Me parece que cuidar a la persona que te gusta cuando se encuentra mal (emocional o físicamente) es un acto de amor muy grande. La vulnerabilidad que expresas a tu pareja cuando tu cuerpo o mente no se siente bien es otro nivel de confianza.
Yo también fui esa amiga que decía “sí” a todo; como quien se arranca flores del pecho para adornarle la mesa a otros. La que corría, apagaba sus incendios para llegar a tiempo a los ajenos. Y qué triste descubrir que nadie se detuvo a preguntar si yo también estaba en llamas.
nunca juzgaré a una persona que se rompe y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento
Estoy aprendiendo que no siempre puedo ser fuerte, que hay días en los que brillo y otros en los que me apago un poco. A veces me siento segura y otras, llena de dudas. Pero también estoy entendiendo que no tengo que ser igual todos los días, que aún con heridas sigo siendo yo.
El proceso de sanar es muy choto porque un día crees que ya estás bien y al día siguiente te levantás como si se te hubiera caído el mundo encima otra vez.