La decadencia en España en los últimos 20 años es abismal y sentenciadora:
Vamos a verlos por partes (economía, bienestar, salud, infraestructuras...)
ECONOMÍA:
- Sueldos insuficientes
- Imposible independizarse
- Precio de la vivienda por las nubes
- Precio de los alimentos un 500% más caro que hace 20 años
- Precio del combustible a precio de oro
- Impuestos abusivos por absolutamente todo, hasta por respirar, bajo la excusa de la educación y sanidad gratuita
- Si eres emprendedor y empieza a ir bie tu empresa, te crujen a impuestos hasta el punto que te den ganas de cerrar y ser asalariado
BIENESTAR:
- Ya no es seguro andar por la calle de noche (y a veces ni de día) por robos, agresiones, violaciones y machetazos
- Parques y espacios públicos infestados de escoria y sin limpiar
- Es inviable formar una familia, y tener más de un hijo se ha convertido un lujo de ricos
- A tus hijos de 10 años en el colegio los dan una charla para que aprendan a masturbarse y a tener sexo con quien sea (con 10 años, repito, con 10 jodido años)
- De pasar a tener unas vacaciones de verano y otras de Navidades a tener unis días sueltos en verano (con suerte) y a hacer magia si tienes hijos para poder permitirte unas vacaciones y llevarlos a la playa unos días
- Si criticas al Gobierno eres un fascista y automáticamente pasas a formar parte de la fachosfera
- Si piensas distinto a ellos eres un fascista y un nazi
- Si no obedeces eres un ma ciudadano
SALUD:
- Coger un tren se ha convertido en una lotería, no sabes si vas a llegar vivo a casa
- Listas de espera interminables, te puedes morir esperando una simple cita
- Te haces un chequeo y acabas muriendo por un error de diagnóstico
INFRAESTRUCTURAS:
- Las carreteras parecen de la posguerra, hay carreteras convencionales que podrían ser de Tanzania
- Apagones durante horas a nivel nacional, como un país tercermundista
- Iluminación deficiente y escasa de las calles
- Las vías de los trenes son de hace 30 o 40 años
Y todo esto se ha normalizado hasta el punto de que te de igual mientras el politico de turno te mienta por enésima vez con sus “propuestas y soluciones” en un debate 1 semana antes de las elecciones
El Gran Wyoming incurre en un error habitual, el de convertir un problema político en un relato moral.
Decir que los inmigrantes son personas como nosotros es una obviedad, pero una obviedad que no resuelve nada.
También lo son los franceses, los rusos o los chinos, y sin embargo los Estados deben gestionar sus llegadas de acuerdo con criterios como soberanía, capacidad económica y cohesión social.
El debate no se resuelve apelando a la compasión ni a metáforas sobre fantasmas, sino preguntándose cuántos entran, en qué condiciones, con qué efecto sobre el mercado laboral y sobre la sanidad, la vivienda o la seguridad.
La política empieza cuando se asumen esos límites, no cuando se evaden con sermones sentimentales.
Acusar de sembrar odio a quienes plantean objeciones es otra falacia. El miedo no siempre es irracional. Puede ser perfectamente lógico si se basa en hechos, como la sobrepoblación en barrios concretos, la presión sobre servicios públicos o las diferencias salariales que alimentan la precariedad.
Ignorar estos datos bajo la etiqueta del odio es una forma de censurar el debate real.
Tampoco se puede presentar la regularización masiva como un acto de bondad o una obligación moral.
Es, en todo caso, una decisión de poder del Estado. Cuando Felipe González, Aznar o Zapatero llevaron a cabo regularizaciones extraordinarias no lo hicieron por filantropía, sino para legalizar mano de obra, aliviar tensiones en la economía sumergida o ganar apoyos políticos, teniendo en cuenta que estos movimientos de personas siempre benefician al gran capital
Confundir esto con un deber universal es simple propaganda.
Y lo mismo ocurre con frases como vivimos en un sistema injusto y obsoleto. ¿De qué sistema hablamos? ¿Del capitalismo global? ¿De la Unión Europea? ¿Del Estado español? Esta vaguedad no aclara nada, solo sirve para agitar emociones en un mitin.
El núcleo del problema es la soberanía. Un Estado debe decidir quién entra, bajo qué condiciones y con qué finalidad.
Si no lo hace, si delega su control a otros o si lo sustituye por discursos moralizantes, acaba perdiendo su propia consistencia política.
Y un Estado que no controla sus fronteras ni su población no es un Estado justo ni injusto, es un Estado en vías de disolución.
Antes fotografiábamos lo que sucedía.
Ahora hacemos que suceda algo… para fotografiarlo.
La imagen ya no captura la realidad: la diseña.
El presente no se vive: se ensaya para la memoria ajena.
Fuera coñas, qué hace esta gente debatiendo un Martes por la tarde en el congreso sobre si un tío con un micrófono puede hacer preguntas a políticos para subirlo a sus redes? Es completamente surrealista
El sistema político en España no tiene ningún tipo de filtro de calidad de elección de representantes públicos, ni castiga adecuadamente al corrupto.
Los partidos crecen por la construcción de redes clientelares que premian la lealtad y el seguidismo, no la capacidad de gestión
Según Le Parisien, Rayan Cherki cuesta 22,5M€.
El mediapunta tiene un acuerdo verbal con el Olympique Lyonnais para salir traspasado por dicho precio y equipos como Liverpool y Manchester City, entre otros, han manifestado interés en ficharle.
Una ganga en el próximo mercado.