▶️ ¡EL MENSAJE QUE EMOCIONA A TODO UN PAÍS! |🥹🇵🇾
Oliver, un niño paraguayo-sudafricano, grabó un emotivo mensaje de aliento para la Albirroja en la previa del duelo ante Alemania.
🗣️ “De mis bisabuelos aprendí la resistencia, de mi abuela la constancia y de mi mamá el optimismo. Hoy muchachos, se puede. Luchen por nuestro presente y dejen un legado a nuestro futuro. ¡Vamos Paraguay!”, expresó.
⚽ La Albirroja enfrenta hoy a Alemania desde las 17:30 en Boston, con el sueño de seguir haciendo historia en el Mundial.
📹 mujeralcampo (Instagram)
Todos los días, pero hoy 1 de mayo más que nunca, no olvidemos la gran lección de “Una historia del Bronx (1993)”:
“El obrero es el auténtico tipo duro✊🏼”
Feliz Día de los trabajadores, mi gente de CINE😎❤️
Nunca Le Digas A Un Niño Que No Se Puede:
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.
La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.
Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente
¿cómo ha podido conseguirlo? comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.
Adaptación de un cuento popular.
El Sonido De La Hierba Al Crecer.
“Quien solo es un atleta es demasiado tosco, demasiado vulgar, demasiado salvaje. Quien solo es un erudito es demasiado blando, demasiado afeminado. El ciudadano ideal es el atleta erudito, el hombre de pensamiento y el hombre de acción.”
- Platón
“La sociedad que separa a sus eruditos de sus guerreros tendrá su pensamiento en manos de cobardes y su lucha en manos de necios”.
- Tucídides
Fuerza sin razón es brutalidad.
Razón sin fuerza es impotencia.
El estoico cultiva ambas.
Una mujer millonaria llegó sin aviso a la casa de su empleado… y lo que encontró la obligó a replantearse toda su vida
Laura Mendoza vivía en un mundo donde nada se improvisaba.
Cada minuto estaba calculado. Cada persona tenía una función. Cada error tenía consecuencias. A los treinta y nueve años, era dueña de uno de los imperios inmobiliarios más poderosos del país. Vidrio, acero, contratos millonarios y vistas al mar definían su rutina. En su agenda no había espacio para excusas.
Por eso, aquella mañana algo la sacó de su centro.
Carlos Rodríguez, el hombre que limpiaba su oficina desde hacía tres años, había vuelto a faltar. Tercera ausencia en un mes.
—Otra vez “una emergencia familiar” —dijo Laura con frialdad, cerrando el expediente—. Curioso. Nunca mencionó familia antes.
Su asistente intentó defenderlo. Carlos era puntual, discreto, trabajador. Nunca había causado problemas. Pero Laura ya había decidido.
—Quiero su dirección —ordenó—. Hoy mismo.
Cuando vio la ubicación, frunció el ceño. Barrio San Miguel. Muy lejos de sus edificios de lujo y cafés con valet parking. Aun así, tomó las llaves de su auto sin dudar. No iba a tolerar irresponsabilidades disfrazadas de tragedia.
Treinta minutos después, su Mercedes avanzaba despacio por calles sin asfalto. Casas bajas, pintura gastada, ropa colgada en ventanas. Niños jugando descalzos. Vecinos que observaban el auto negro como si no perteneciera a ese mundo.
Laura bajó del coche sintiéndose una intrusa, pero mantuvo la postura firme. Caminó hasta una casa azul desteñida, con una puerta de madera agrietada y un número apenas visible: 847.
Golpeó.
Primero, silencio.
Luego, un llanto.
Después, pasos apresurados.
La puerta se abrió.
Carlos apareció con un bebé en brazos y otro niño aferrado a su pierna. No llevaba uniforme, ni sonrisa discreta. Tenía ojeras profundas, la ropa gastada y una expresión de cansancio que no se fingía.
—Señora Mendoza… —susurró, sorprendido.
Laura no pudo hablar de inmediato.
Dentro de la casa había poco: un sofá viejo, una mesa coja, medicamentos sobre una repisa y una mujer acostada en una cama improvisada, respirando con dificultad. Era su esposa. Enferma. Muy enferma.
Carlos bajó la mirada.
—No quise faltar… pero no tengo con quién dejar a los niños. Mi esposa no puede levantarse. No tenemos familia aquí.
Por primera vez en años, Laura sintió algo romperse dentro.
No vio excusas.
Vio responsabilidad.
Vio amor.
Vio a un hombre sosteniendo su mundo con las manos vacías.
Laura se marchó sin decir mucho.
Al día siguiente, Carlos recibió una llamada que lo dejó sin aliento: Laura había cubierto los gastos médicos de su esposa, organizado cuidado para los niños y le ofrecía un puesto mejor pagado, con horarios humanos.
Pero lo que más lo sorprendió fue otra cosa.
Desde ese día, Laura comenzó a llegar más temprano a la oficina. Escuchaba. Preguntaba. Miraba a la gente a los ojos.
Porque aquella visita inesperada no solo cambió la vida de un empleado.
Le recordó a una mujer millonaria algo que había olvidado por completo:
que el éxito no vale nada cuando te desconecta de las personas.
¿Qué diferencia hay entre ser listo y ser inteligente? La misma que entre abordar un enfrentamiento como un conflicto o como un problema. Con José Antonio Marina, filósofo y pedagogo.
#JoséAntonioMarina#Filosofía#Inteligencia#Aprendemosjuntos
Cuando Pinky decidió escribirle a Santa 🎅🎄:
Querido Papá Noel, este año no deseo regalos para mí.
Solo quiero contarte algo sobre mi gran amigo Cerebro.
Es un alma buena, trabaja duro y sueña con mejorar el mundo.
Pero, aunque lo intenta una y otra vez, sus planes siempre fallan. No se rinde nunca, pero sé que debe ser difícil para él.
Así que te pido esto, Santa:
cualquier regalo que pensabas dejarme… entrégaselo a mi mejor amigo, Cerebro.
Con cariño,
Pinky
P. D.: ¿No tendrás por ahí, en esa enorme bolsa mágica… el mundo entero? 🥹
Martin Lutero se enojó, no le gustó la Iglesia católica y fundó la iglesia luterana.
A Calvino no le gustó la iglesia luterana y fundó la iglesia reformada o calvinista.
A Enrique VIII no le gustó que le negaran su matrimonio católico y fundó la Iglesia anglicana.
A John Smith no le gustó la iglesia anglicana y fundó la iglesia bautista.
A William Miller no le gustó la iglesia bautista y fundó la adventista.
A Ellen G White no le gustó mucho lo que decía William Miller y fundó la iglesia adventista del séptimo día.
A Charles T Russell no le gustó la iglesia adventista y fundó a los testigos de Jehová.
A Joseph Smith no le gustó la Iglesia metodista y fundó la iglesia de Jesucristo de los santos de los ultimos días (los mormones)
A John Wesley no le gustó la iglesia anglicana y fundó la iglesia metodista.
A algunos pastores no les gustó la iglesia metodista y fundaron la iglesia pentecostal.
A muchos no le gustó la iglesia pentecostal y fundaron miles de iglesias como: pare de sufrir, asambleas de Dios, la luz del mundo, y un largo etcétera.
Ya ven que desmadre se hace por un un enojo?… 🤔