto una innovadora estrategia comunicacional: esconder ministros para evitar que hablen. Cada aparición pública se convierte en una ruleta rusa intelectual donde nadie sabe qué frase absurda saldrá disparada.
Kast insiste en culpar al gobierno anterior con la perseverancia de un alumno mediocre que en julio todavía explica sus malas notas por culpa del profesor del semestre pasado. La excusa ya no sólo está agotada; empieza a ser humillante. Porque gobernar no consiste en administrar resentimientos.
Y allí radica el problema. El país ya sospecha algo incómodo: que detrás de la retórica de firmeza no había capacidad técnica, ni plan, ni experiencia ni liderazgo real. Había marketing político, furia identitaria y una extraordinaria habilidad para explotar el miedo.
Pero el miedo tiene fecha de vencimiento. Sobre todo cuando el supermercado sigue subiendo, el empleo desaparece y la épica anticomunista no paga cuentas.
La ciudadanía puede tolerar promesas incumplidas, frases vacías y cinismo. Lo que no tolera es que la traten de idiota. Y si este gobierno ha pecado diariamente en estos 115 días, es precisamente de eso.
Por ello el 35% actual no parece piso: parece escala. Porque cuando incluso parte de quienes compraron el relato empiezan a bajarse del tren, lo que queda ya no es adhesión política. Es militancia religiosa.
Y ningún gobierno sobrevive demasiado tiempo gobernando sólo para fanáticos.
@MisColumnas
Para David Bravo, presidente de la Mesa de Reactivación Laboral del gobierno, los trabajadores son un “CACHO”; estos son los asesores de Kast que quieren que al trabajador ojalá se le pague con fichas como en las salitreras.
Si la centro derecha no para a este presidente la gente le va a pasar la cuenta y en dos años más, ni piensen salir electos, porque NADIE VA QUERER VOTAR POR ESTOS LADRONES ...
A la diputada republicana Claudia Reyes (CAE: $38 millones) y al diputado republicano José Carlos Meza (CAE: $17 millones) les embargaron las cuentas con el mismo entusiasmo que al “roto” común. ¿O la mano dura sólo funciona cuando el deudor no tiene fuero ni apellido influyente?
🚨PODUJE EN APRIETOS
Este es parte del informe de Poduje que exigía que firmaran los expertos para hacer creer que las casas del Olivar estaban mal construidas y así tener una justificación para destruirlas.
El punto 3,4,5 y 6 son los puntos más polémicos, porque son completamente falsos, ya que no hay informes que digan que hay fallas en la construcción.
El motivo es porque quiere sacar la empresa constructora y poner a otra de algún amigote del turbio ministro.
Hubo hasta amenazas de sumario si los funcionarios no firmaban el documento.
Hoy nos enteramos que la querella contra el ministro Poduje va si o si.
La derecha se burlaba de levantar el secreto bancario. Karla Rubilar y la republicana Ruth Hurtado aseguraban que el narco no usa cuentas bancarias. $78 mil millones después, la realidad parece opinar distinto.
El Registro de vándalos es solo para castigar a la clase media y a los más pobres, el hijito de papá que destruye un grifo o un bien común, no le sale ni por curao, NO necesita derechos sociales! Es norma ultra clasista.
Plaza Baquedano
#CuentaPública2026