La guerra siempre es una derrota. Los muertos no son los políticos, es la población civil inocente.
"Rezad el Rosario para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra". Hagamos caso a la Virgen de Fátima, especialmente ahora en el mes del rosario.
Cuando se habla de que en España la población inmigrante es cada vez mayor, sobre todo la africana, porque vienen cada vez más y porque una vez aquí tienen tres o cuatro hijos, a la vez que los españoles tienen menos hijos y su población envejece, muchos responden: "Pues que los españoles tengan más hijos".
Antes de empezar a responder a esto me gustaría añadir sobre el problema de la inmigración: el problema no es la inmigración en sí, el problema es que este tipo de inmigración no se integra (ellos mismos dicen que no son españoles), al revés, crean su propias burbujas en España, crean pequeños guetos con la religión y costumbres de su país, y esto, obviamente, provoca división.
Por no hablar del aumento de la delincuencia y de las agresiones sexuales derivadas de esta inmigración, porque muchos de estos inmigrantes entran ilegalmente y sin control, y muchos de ellos, muchísimos, serán delincuentes.
Y hasta aquí he dicho porque esto da para otro tema completo.
"Pues que los españoles tengan más hijos", dicen. Y tienen razón. Los españoles deberían tener más hijos para empezar a paliar el problema. ¿Pero esto se está fomentando? No. Al revés, se está desincentivando. ¿Por qué? Dímelo tú.
¿Cómo se desincentiva?
Están intentando por todos los medios entorpecer las relaciones entre hombres y mujeres, que son los que traen hijos al mundo. Están intentando que tengan miedo a relacionarse. A unos les dicen que las mujeres les van a denunciar a la mínima por un simple beso en una cita y a ellas que todos los hombres blancos heterosexuales que se acerquen a ellas quieren abusar de ellas de un modo u otro.
Están promoviendo el aborto como un derecho, no como una última herramienta de extrema urgencia para casos muy excepcionales. Han convertido algo tan serio como es un aborto en un cachondeo sin importancia.
Están promoviendo la homosexualidad y la transexualidad. No estoy diciendo que ser homosexual o trans esté mal, estoy diciendo que se está promoviendo y que la consecuencia también son menos hijos.
Se escriben miles de artículos en los medios de comunicación del establisment "argumentando" por qué no hay que tener hijos. Artículos que van desde "Los niños son un gasto en comparación con los adorables animales", hasta "Los niños estorban", pasando por el clásico "Tener hijos daña el planeta".
Después está el plano económico. A los españoles trabajadores ni el Estado ni nadie les ayuda ni por tener hijos ni para criarlos. Esto unido a que en cosa de muy poco tiempo han empobrecido mucho a la población hace entendible que alguien que llega justo a fin de mes dude de si le va a poder dar una vida digna a su hijo o no. Porque al final es lo que quiere todo padre y madre, que su hijo no sufra o sufra lo menos posible aquí.
Creo que es indudable que todo esto y más ha hecho que hoy los españoles tengan un hijo o ninguno. Y creo que es indudable también que la baja natalidad es intencional y no es debida al azar o algo esotérico sin explicación física.
Si a lo mencionado y más le añadimos que a los inmigrantes sí les dan ayudas de todo tipo, entre ellas para los niños, hace que los inmigrantes tengan tres o cuatro hijos y los españoles uno o ninguno.
Añadír también que a ellos la propaganda woke no les afecta, y no porque sean más listos, sino porque en sus países eso no existe y como he dicho antes, ellos no se integran aquí, crean sus pequeños reductos de sus países, por tanto, de lo woke se ríen.
¿Tienen la culpa los españoles de todo esto? Un rotundo sí y por partida triple: primero por dejarse manipular, segundo por no ser capaces de ver el problema en el que están y tercero por seguir votando a los sátrapas que les mienten en todo a la cara y les meten en esto.
¿El problema? Que de seguir así, en algún punto la población española será minoritaria. Son matemáticas.
¿La solución? Decídmela vosotros, pero haberla la hay. Y no pasa por seguir mirando para otro lado.
Amor verdadero es salir de sí mismo, entregarse. El amor trae consigo la alegría, pero es una alegría que tiene sus raíces en forma de cruz.
Esta alegría arraigada en forma de cruz nos invita a mirar más allá de nuestras propias comodidades y placeres momentáneos. Nos desafía a abrazar las pruebas como oportunidades para crecer, aprender y acercarnos a Dios.
Así como Cristo transformó su sacrificio en redención, podemos transformar nuestras propias luchas en un camino hacia una alegría más profunda y significativa.
De quien te rodeas determina mas de la mitad de tu bienestar, lo feliz o infeliz que eres tiene mucho que ver con las personas con las que compartes tu vida. El colchón vital del que dispones en forma de personas puede amortiguar gran parte del sufrimiento anexo a la vida
El motor de la vida es la ilusión. No creo que exista una emoción más trascendente. Es la anticipación de cada vivencia valiosa que está por venir. No es lo mismo vivir en automático que vivir con ese cosquilleo que indica que igual lo mejor aún está por llegar. Cuando la ilusión se apaga se pierden los motivos y el para qué de esta vida. Por eso hay que intentar encenderla una y otra vez, proyectos, personas, planes, hobbies, momentos. La ilusión es la anticipación de ese cachito de tiempo que nos llena de vida.
Hoy he leído “qué te tiene que pasar para valorar lo que tienes” y es una frase chocante pero creo que es muy real, a veces los humanos necesitamos perder lo básico para apreciarlo. El día que pierdes lo importante te das cuenta de que has estado demasiado tiempo preocupado por demasiadas cuestiones que no merecían tanta preocupación y que no has valorado todo aquello que es esencial, todo lo que si te faltara supondría un impacto enorme. En eso consiste el agradecimiento. En ser plenamente conscientes de aquello que sí funciona en nuestra vida y no darlo por hecho. Si se pierde el foco se vive constantemente esperando algo que no se sabe si llegará y renegando de un presente que algún día el propio transcurso de la vida hará que idealices.
Mi madre le deja todas las mañanas una nota a mi padre antes de irse a trabajar.
Nunca, jamás, les he visto despedirse sin un beso. Aunque estuviesen molestos o crispados.
Llevan casados veintiséis años.
No es que las relaciones no funcionen, es que trabajarlas cuesta.
"Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi madre bajaba las escaleras para prepararle a mi padre el desayuno, sufrió un infarto y cayó. Mi padre la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió al coche. A toda velocidad, sin respetar semáforos, fue hasta el hospital.