“Nombrar a las niñas tiene una función jurídico-analítica. Ellas, las niñas, padecen violencias que los niños no padecen en la misma proporción ni de la misma forma, y acceden de manera desigual a bienes, servicios y oportunidades. La violencia sexual, el matrimonio infantil y las uniones tempranas; la carga de cuidado en el hogar y la deserción escolar asociada a la maternidad temprana son ejemplos de como se afecta de manera desproporcionada a las niñas”
La nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, María Carolina Restrepo, ya ha tomado dos decisiones:
Hacer borrar un mural porque había un letrero que rezaba: resistencia chiquita.
Se enfureció y ordenó censurarlo, sin saber y sin querer saber que era un trabajo de niñas, nacido a raíz del feminicidio de Yuliana Samboní y promovía el autocuidado de las niñas.
La palabra resistencia la sacó de quicio.
Y ahora acaba de ordenar que en todas las comunicaciones del instituto se evite usar la palabra niñas. Solo se podrá usar la palabra niños.
Dedicados a las palabras, al prejuicio, a la exclusión y a la persecución.
Lo que haya que hacer de trabajo pasa a segundo plano.
Yo: voy a vivir sin seguro médico un mes, qué es lo peor que puede pasar, no lo necesité en 2 años
*le da una infección urinaria*
*se cae y no puede caminar*
Me llegó un recuerdo de hace 7 años y solo puedo pensar que la Mafe de ese entonces estaría muy feliz de verme! En el intercambio me prometí vivir esta experiencia (en ese entonces solo pensaba en Alemania), y es muy hermoso saber que me estoy cumpliendo💜