La Rosa llega a casa y le tengo preparada su cosa favorita: una cantidad ingente de información vomitada a 300 palabras por minuto que ningún humano después de su jornada laboral sería capaz de procesar.
Es mi pequeña venganza por dejarse la plancha cada día encima del lavabo.
Llevo más de dos meses de mudanza. Y no, hasta que no tenga todas mis cosas colocadas y ninguna caja por medio no se habrá acabado la puñetera mudanza.
Acostumbras a tu cuerpo a hacer deporte 5/6 días a la semana, te vas de vacaciones 10 días y cuando vuelves tus pulmones te alertan de que eres un trocito de mierda inmunda y que no descanses tanto tiempo o ya sabes lo que hay. Me cago en mi vida.