Christopher Nolan explains how he solved the biggest problem with IMAX for The Odyssey
"The issue over the years is we use them more and more and try to incorporate the technology more and more, but the cameras are very, very loud, as these guys are telling you — having acted in front of them, very difficult to act in front of and very difficult to record dialogue"
"So we weren't able to achieve the intimate character scenes, the scenes between the characters these guys are playing. We weren't able to get the dialogue that way"
"But for The Odyssey, I was determined to finally try and get the... As they were building new cameras at the time, I said, "Can you make them quieter? Can you encase them in a blimping system?" And they invented this very, very high-tech system, this box that you put the camera into, and it makes the camera effectively silent. It's still giant — it's a big three hundred pound monster that we had to move around the set and everything — but it allowed us to photograph these guys in close-up and record their dialogue and get their performance as they were doing it"
"That meant we could do the whole film on IMAX for the first time"
Mientras Occidente regula, China construye dependencias, invierte en IA a lo grande y convierte las sanciones en combustible para su autosuficiencia.
Del Belt and Road a los chips y modelos open weights, la estrategia de dominación está en marcha.
Mi Señal de hoy en ABC.
Hablando de La Odisea, uno de sus pasajes más tristes y hermosos quedó inmortalizado en Ulises y Argos, de Briton Rivière. En el canto XVII, Ulises vuelve a su palacio tras veinte años de ausencia, envejecido y disfrazado. Nadie lo reconoce, salvo Argos, su perro, postrado por la vejez y el abandono. Al percibir su olor, levanta las orejas y mueve la cola. Ulises contiene las lágrimas y pasa de largo. Después de ver a su amo por última vez, Argos muere, al fin, en paz🥹❤️🩹
A staged photograph, but an interesting snapshot of the car (truck) design process nonetheless.
Technician on the left is applying a fender badge to a model. In the background a designer is presenting his proposal to the boss with a scale model (with another technician behind).
To the right alternate front end bumper treatments that can be swapped out on the full size model for evaluation.
This is all still done today but without the formality of shirts and ties or the lunchtime alcohol.
En tiempos de incertidumbre y conflictos, esta columna de Irene Vallejo reivindica una esperanza lúcida: la que no niega la dureza de la realidad, pero tampoco se deja vencer por ella. Quizá la esperanza también pueda ser algo muy pequeño. Y, aun así, suficiente.
@BarbaraMalda Además, Sísifo hace alarde de su libre albedrío al negarse a destruir la raza humana por orden de los dioses. Nos encontraba –Sísifo– interesantes, acaso, por estar siempre en procura de resolver los problemas que nos aquejaba la existencia y a pesar de nuestra mortalidad.
Cómo alguien va a estar incapacitado por 10 años. Claro cómo les pagan el 100% ninguna motivación para solucionar el problema.
El MEP destina ¢100 mil millones al año para atender incapacidades. 🤯 Urge que el Estado deje de operar los centros educativos
https://t.co/0eyisxjOJ8
@TomasDeCamino En la antigüedad se acostumbraba a matar al mensajero y enviar su cabeza o cabezas a quien enviaba el mensaje para comunicar el rechazo al mismo. En este caso tendremos que albergar al mensajero y aprender de el. Es un cambio de mentalidad enorme.
La economía de la complejidad
Uno de los mayores problemas de América Latina no es únicamente el tamaño del Estado, los impuestos o la deuda pública. Es algo mucho más profundo: hemos construido una economía que premia la administración de la complejidad más que la creación de valor.
Toda sociedad necesita ciertos costos de transacción. Los contratos deben cumplirse, los derechos protegerse y las reglas ser claras. Esos costos facilitan la cooperación y permiten que los mercados funcionen.
Pero existe un punto en el que dejan de crear valor y comienzan a destruirlo.
Aparecen trámites, permisos, formularios, certificaciones, aprobaciones y controles cuya utilidad marginal es prácticamente nula, pero cuyo costo para la sociedad es enorme.
Lo interesante es que este fenómeno no es exclusivo del Estado.
También ocurre dentro de muchas empresas privadas, especialmente cuando poseen posiciones dominantes o enfrentan poca competencia. Allí proliferan procesos internos, múltiples niveles de autorización, departamentos de control, auditorías redundantes y plataformas innecesariamente complejas que terminan alejando a la organización de su verdadero propósito: servir al cliente.
¿Por qué ocurre?
Porque toda complejidad genera beneficiarios.
Cada trámite crea un gestor. Cada regulación crea un especialista. Cada aprobación crea un supervisor. Cada procedimiento crea un departamento encargado de administrarlo.
La complejidad deja de ser un accidente para convertirse en una fuente de ingresos y de poder.
Podríamos resumir este fenómeno en una ley sencilla:
Toda complejidad innecesaria termina generando un grupo de interés cuyo bienestar depende de impedir su eliminación.
Por eso simplificar resulta tan difícil.
La historia del progreso económico puede entenderse justamente como la historia contraria: la eliminación continua de costos de transacción.
El dinero sustituyó el trueque.
El contenedor revolucionó el comercio mundial.
Internet eliminó innumerables intermediarios.
La inteligencia artificial está empezando a reemplazar millones de tareas administrativas.
Cada gran innovación ha consistido en hacer más fácil cooperar.
Las sociedades más prósperas no son las que producen más burocracia, sino las que producen menos fricción.
La productividad no depende únicamente de cuánto trabajamos.
Depende también de cuánto dejamos de estorbarnos unos a otros.
Quizá el verdadero indicador del desarrollo de una sociedad sea muy simple:
¿Qué porcentaje de su talento está creando valor y qué porcentaje está administrando una complejidad que nunca debió existir?