Hernán Cortés no fue hombre de reposos. Terminada la conquista de Meshíco Tenochtitlan en 1521, su ambición no se detuvo en las ruinas de la capital meshíca. Quiso más: nuevas tierras, perlas, oro, rutas hacia el noroeste. La Corona española miraba con recelo sus fueros, pero él financiaba expediciones con recursos propios y con una terquedad que merecía mejor fortuna. Los relatos sobre islas fabulosas en el Pacífico circulaban con la imprecisión habitual de las noticias que nadie había comprobado. Cortés, que había leído su época, decidió comprobarlas por su cuenta.
Conviene precisar un dato que la leyenda suele pasar por alto: Cortés no fue el primer europeo en llegar a la bahía de La Paz, Baja California. Fortún Jiménez había estado allí durante la expedición de 1533-1534. Cortés encabezó después el intento de fundar una población española. La distinción importa. La historia de la conquista no se escribe sólo con los nombres que la memoria oficial consagra; también con los de quienes murieron en el intento.
Las primeras tentativas fueron adversas. En 1532, Diego Hurtado de Mendoza salió a reconocer las costas del Pacífico y no regresó. La expedición fracasó sin gloria. Al año siguiente, la segunda intentona, encabezada por Diego Becerra de Mendoza y Fortún Jiménez, terminó en motín: Jiménez tomó una nave, llegó a lo que hoy identificamos como el extremo sur de la península y murió a manos de los habitantes originarios. Los sobrevivientes volvieron con noticias de perlas y de una tierra que prometía más de lo que daba. Bastante para que Cortés decidiera encabezar personalmente la siguiente incursión.
El 3 de mayo de 1535, Cortés llegó a la bahía que bautizó como Santa Cruz —hoy La Paz— y tomó posesión del territorio en nombre de la Corona. Llevaba barcos, soldados, religiosos y familias. Había financiado todo con su bolsa. Quería fundar una población permanente, no dejar una huella pasajera. Pero la región no se parecía en nada a las tierras mesoamericanas que había sometido años antes. Allí vivían pueblos con lenguas, costumbres y conocimientos del desierto que los recién llegados no comprendieron ni respetaron.
Los problemas no tardaron en mostrarse con la contundencia de lo material. La aridez del territorio hacía imposible la agricultura de subsistencia. Los víveres llegaban desde Nueva España con costo e irregularidad. Los colonos dependían de suministros que no siempre arribaban. Y los habitantes originarios, como era previsible, defendían lo suyo frente a quienes llegaban con intenciones de ocupación y explotación. La colonia no prosperó. Cortés regresó al continente por provisiones y para atender otros asuntos. En 1536, aproximadamente un año después de la llegada, el asentamiento fue abandonado.
El fracaso enseñó una lección que la historia posterior confirmaría: conquistar un territorio no equivale a colonizarlo. Hacen falta agua, alimentos, rutas de abastecimiento y condiciones mínimas de supervivencia. Sin ellas, la voluntad más firme se disuelve en el desierto.
Cortés no insistió en persona, pero el interés por la península continuó. En 1539 organizó una nueva expedición, esta vez bajo el mando de Francisco de Ulloa, que recorrió el golfo de California y parte de las costas peninsulares. Sus viajes mejoraron el conocimiento geográfico de la región y confirmaron la extensión de aquellas tierras. Poco más.
Cortés, el conquistador de Tenochtitlan, el hombre que había derribado un imperio, se topó en Baja California con algo que no podía vencer con estrategia ni con audacia: la geografía. La tierra no se rinde por decreto. Esa lección, escrita con el fracaso de una colonia, quedó en los anales de la exploración del Pacífico como una advertencia sobria para quienes confunden el deseo con la posibilidad.
Próximamente, la historia completa en mi libro sobre Hernán Cortés.
No os perdáis este vídeo.
No volveré a mirar Las meninas con los mismos ojos. Me ha dado muchísima penita. Morir a los 21 años embarazada de tu quinto hijo. 🥺
古きパリの夢のような世界を歩く、小さな黒猫🐈⬛
シャ・ノワールの黒猫やロートレックが動き出す、大好きなベル・エポック時代の素敵なアニメーションを見つけました。
@lautrougeさんの作品。
Animation by laut.rouge @lautrouge
Shared with permission.
Original video:
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Cuando los masones quieran darte lecciones de historia y hablarte de calidad moral, muéstrales esta imagen. Es una de esas imágenes incómodas que no quieren que nadie vea y que jamás encontrarás en los museos de México, en murales ni en los libros de texto de la SEP.
Son cientos de católicos colgados a lo largo de tramos enteros de vías del tren, ejecutados hace 100 años por la masonería en México. No podían colgarlos a todos porque no tenían suficientes cuerdas.
Su único delito fue ir a misa.
#GuerraCristera #VivaCristoRey
—¿Sabes qué deberíamos aprender antes de amar?
—¿Qué cosa?
—A cuidar. Porque hay personas que no se encuentran dos veces.
—¿Y cómo se sabe quién es una de ellas?
—No se sabe. Ese es el problema. Uno suele darse cuenta cuando ya las perdió.
—¿Y se pueden perder en un segundo?
—Sí. A veces basta una palabra, un silencio, una indiferencia… para que alguien que tardó años en llegar a tu vida se marche en un instante.
—Entonces, ¿qué hacemos?
—Mirarnos con más cuidado. Escucharnos. No dar por sentado al otro. Recordar que el amor no se sostiene solamente con besos, sino con la delicadeza de no herir aquello que podría convertirse en hogar.
—¿Y si tenemos miedo de perderlo?
—Entonces cuídalo. No lo aprietes, no lo encierres. Cuídalo como se cuida una llama: dándole aire, pero sin dejar de protegerla del viento.
—¿Y si algún día se va?
—Que al menos se vaya sabiendo que fue amado, no utilizado; elegido, no conveniente; abrazado, no retenido.
—Qué triste pensar que algunas personas llegan una sola vez.
—Más triste es tenerlas delante y no reconocer el milagro.
—Entonces quédate.
—Solo si tú sabes cuidar lo que encuentras.
—Lo haré.
—Porque hay personas que la vida no repite.
—Y algunas pérdidas tampoco.
#microcuento ⭐️💫
Tu nombre es la única cosa que jamás te podré regresar;
no importa que lo repita mil veces,
nadie me lo podrá arrebatar.
"Tu nombre". Fragmento. Marguerite Yourcenar.
This masterpiece was lost for centuries.
https://t.co/bifv9Gcjfh
Back in 1506, some workers were digging in a vineyard on Rome's Esquiline Hill when they found something incredible: a massive marble statue buried right beneath their feet.
It was Laocoön and His Sons.
The guy who was called in to see it knew exactly what he was looking at right away.
It was the exact statue Pliny the Elder had written about 1,400 years before, the one he called the greatest work of art in the world.
If you don't know the story, Laocoön was a Trojan priest who tried to warn his people about the Trojan Horse.
The gods weren't too happy about that, especially Athena, who was backing the Greeks. She sent two giant sea serpents to take him out.
The snakes wrapped around him and his two young sons, and the marble captures that exact, awful moment. You can see the father trying to break free, his face showing not just his own pain, but the terrifying realization that he can't save his kids either.
When Pope Julius II heard about the discovery, he sent Michelangelo, then about 30, to look at it.
The group was damaged, but the writhing bodies and the agony stuck with him. That strain, and that sense of a body pushed past its limit, shows up again and again in what he made after.
#UnDíaComoHoy, hace 205 años, se firmó el Acta de Independencia de México 🇲🇽📜. El documento fue redactado y emitido por la Suprema Junta Provisional Gubernativa, instalada por Agustín de Iturbide > https://t.co/9r7RFJJd1W