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“Mi prima perdió uno de sus trabajos de limpieza por un gato y cuando me contó por qué se salió me dieron ganas de ir yo misma a decirle algo a esa "señora". 😪
Mi prima Yesi limpia casas para mantener a sus 2 hijos, en una de las casas donde iba los martes había un gato siamés flaco que siempre estaba escondido debajo de los muebles temblando, Yesi notó que el gato tenía marcas en las orejas y no comía. 😿
Un martes encontró al gato encerrado en el baño sin agua ni comida y le dijo a la señora de la casa "señora el gato estaba encerrado sin agua" y la señora le dijo "a ti te pago para que limpies no para que me digas cómo tratar a mi gato".
Yesi aguantó 2 semanas más pero la última vez el gato tenía un ojo hinchado y le dijo a la señora "señora o trata bien al gato o yo dejo de venir" y la señora le dijo "consígase otro trabajo señora y no se meta en lo que no le importa", Yesi agarró al gato lo cargó y le dijo "tiene razón ya me conseguí otro trabajo cuidar a este gato" y se fue. ✨🕊️
Perdió dinero que necesitaba para sus hijos pero el gato se llama Digno y vive con ella, le pregunté si no se arrepentía y me dijo "Yesy yo limpio casas ajenas para que mis hijos coman pero mis hijos no van a crecer viendo que su mamá se quedó callada donde maltratan a alguien que no se puede defender". 🎗️❤️
En Rosario, Argentina, un niño de 10 años llamado Mateo publicó un anuncio en Mercado Libre en marzo de 2024.
"Vendo PlayStation 4 con 8 juegos - $120,000 pesos argentinos."
La consola valía eso. El precio era justo.
Pero en la descripción escribió algo extraño:
"Vendo porque necesito el dinero para algo importante. No acepto menos."
En dos días recibió 47 mensajes.
Todos preguntaban lo mismo: "¿Por qué la vendes?"
Mateo no respondió a ninguno.
El día 3, un hombre llamado Sergio le escribió:
"Te doy $150,000. Pero solo si me dices para qué necesitas el dinero."
Mateo le respondió: "Para comprar una silla de ruedas."
Sergio preguntó: "¿Para quién?"
"Para Lucas. Es mi compañero de escuela. Tiene parálisis cerebral. Su silla se rompió hace un mes. Sus papás no tienen plata para comprar otra nueva. Lucas no puede ir a la escuela sin su silla."
Sergio no lo podía creer.
"¿Tus papás saben que vendes tu PlayStation?"
"No. Se van a enojar. Pero no importa. Lucas necesita la silla más que yo necesito jugar."
Sergio le pidió reunirse en persona.
Mateo accedió. Fueron con su mamá presente.
Sergio llegó con el dinero. Pero también con algo más: una cámara.
"¿Puedo grabar esto? Quiero que la gente sepa lo que estás haciendo."
Mateo dijo que no. "No quiero que Lucas se sienta mal. Él no tiene la culpa."
Sergio insistió. "No voy a mostrar tu cara ni la de Lucas. Solo quiero que la gente sepa que hay niños como tú."
Mateo aceptó.
Sergio le dio $150,000 pesos. Mateo le dio la PlayStation.
Pero Sergio no se la llevó.
"La PlayStation es tuya. Me la quedo solo 3 días. Luego te la devuelvo."
Mateo estaba confundido.
Sergio subió el video a TikTok esa noche.
Sin mostrar caras. Solo audio de la conversación.
El video decía: "Un niño de 10 años vende su PlayStation para comprar silla de ruedas para su compañero."
En 18 horas: 2.3 millones de vistas.
Los comentarios explotaron:
"¿Cuánto cuesta la silla? Yo pongo plata."
"Pasen número de cuenta, ayudemos."
"Ese niño tiene más empatía que muchos adultos."
Sergio actualizó el video: "La silla cuesta $450,000 pesos. Ya tenemos $120,000 del niño. Faltan $330,000."
En 6 horas juntaron $890,000 pesos.
Más del doble.
Sergio compró la silla de ruedas. La mejor disponible. Costó $480,000 pesos.
Con el resto ($530,000 pesos), compró:
- Una PlayStation 5 nueva para Mateo
- 15 juegos
- Terapias de rehabilitación para Lucas por 6 meses
Tres días después, Sergio fue a la escuela de Mateo.
Con permiso de la directora, interrumpió la clase.
Entró con la silla de ruedas nueva.
Lucas estaba ahí. En una silla prestada, vieja, incómoda.
"Lucas, esta silla es para vos."
Lucas y toda la clase se quedaron en silencio.
"¿De dónde salió?" preguntó la maestra.
Sergio miró a Mateo. "Tu compañero Mateo vendió su PlayStation para comprártela. Pero la gente de internet ayudó. Ahora tenés la mejor silla que pudimos conseguir."
Lucas lloró. Su mamá (que estaba ahí porque lo llevaba y traía de la escuela) lloró.
Mateo se puso rojo. No quería atención.
La historia salió en todos los medios de Rosario. Luego nacionales.
Clarín, La Nación, Infobae. Todos cubrieron la historia.
Mateo se volvió viral en Argentina.
Pero él solo quería jugar su PlayStation y que Lucas volviera a la escuela.
Dos semanas después, algo más pasó.
Una empresa argentina de tecnología, MercadoLibre, contactó a Mateo.
Le ofrecieron ser "embajador junior" de su programa de responsabilidad social.
Mateo tenía 10 años. Dijo: "¿Qué es eso?"
Le explicaron: "Queremos que nos ayudes a identificar otros niños como Lucas que necesitan ayuda. Y nosotros pondremos el dinero."
Mateo aceptó con una condición: "Solo si Lucas viene conmigo."
MercadoLibre accedió.
Hoy, 8 meses después, Mateo y Lucas han ayudado a identificar 23 casos de niños con discapacidades que necesitan equipamiento.
MercadoLibre ha donado $12 millones de pesos argentinos.
23 niños tienen ahora:
- 11 sillas de ruedas
- 4 prótesis
- 5 audífonos
- 3 andadores especializados
Todo porque un niño de 10 años decidió que Fortnite podía esperar.
Lucas hoy tiene 11 años. Va a la escuela todos los días en su silla nueva.
Es el mejor amigo de Mateo.
Cuando le preguntan sobre lo que Mateo hizo, Lucas dice:
"Mateo me dio más que una silla. Me dio la posibilidad de volver a ser normal en la escuela. De no sentirme diferente. De tener un amigo que me ve como persona, no como 'el niño en silla de ruedas'."
Mateo tiene su PlayStation 5. Juega Fortnite.
Pero dice que ya no es lo mismo.
"Antes jugaba todo el día. Ahora juego una hora y pienso: ¿qué más puedo hacer que ayude a alguien?"
En la escuela de Mateo en Rosario pusieron una placa:
"Mateo, alumno de 5to grado, nos enseñó que ningún juego es más importante que ayudar a un amigo. Por su gesto, 23 niños más ahora tienen lo que necesitan. Mateo no es héroe. Es simplemente un buen amigo."
¿Qué estarías dispuesto a vender hoy para cambiar la vida de alguien que conoces?
TE ACUSARÉ CON TU MAMÁ...
Un día un niño de cinco años entró en una farmacia corriendo y le dijo al farmacéutico: ''Señor, aquí está todo el dinero que tengo. Por favor deme un milagro".
El farmacéutico, sorprendido, le preguntó, qué milagro quería y para qué.
El pequeño respondió: - El doctor dijo que mi mamá necesita un milagro para sanar.
Aquí está todo el dinero que ahorré para comprar una bicicleta, pero amo más a mi mamá y quiero que esté bien.
Por favor ayúdeme ¿Ese dinero es suficiente?
El farmacéutico, muy conmovido, le respondió que no tenía ese "milagro''.
Luego agregó que sólo Jesús, el Hijo de Dios tiene ese remedio especial y lo invitó a ir a la iglesia a pedírselo.
El niño corrió como un rayo hasta la iglesia. Llegó frente a la cruz cerca del altar y muy apurado y con gritos dijo: ¡Jesús tu tienes el milagro! Sé que estás en esa cruz, que te duele y que no tiene mucho tiempo para mí, pero el señor de la farmacia me dijo que el milagro para curar a mi mami lo tienes tu.
Aquí está todo el dinero que ahorré para una bicicleta. Te lo doy todo pero por favor ayúdame.
Desafortunadamente Jesús no respondió ni una palabra, por eso el niño gritó:
¡Jesús! si no me ayudas, te acusare con tu mamá y le diré que no me quieres ayudar. Ándale Jesús, por favor yo se que tú también amas a tu mamá como yo amo la mía, ayúdame, dame el milagro que mi mamá necesita. Prometo volver lo más rápido posible para ayudarte a bajar de la cruz.
El cura, que había oído la conversación del niño, se acercó y lo invitó a hablar en voz baja con Jesús. Le explicó que Cristo lo escucha aunque no responda directamente. Y el niño cerró sus ojos y junto sus manitas y entre lágrimas con voz bajita le repitió la misma súplica a Jesús.
Conmovido por el niño, el Padre lo acompaño a casa. A lo largo del tramo de la calle de la iglesia allí, el niño le explicó al sacerdote cuánto quería a su madre, le dijo que era todo lo que él tenía y que le habían dicho que sólo Jesús tenía el milagro que podía curarla.
Una vez en casa, el niño corrió hasta la recamara de su madre y encontró la cama vacía. Con angustia salió y la vio salir de la cocina y el niño le dice a su mamá : ¡mamita te levantaste! Y la mamá, le dijo: si hijo, El doctor que llamaste vino a visitarme me curó, por cierto me dijo que te saludara y me pidió decirte que él también ama mucho a su madre.
Hijo, cómo conociste a este doctor? Que gran médico.
El Sacerdote que contemplaba aquel milagro con lágrimas en los ojos le dijo al niño: Jesús respondió a lo que pediste, y llegó antes que nosotros.
Recuerda que Nuestra oración siempre es escuchada por nuestro Dios.