Soy optimista con Venezuela. No porque el escenario sea ideal ni porque no falte muchísimo por resolver, sino porque los países no cambian todos sus frentes a la vez. Si el 2 de enero me hubiesen puesto a firmar el escenario de hoy, lo firmaba a ojos cerrados. Sigamos trabajando.
He estado leyendo con atención lo que se conoce hasta ahora del acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos. Por su magnitud, es imposible verlo como un asunto menor. Venezuela necesita muchísimo capital para recuperar su industria petrolera, además de tecnología, empresas con capacidad de ejecución y acceso estable a los mercados. Y en ese proceso, por razones económicas, geográficas e históricas, Estados Unidos está llamado a jugar un papel importante.
Ahora bien, tengo muchas preguntas. Porque una cosa es anunciar inversiones mil millonarias y otra bastante distinta es lograr que ese dinero efectivamente llegue y se convierta en pozos, infraestructura y producción. Estamos hablando de inversiones que necesitan años para madurar y, por tanto, requieren algo que Venezuela ha tenido dificultades para ofrecer: reglas claras y previsibles en el tiempo. Seguridad jurídica, contratos que se respeten, mecanismos de arbitraje y una institucionalidad que no dependa de quién gobierne en Caracas o en Washington.
Hay otro tema que seguramente generará discusión: el régimen fiscal. Venezuela va a tener que ser muy competitiva. Nuestro petróleo está en el subsuelo, pero sacarlo requiere capital y ese capital tiene muchas alternativas en el mundo. Con el nivel de riesgo que todavía representa Venezuela, pretender una carga fiscal demasiado elevada puede terminar haciendo inviables proyectos que sobre el papel lucen muy atractivos.
Por eso prefiero no caer ni en la celebración anticipada ni en el rechazo automático. Me parece una oportunidad importante y creo que una alianza energética entre Venezuela y Estados Unidos puede tener efectos muy positivos para el país. Pero el anuncio es apenas el comienzo. Lo verdaderamente importante será ver bajo qué reglas se hará, quién pondrá el capital, cómo se protegerá esa inversión y, sobre todo, qué instituciones vamos a construir para que esta vez el petróleo ayude a sostener una economía más estable y no simplemente otro ciclo de ingresos extraordinarios.
#30Ago El reconocido podcaster y autor @DineshDSouza; “Si el acuerdo de Trump sobre #Venezuela salva las elecciones de mitad de mandato —al reducir los precios del petróleo y, con ello, los de prácticamente todo lo demás—, se tratará de una JUGADA MAESTRA. Aun así, Trump y Rubio deberían anunciar un calendario para celebrar ELECCIONES libres antes de que termine el año.
¡Hagamos que #Venezuela vuelva a ser grande en 2027!”
Me levanté pensando en qué hace sostenible a un acuerdo petrolero. Quizás porque, cuando se habla de Venezuela, es fácil quedarse en el tamaño de las reservas o en la cifra de inversión anunciada.
Pero yo creo que la pregunta importante es otra: ¿puede ese acuerdo convertir el recurso en producción continua, vendible y rentable, incluso cuando el entorno deje de ser favorable?
Para mí, la historia petrolera venezolana es una negociación permanente entre soberanía y renta para el Estado, retorno y previsibilidad para el capital, y tecnología e infraestructura para una industria que necesita ejecutar todos los días.
Antes de 1976, Venezuela desarrolló su industria bajo concesiones: el Estado era dueño del subsuelo y las empresas aportaban capital, tecnología y operación. La Ley de Hidrocarburos de 1943 ordenó ese régimen y fortaleció la capacidad regulatoria y fiscal del Estado. La nacionalización de 1976 fue la culminación de ese proceso, no un evento aislado.
En los noventa, la apertura petrolera respondió a otra necesidad: capital y tecnología para campos maduros y crudos extrapesados. Entre 2006 y 2007, buena parte de esos esquemas fue convertida en empresas mixtas de mayoría estatal.
Al mirar esa historia, no concluyo que un modelo sea superior al otro. Más bien, me queda la impresión de que ningún arreglo sobrevive si sus reglas pueden reescribirse cada vez que cambia el poder político o la relación entre Caracas y Washington.
Por eso pienso que el acuerdo valioso no será el que anuncie que se explotarán más reservas o cual traerá más inversión. Será el que siga produciendo, genere flujo de caja y pueda reponer reservas y producción cuando cambie una administración, bajen los precios, surja una controversia o se requiera nuevo capital.
Para eso hacen falta contratos públicos, arbitraje creíble, inversión verificable, reglas fiscales predecibles, mecanismos claros de pago y repatriación de dividendos, y supervisión ciudadana sobre la renta. También hace falta que los costos de producción, dilución, transporte y manejo permitan sostener flujo de caja fuera de un ciclo alcista.
Esa, al menos, es la diferencia que veo entre una oportunidad política de corto plazo y un arreglo petrolero capaz de durar décadas.
Venezuela anuncia un histórico acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos, que tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación.
ÚLTIMA HORA | $100 mil millones en inversiones y $209 mil millones en tributos: El nuevo acuerdo petrolero con EE.UU.
"Estas inversiones contribuirán no solo a la recuperación y modernización de nuestra industria, sino también al crecimiento económico" https://t.co/yF51TNotA3
¡Atención! Guarden está imágen y cuando los funcionarios policíales monten una alcabala, se la muestran y los graban porque queda terminamantemen prohibido la instalación de puntos de controles móviles y fijos en áreas urbanas, extra urbanas y trocanles, en especial atención a los "funcionarios que instalen estos puntos con una moto, solo dos funcionarios" está mala práctica policial será severamente sancionada administrativamente y penalmente.
Plato told us that ATLANTIS was destroyed by a flood in a single day and night, and became an impassable barrier of mud…
The horrific flood disaster in Napal has truly illustrated that a catastrophic force of water has the power to erase everything from a civilization.
Meanwhile, virtually every ancient civilization spanning five continents around the world share legends of a great flood that destroyed those before them…because it happened 🌊
Video created by @vantortech
La propia Policía lo dejó por escrito: queda prohibida la instalación de alcabalas móviles y fijas improvisadas, especialmente aquellas con una moto y apenas dos funcionarios.
Así que ya saben, cuando vean una de estas alcabalas, graben, documenten y denuncien.
Guarden este radiograma.
Recorrimos las instalaciones de nuestra gerencia regional nororiental de tributos internos y la aduana principal de Guanta, en el estado Anzoátegui, en línea con lo indicado por nuestra presidenta @delcyrodriguezv, para compartir la nueva visión del @seniat_oficial con nuestros funcionarios.
Identificamos los procesos que pueden ser simplificados y modernizados, para diseñar juntos soluciones que faciliten la gestión del contribuyente.
Seguimos avanzando en la construcción de un Estado ágil, transparente y eficiente para el bienestar de nuestro país.
DARK WOLF starring Taylor Kitsch hit Prime Video on this day last year. Give it a watch or rewatch before Chris Pratt starts stacking bodies as James Reece in THE TERMINAL LIST Season 2 on October 21. Many of the characters introduced in DARK WOLF are back in THE TERMINAL LIST Season 2 based on TRUE BELIEVER. Get ready!