El feminismo consiste en tratar a las mujeres como estúpidas, a los hombres como criminales, a los niños como objetos y a los no nacidos como basura.
De igualdad, nada.
Una cosa es enseñarle a una niña que puede ser independiente, valiente y capaz de cumplir sus sueños por sí misma… y otra muy diferente es convertir un juego infantil en una batalla contra un enemigo imaginario.
Qué difícil y qué desgastante es tener que trabajar con éstos Milenials! Se quiebran bajo presión, creen que todo el mundo gira a su alrededor y no saben aceptar cuando la c4g4an...
Aquí algunas verdades incómodas:
1. El profesor Alberto Jasso es inocente y punto.
2. No siempre hay que creerles a las mujeres y niñas.
3. Lo del ex gobernador Ruffo es una cortina de humo.
4. La justicia en tiempos de la 4t es selectiva.
5. Lo ocurrido con Natalia es censura.
6. El Estado no puede ni debe exponer a ciudadanos por su opinión.
7. La izquierda progre buena ondita son las peores personas.
8. El feminismo es cáncer.
9. La UNAM es una universidad sobrevalorada.
Burlarse de los blancos OK, de los negros es racismo.
Burlarse de los hombres OK, de las mujeres es misoginia.
Burlarse de los hetero OK, de los gays es homofobia.
Burlarse de la derecha OK, de la izquierda es facismo.
Burlarse de la mayoría OK, de la minoría es discurso de odio.
La Moralización del debate trans:
Los autores de este artículo, Carole Hooven y Alex Byrne, sostienen que la biología ha mantenido durante más de un siglo una definición clara y binaria del sexo basada en los gametos: los machos producen gametos pequeños, los espermatozoides, y las hembras producen gametos grandes, los óvulos. No ha habido ningún descubrimiento científico relevante que obligue a revisar esta idea básica. Lo que realmente cambió fue el panorama cultural y político. Desde principios del siglo XXI, el activismo por los derechos transgénero ha sembrado dudas sistemáticas sobre el sexo binario en campos como el derecho, el deporte, la educación y, sobre todo, la medicina. Esto ha terminado afectando negativamente los estándares médicos y el bienestar real de los pacientes.
Pero lo que más me interesa de este artículo, y por eso lo destaco, es el papel que ha jugado la moralización en el silenciamiento del debate sobre estas cuestiones. Hooven y Byrne explican que la moralización se ha convertido en el mecanismo más potente para cerrar discusiones que, en teoría, deberían ser científicas. Ya no se trata solo de discrepar sobre datos o definiciones. El asunto se ha transformado en una cuestión moral de primer orden en la que defender que solo hay dos sexos se presenta como algo moralmente sospechoso, como una posición que niega realidades vividas, que invalida identidades, que genera violencia simbólica y que, en última instancia, daña a personas vulnerables. En cambio, cuestionar o rechazar el binario aparece como un acto de justicia, inclusión y progreso moral.
Cuando una narrativa incorpora un juicio moral fuerte, criticarla ya no es solo señalar un posible error científico o conceptual sino que se interpreta automáticamente como un ataque a valores superiores como la compasión, la equidad o la protección de minorías. Es exactamente el tipo de “blindaje moral” del que suelo hablar cuando escribo sobre estos temas. Las narrativas quedan protegidas porque cualquier intento de examinarlas con rigor se convierte en prueba de mala intención. Si cuestionas la idea de que el sexo es un espectro o que es asignado socialmente, no estás debatiendo biología sino que estás siendo malo moralmente, transfóbico o cómplice de la opresión. Esa dinámica cierra el paso al debate abierto y honesto.
Los autores muestran cómo esto se manifiesta de forma concreta en el mundo académico y médico. En revistas serias como Archives of Sexual Behavior, incluso los investigadores que defienden la visión binaria se sienten obligados a incluir descargos de responsabilidad: “Nada de lo que decimos debe interpretarse como apoyo al sexismo o al odio”. Es como si tuvieran que pedir perdón de antemano por presentar evidencia científica. Mientras tanto, en el otro lado abundan las acusaciones fuertes: que el modelo binario “borra vidas”, “impulsa prejuicios”, “naturaliza la exclusión” o constituye una forma de “violencia epistémica”. Revistas de prestigio como Scientific American, The Lancet o American Scientist han publicado textos que van en esa línea, sugiriendo que insistir en la definición gamética no obedece a razones biológicas sino a motivaciones políticas oscuras.
Esta moralización produce efectos muy prácticos. Genera autocensura porque la mayoría de las personas prefiere no exponerse a ser señaladas públicamente como malas. Crea incentivos profesionales claros ya que es mucho más cómodo y ventajoso alinearse con la visión no binaria o, al menos, no cuestionarla. Y cuando alguien se atreve a disentir, pueden venir las consecuencias reales como campañas en redes, quejas internas, pérdida de reputación o incluso salida de la institución. El caso de la propia Carole Hooven en Harvard es ilustrativo. Tras explicar en televisión la definición biológica clásica del sexo -y aclarar que eso no impedía respetar las identidades de género-, fue acusada públicamente de transfobia por una responsable de diversidad de su departamento. El ambiente se volvió tan hostil que acabó dejando la universidad de Harvard. Otro ejemplo fue la cancelación de un panel antropológico cuyo título incluía la palabra “sexo” de forma clara. Se justificó alegando “daño” a la comunidad trans, como si debatir una categoría biológica fuera en sí mismo un acto agresivo.
En el terreno de la medicina de género, donde las decisiones afectan directamente a menores, esta moralización resulta especialmente preocupante. Cuestionar si es prudente usar bloqueadores de la pubertad o hormonas cruzadas en adolescentes se interpreta con frecuencia como falta de empatía o directamente como odio. Eso ha dificultado enormemente la autocrítica interna que cualquier campo médico serio necesita. Cuando el debate se moraliza tanto, los médicos y investigadores se ven presionados a adoptar el enfoque “afirmativo” aunque la evidencia sea débil o contradictoria. El resultado es que se prioriza la validación inmediata de la identidad sobre la cautela clínica y el principio básico de “primero no hacer daño”.
Hooven y Byrne subrayan una asimetría importante: en el ámbito académico, esta moralización proviene casi siempre de un solo lado. Los que defienden el binario suelen separar claramente la ciencia de las cuestiones de dignidad y derechos. No acusan a sus oponentes de ser malas personas. En cambio, el otro lado mezcla con frecuencia el juicio científico con el juicio moral, lo que hace mucho más difícil el diálogo.
En definitiva, el artículo pone el dedo en la llaga de un problema más amplio que trasciende el tema del sexo y el género. Cuando las narrativas ideológicas se blindan moralmente, la ciencia y la medicina sufren. Se vuelve muy costoso corregir errores, revisar protocolos o seguir la evidencia donde esta lleve. Y los que pagan el precio más alto son, paradójicamente, los pacientes más vulnerables, especialmente los niños y adolescentes con disforia de género que merecen tratamientos prudentes, basados en datos sólidos y no en consignas morales.
Este mecanismo de moralización explica por qué un tema que debería resolverse con evidencia biológica, psicológica y médica se ha convertido en uno de los debates más polarizados y difíciles de mantener con serenidad. Romper ese blindaje no significa carecer de empatía ni negar el sufrimiento real de las personas con disforia. Significa exigir que la ciencia y la medicina puedan funcionar con honestidad intelectual, sin que el miedo a ser moralmente condenados cierre las puertas al escrutinio necesario. Solo así se puede llegar a soluciones que realmente ayuden a la gente en lugar de servir a una narrativa ideológica previa.
Me caga que ya todo les ofende, todo es racismo, clasismo, homofobia, trasfobia, feminismo, machismo, todo es bullying, todo para ustedes es agresion psicológica y mental, todo es descalificación.
Son unos débiles mentales
Pinche generación pendeja, sentida y resentida, es más chinguen a su madre...
Peña Nieto turisteando y ligándose modelos, Calderón impartiendo conferencias en las mejores universidades, Fox en su vida de agricultor, Zedillo en Yale y Salinas en España.
El único Ex-Presidente escondido como rata es AMLO. El que se daba golpes de pecho presumiendo integridad, honestidad y calidad moral; el que iba a enjuiciar a los neoliberales, permanece recluido en medio de la nada, protegido por elementos del Ejército, consumido por el miedo y la paranoía de que Trump envíe al Delta Force a capturarlo, ser traicionado por sus esbirros o sufrir un atentado por parte del crimen organizado en represalia a pactos incumplidos.
La historia siempre pone a todos en su lugar.
El #izquierdismo radical en su esencia pura, es el de los resentidos, MEDIOCRES, que creen que los demás les debemos algo... Da igual la etiqueta de moda: anticapitalista, antiimperialista, comunista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo. HIPÓCRITAS
Today, I designated two additional Mexican cartels, the Juárez Cartel and Los Viagras, as Foreign Terrorist Organizations and Specially Designated Global Terrorists. Under President Trump’s leadership, we will never stop fighting against violent narco-terrorists from flooding our nation with deadly drugs.
Lo que antes era corrupción, hoy son ataques de adversarios. Lo que antes era autoritarismo, hoy lo llaman transformación. Lo que antes tanto criticaban, hoy lo justifican.
La 4T hizo que amigos chairos hoy estén CALLADITOS, negando e intentando ocultar su cagada.
Si un gobierno del PRI o del PAN hubiera acumulado la cantidad de escándalos, señalamientos de corrupción, vínculos criminales, abusos de poder y pésimos resultados que ha acumulado la 4T, México estaría incendiado: marchas multitudinarias, paros indefinidos, universidades tomadas, carreteras bloqueadas y llamados abiertos a la caída del gobierno.
No tengo la menor duda.
Lo más grave no es solamente lo que ha ocurrido, sino la facilidad con la que millones de personas han aprendido a justificarlo. Lo que antes provocaba indignación, hoy se perdona porque lo hace “nuestro” gobierno. Lo que antes era corrupción, hoy es propaganda adversaria. Lo que antes era autoritarismo, hoy lo llaman transformación.
La 4T no eliminó la indignación social: la domesticó.
Produce Dos Bocas a 42% de capacidad. "No se siguieron las mejores prácticas internacionales debido a que la entonces Secretaría de Energía, Rocío Nahle, quiso construir una refinería en tiempo récord y con un presupuesto de 8 mil millones de dólares, y la realidad es que aún no opera al máximo de su capacidad y se han invertido 23 mil millones de dólares": experto- Vía @reforma https://t.co/PEQAtIQKhb
Perdidos en el tiempo
A los viejitos nadie nos avisó que el mundo había cambiado.
Los que ya peinamos canas vivimos convencidos de que seguimos viviendo en el mismo país donde crecimos. No participamos del frenesí de la chaviza y sus cosas locochonas como “swipear el TikTok”, “hacer match”, “ver streams” o “reenviar cadenas de correo electrónico”. Para nosotros el tiempo se quedó estancado por ahí de 1996, último año en que todavía podíamos disfrutar plenamente de una erección y de un mundo donde las reglas tenían sentido.
En ese México era perfectamente normal darles sus coscorrones a los hijos cuando se portaban mal, fumar en los lugares públicos, tener dos familias en dos ciudades distintas, decirle “gorda” a la esposa sin que fuera motivo de escándalo y dejar al perro amarrado en la azotea. Nunca pasó por la mente de nadie que unas décadas después, los perros serían más sensibles que una mujer en esos días del mes.
A mi tío Pedro Sola, que lleva a su rumi a todas las fiestas familiares, tampoco le avisaron que todo cambió. Mientras platicaba tranquilamente de su fin de semana contó que le desesperan los perros en las tiendas, en los restaurantes y en el supermercado; que dan ganas de aventarles un pedazo de carne envenenada y que a quienes pasean tres perros en una carriola habría que darles un balazo.
Lo interesante es que Pedrito no estaba intentando provocar a nadie. Estaba teniendo una conversación normal de señor de nuestra edad. De esas donde uno le pone picardía para hacer más divertido el relato y todos entienden que no trae un pedazo de carne envenenado ni una pistola en su mariconera. El problema es que esas conversaciones son de otros tiempos. En la actualidad, cualquier desliz puede convertirse en un video de cuarenta segundos, con subtítulos, música dramática y un ejército de desconocidos insultando, desde la virtud, eso sí, al pérfido chistosito.
Siempre pensamos que la diferencia entre jóvenes y viejos era la música, la ropa o la tecnología que usamos, cuando en realidad está en otra parte. Los dos seguimos sintiendo exactamente el mismo coraje, el mismo fastidio y las mismas ganas de mandar a la gente que lleva a sus perros a los restaurantes a chingar a toda su madre. Lo único que cambió es que los jóvenes ya no se atreven, mientras que el único delito de mi tío Pedrito fue decir lo que todos los de su edad creemos.
No nos cancelen, actualícennos la Guía Roji, instálennos el Google Maps. Llevamos treinta años viviendo en un mundo que ya no existe.
Todos los bloopers de la semana en mi blog de Substack (link en mi perfil).
Amigo, Amiga aunque hoy guardes silencio y lo niegues:
*Te dices ECOLOGISTA y votaste por la destrucción de la selva
*Estabas en contra de la CORRUPCIÓN del #PRI, votaste por desvíos millonarios de la 4T
*Creíste el cuento de la honestidad y votaste por el gobierno MAS MENTIROSO
Qué curioso. Hace unas semanas hablar con autoridades españolas era “entregar la patria”. Hoy reunirse con el Rey de España es un acto de Estado. Nunca fue la soberanía. Siempre fue la hipocresía.
La presidenta @Claudiashein no exigió al Rey de España que pidiera disculpas a Mexico ni le habló en Otomí ni nada de ello. Es un avance, sin duda. Otro avance sería que deje de culpar a Hernán Cortés de nuestros males y asuma su responsabilidad de mirar el presente y proyectar el futuro.
México terminó la primera fase del #mundialdefútbol2026 en 1er lugar de su grupo con unos históricos 9 puntos y 0 goles en contra...
Pero hay que ser honestos, jugaron contra los equipos 23, 36 y 58 del ranking de #FIFA, siendo el Tri el no. 14.