Si me pongo de novio es porque planeo algo a largo plazo, después puede no funcar y la otra persona puede no pensar lo mismo, pero ya es cosa de esa persona. Vine al club para ganar la Libertadores no para los amistosos de verano.
El sol no volverá a salir jamás, cada 3 segundos aparece una foto de Messi llorando, tu equipo busca los peores refuerzos y va a perder el fin de semana, la que te gusta te rechaza y la gente pretende que vuelvas a ser productivo en el laburo.
Qué atrevidos estos argentinos. Un país periférico le quiere disputar la construcción de sentido a las potencias imperiales. Que atrevidos con su cabeza siempre en alto. Con su economía siempre destrozada instalan su música y su cine. Con lo mal que hablan español hicieron de su literatura un género universal. Que atrevidos. Pobres y sin academias dominan el mejor y más lucrativo deporte del mundo. Que atrevidos. Con su educación pública, libre y gratuita. Hasta dejan estudiar a los inmigrantes. Y atenderse en sus hospitales. Que atrevidos. Terrible dictadura y ahora son vanguardia de derechos humanos. Tienen a Milei pero no pudo con la política de género. Que atrevidos. Pelean mano a mano con el país imperial en lugar de refugiarse en la cálida sumisión como hacen los mexicanos, que más de 500 años después siguen pidiendo por favor, déjenos entrar, déjenos ser ustedes.
Que atrevidos estos argentinos. Se siguen negando a bajar la cabeza. Cabeza fueron de la iglesia católica en el mundo. Pero también tuvieron a uno que jugaba al fútbol y el mundo lo veneró como a un díos en la tierra. Y otro que liberó a una isla pero revolucionó al mundo. Y otro más que cruzó una cordillera enfermo y en camilla para liberar un continente. Que atrevidos. Estos días, en el partido más importante del torneo más importante mostraron un bandera anti imperial en el corazón del imperio.
Y un himno que dice que juran con gloria a morir.
Serán atrevidos estos argentinos.
Diego Maradona en la rambla de Mar del Plata, frente a Playa Popular. Lo sigue Juan Alberto Mateyko. Diciembre de 1979. Foto Nèstor Alfonso, diario La Capital de Mar del Plata.