En mi casa se siguen escuchando los ruidos que hacía Pandora cuando estaba viva. No hay nada más fiel en el mundo que un perro. Cada vez que la escucho, me lo confirma.
Admiro demasiado a los papás que tienen que pasar una enfermedad fuerte con sus hijos y no se entregan a la lloradera. Silvio con fiebre y yo tengo un nudo en la garganta eterno.