Antes de un Mundial uno se acostumbra a ver selecciones llenas de intensidad, figuras, estadios espectaculares y un ritmo de juego altísimo. Por eso, volver a ver hoy un Clásico del Astillero entre Barcelona y Emelec se siente como pasar de disfrutar un caviar o un corte premium de carne estadounidense a conformarse con un hot dog de esquina o un plato de guatita. No es por faltar el respeto a la historia de estos clubes, que es enorme, sino porque el nivel futbolístico, la velocidad y la calidad del espectáculo están muy lejos de lo que uno viene viendo en un Mundial. El contraste es tan grande que cuesta volver a acostumbrarse.
No entiendo las lágrimas después del partido cuando en la cancha nunca se vio una selección convencida de ganar. Ecuador salió pasivo, sin hambre, sin rebeldía y sin esa urgencia que exige un Mundial. México simplemente les dio lo que parecía que estaban buscando: eliminarlos y mandarlos a casa. Duele, pero la eliminación no empezó con el pitazo final; empezó desde el momento en que Ecuador salió a jugar sin alma.
Después de tantos insultos, tantas burlas y tanta presión desde México, Ecuador tenía que salir con sangre en los ojos, con orgullo y con ganas de callar bocas. Pero pasó todo lo contrario: vimos una selección pasiva, apagada, como si ya quisiera que el partido se acabara para venirse a casa. Eso duele más que la derrota, porque perder se puede perder, pero no así. En estos partidos se demuestra grandeza, carácter y mentalidad, y hoy Ecuador demostró que todavía nos falta muchísimo para ser una selección grande de verdad.
Porque Ecuador salió como si el empate le sirviera, cuando el partido pedía salir a ganar. No hubo presión, no hubo intensidad, no hubo rebeldía y México entendió mejor lo que estaba en juego. En un mata-mata no puedes entrar pasivo, esperando a ver qué pasa; tienes que imponer respeto desde el primer minuto. Hoy Ecuador jugó con miedo, sin garra y sin ese carácter que se necesita para competir estos partidos.
Lo de Ecuador hoy fue un papelón. No se puede salir a jugar un partido decisivo con tan poca rebeldía, tan poca claridad y tan poca respuesta anímica. México nos pasó por encima porque tuvo hambre, intensidad y personalidad; Ecuador, en cambio, pareció un equipo apagado, sin ideas y sin reacción. Duele decirlo, pero cuando representas a un país no alcanza con ponerse la camiseta: hay que competirla, sudarla y defenderla hasta el último minuto. Hoy la Tri quedó debiendo muchísimo.
México aplastó a Ecuador sin discusión: salió con más hambre, más intensidad y le ganó cada duelo importante. La Tri nunca encontró el partido, se vio incómoda, sin claridad y terminó pagando caro los errores. Duele decirlo, pero hoy México fue superior de principio a fin.
Francia está bailando a Suecia como si fuera recreo de colegio. Toca, acelera, llega por todos lados y cada ataque parece una jugada de peligro. Suecia no encuentra respuestas y Mbappé está jugando con una facilidad impresionante. Cuando Francia se suelta así, es difícil que alguien la pueda frenar.
Mbappé vuelve a aparecer cuando Francia más lo necesita y ya firma doblete. Suecia intentó competir, pero Francia tiene esa pegada que no perdona: cuando encuentra espacios, te liquida. Con este 3-0, los franceses empiezan a mostrar autoridad y dejan claro que son candidatos muy serios.
Noruega se lleva la clasificación con un triunfo que deja una de las grandes lecciones del fútbol: no siempre gana el que mejor juega, sino el que mejor aprovecha sus oportunidades. Costa de Marfil fue protagonista durante largos pasajes del partido, generó más juego y encontró el empate con Diallo, pero la contundencia de Noruega marcó la diferencia. Cuando apareció la ocasión decisiva, Haaland no perdonó y sentenció el encuentro. Al final, el marcador premia la eficacia, porque en el fútbol dominar sin convertir suele costar muy caro.
Golpe durísimo de Noruega! Haaland al 85’ pone el 2-1 cuando Costa de Marfil venía creciendo después del empate de Diallo.
Ese gol cambia todo: ahora Costa de Marfil tiene que ir con todo en los últimos minutos, arriesgar atrás y buscar centros, rebotes o una pelota parada. Noruega, sin jugar brillante, está siendo letal: pocas llegadas, pero mucha pegada.
¡Partidazo! Amad Diallo apareció en el minuto 72 para poner el 1-1 y devolverle la vida a Costa de Marfil. El empate llega en un momento clave, porque Noruega había aprovechado prácticamente su única gran oportunidad del primer tiempo, pero los marfileños nunca dejaron de insistir.
Noruega no venía haciendo un gran partido, pero encontró un golazo de Nusa justo cuando más lo necesitaba. Costa de Marfil había dominado más, había impuesto intensidad y parecía estar mejor en la cancha, pero el fútbol también se trata de aprovechar momentos. Noruega sufrió, resistió y golpeó al final del primer tiempo.
Costa de Marfil arrancó con mucha personalidad y está dominando desde los primeros minutos. Se ve un equipo intenso, físico, presionando arriba y tratando de imponer condiciones, mientras Noruega todavía no logra acomodarse ni salir con claridad. Si mantiene este ritmo, Costa de Marfil puede hacer daño rápido.
Lo que pasó anoche con la afición mexicana afuera del hotel de Ecuador deja mucho que decir. Intentar no dejar dormir a una selección habla más del miedo que sienten que de confianza en su equipo, y más aún siendo anfitriones de un Mundial, donde deberían dar ejemplo. Pero si algo tiene Ecuador es carácter: mientras más intenten incomodar, más motivos tiene la Tri para salir con el pecho inflado, concentrada y decidida a ganar en la cancha. Que el ruido de afuera se convierta en fuerza adentro. Hoy Ecuador tiene que responder con fútbol, garra y victoria. 🇪🇨
Países Bajos y Marruecos se enfrentan en un partido que promete muchísimo. Los neerlandeses llegan con jerarquía, buen manejo de pelota y jugadores capaces de marcar diferencia en cualquier momento, pero Marruecos ya demostró que no se achica ante nadie: es intenso, ordenado, fuerte físicamente y muy peligroso cuando sale rápido. En el papel Países Bajos puede partir como favorito, pero Marruecos tiene ese carácter competitivo que convierte cualquier partido en una batalla.
¡Qué victoria de Paraguay! Hoy dejaron todo en la cancha: corazón, entrega, orden y una personalidad enorme para eliminar a una potencia como Alemania. La Albirroja sufrió, resistió y nunca dejó de creer. Estos son los triunfos que emocionan, porque no se ganan solo con fútbol, se ganan con alma. 🇵🇾
se hizo justicia. El VAR anuló el gol de Alemania por falta al arquero, y es importante que estas jugadas se revisen igual para todos, incluso cuando se trata de una potencia mundial. Paraguay estaba siendo castigado por una acción irregular, pero esta vez la tecnología corrigió bien. En partidos así, cada detalle pesa.
Paraguay se relajó demasiado y Alemania no perdona esos momentos. Después de hacer un gran primer tiempo, la Albirroja bajó la intensidad, retrocedió mucho y le dio vida a un rival que estaba incómodo. El empate llega por eso: cuando le das espacios y confianza a Alemania, te lo cobra. Ahora Paraguay tiene que volver a competir como al inicio.
Paraguay planteó un primer tiempo casi perfecto: líneas compactas, presión inteligente y aprovechó su momento para golpear. Alemania tuvo más la pelota, pero le faltó profundidad, velocidad y claridad en los últimos metros. Hasta ahora, el plan paraguayo está ganando la partida táctica.