Es muy fácil sentirse útil desde una pantalla.
Compartir un estado no te convierte en alguien que ayudó. A veces ayuda a difundir información, sí. Pero no confundas visibilidad con solidaridad.
La verdadera prueba llega cuando te llega la oportunidad de hacer algo concreto: donar, ofrecer un lugar donde dormir, ayudar realmente a alguien que lo necesite.
Compartir cuesta un clic. Ayudar, casi siempre, cuesta algo de nosotros.