El último presidente electo de Venezuela. Y precisamente por eso, hoy hablo de elecciones presidenciales, como un mandato. Así lo decidieron los venezolanos.
Alguien me dice “tú estás lleno de odio”.
Mira, si.
¿Cómo no odiar a un grupo de delincuentes que usaron nuestra democracia para exterminarla? ¿Cómo no odiar a unos tipos que expulsaron más de 8 millones de venezolanos y nos sometieron a la crisis humanitaria más fea que ha visto este continente? ¿Cómo no odiar a unos tipos que lanzaron fuegos artificiales en año nuevo desde un centro de torturas? ¿Cómo no odiar a unos tipos que mataron a un preso político y se lo escondieron a su madre anciana por meses? ¿Cómo no odiar a unos tipos que mataron a sangre fría a estudiantes y civiles que estaban protestando cansados de una vida paupérrima? ¿Cómo no odiar a unos tipos que se hicieron mil millonarios a costas del hambre y sufrimiento de una población entera? ¿Cómo no odiar a unos tipos que salían en televisión ofreciéndote “operación tun-tun” si te expresabas en contra de ellos?
Odiar al chavismo no es una “enfermedad del alma”, es un deber ético y moral de cualquier persona de bien. El daño patrimonial, psicológico, emocional y espiritual que ha dejado esta gente es incalculable.
@MariaJamardoC@eldebate_com Cada año que ha pasado, los venezolanos lo pueden contar no en días sino en vidas, presos, muertos, exiliados, gente atravesando del Darien, solicitudes de asilo, familias rotas, hospitales sin medicinas y escuelas sin maestros.
La crisis humanitaria venezolana fue un saqueo.
Hoy algunos ciudadanos españoles que en enero dieron lecciones a los venezolanos sobre soberanía llorando por nuestro petróleo no dicen ni pío frente a un expresidente español liderando una trama de corrupción donde se enriqueció ilícitamente a costa de nuestros recursos.
¿A quien no nos sorprenden en lo más mínimo estas acusaciones?
A los venezolanos, que llevamos años denunciando cómo ciertos “mediadores” son cómplices de un régimen corrupto y criminal. Mientras muchos en Europa miraban hacia otro lado, nosotros viviamos el daño en tiempo real.
Murió Carmen Teresa Navas, madre de Victor Hugo Quero Navas, preso político desde enero 2025, que fue detenido arbitrariamente, desaparecido, torturado y muerto bajo custodia del Estado. Por meses las autoridades de distintas instituciones, de forma coordinada, se burlaron de su madre y la hicieron peregrinar buscando a su hijo. Hace 10 días lo encontró y estaba en una fosa. Hoy ella ha muerto.
Tener un familiar preso es también descapitalizarse, privarse de atención médica, medicinas, comidas y vivir en ansiedad, con los sentidos alterados, siendo revictimizados con cada visita a instituciones, con cada petición de justicia y con cada segundo de esperar una llamada telefónica para saber algo nuevo.
En enero de este año también hubo varias muertes de madres esperando liberaciones en esa semana en la que Jorge Rodríguez decidió mentir otra vez y decir que todos serían liberados, cuando ahora, cinco meses después, van apenas por la mitad y son decenas más los que están desaparecidos, como desaparecido tuvieron a Víctor Hugo Quero.
El Estado es responsable de todo esto. Son crímenes de lesa humanidad que generan un daño atroz más allá de las víctimas directas y sus familiares. Esto nos rompe a todos y por eso también es trabajo de todos exigir justicia y no olvidar nada de lo que ocurre, porque los pactos de silencio y los reacomodos con la dictadura solo benefician a la impunidad y multiplican los crímenes.
El mensaje más importante que ha enviado el chavismo con la muerte de Victor Hugo Quero, como con todas las muertes bajo su custodia, es que siempre pueden hacerlo contra cualquiera. Se lo hicieron al compadre de Hugo Chávez, el general Baduel, se lo hicieron a Fernando Albán, y se lo pueden hacer a quien necesiten para imponer el miedo y la paralización.
Por eso es impresionante que los venezolanos en general no hayamos tirado la toalla y mantengamos las exigencias de justicia, democracia y libertad.
Para trascender el dolor, para ser justos y para reclamar lo que nos pertenece.
El secuestro institucional que permitió la muerte de Victor Hugo Quero, que se burló de su madre y que sigue negando el paradero de decenas de presos, tiene que acabarse por completo.
“Exceso” es cuando te sirves demasiado café o le pones mucha azúcar. Crimen de Estado es cuando usas la policía, los tribunales y las cárceles para perseguir, torturar y desaparecer gente.
“Exceso” suena a que alguien gritó en una reunión. Crimen de lesa humanidad suena a lo que realmente es: una política sistemática y generalizada de represión organizada desde el poder.
“Perdón por los excesos” parece la disculpa de alguien que le rayó el carro a la familia. Pedir cuentas por ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones implica verdad, justicia y responsables con nombre y apellido.
Un exceso se corrige con una disculpa, claro que sí. Un crimen de Estado no se lava simplemente con relaciones públicas, sino con verdad, tribunales, memoria y reparación para las víctimas.
Llamarle “exceso” a la represión es como llamarle “malentendido” a un secuestro: puedes estar cambiando la palabra, pero no borra la celda, ni la tortura, ni los muertos.
La señora Carmen Teresa buscaba a su hijo Víctor Hugo Quero. Tocó puertas. Preguntó. Esperó.
¡Víctor Hugo llevaba nueve meses muerto cuando el régimen se dignó a responderle!
Lo detuvieron el 3 de enero de 2025. Murió el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar Carlos Arvelo. Lo enterraron sin avisarle a ella. Y el Estado llamó a eso "cumplimiento de protocolos".
Lo que aquí pasó, se llama desaparición forzada seguida de ejecución administrativa del olvido.
No hay protocolo ni explicación que justifique el sufrimiento de la señora Carmen Teresa ni de ninguna familia venezolana que hoy sigue buscando a sus desaparecidos.
Venezuela debe responder ante ella, ante ellas, y ante la justicia. Los venezolanos merecemos conocer la verdad.
Lo más macabro es que hace unos días un juez del régimen le "negó la amnistía" Víctor Quero Navas, cuando ya tenía 10 meses muerto bajo custodia de la misma dictadura chavista.
Lo mataron.
Lo enterraron en secreto.
Le negaron su paradero a su madre por un año.
Eso es la barbarie chavista. Son inhumanos.
Cuando superemos esta pesadilla y recuperemos la democracia, debemos asumir como un compromiso nacional el NUNCA MÁS, que sea enseñado de generación en generación.
Make new friends, but keep the old.
A new photo captures the Moon's near side on the right (the side we see from Earth, identifiable by its dark splotches) and its far side on the left. The Artemis II crew are the first to see the far side with human eyes.
El caso de Oscar Castañeda es una evidencia del daño provocado en los centros de tortura del chavismo contra los presos políticos.
El primer video es de abril de 2024, cuando Oscar habló en un acto de campaña de María Corina Machado en Turén, Portuguesa. Después de eso fue secuestrado por el régimen y acusado falsamente de pertenecer a un cartel narcotraficante.
El segundo video muestra el estado en el que fue excarcelado tras pasar casi dos años encerrado en el centro de torturas El Helicoide. No puede reconocer a sus familiares ni caminar normalmente.