CARTA ABIERTA AL DIPUTADO JAVIER OLIVARES
Diputado @JavierOlivares
Lo escuché en CNN Chile hablar del régimen de Pinochet con esa fascinación que algunos reservan para los héroes. Dijo que le “gustó el gobierno militar”, que se hicieron “muy buenas cosas” y, respecto de su famosa capa, preguntó cuál sería el pecado si fuese la del general. Curiosa pregunta.
El problema nunca fue la capa, diputado. El problema es lo que parece haber debajo.
Usted nació en 1983. Cuando Pinochet llegó al poder, faltaban diez años para que usted naciera. Cuando se realizó el plebiscito de 1988, usted tenía cinco años. Es decir, mientras Chile decidía en las urnas terminar con la dictadura, usted probablemente estaba aprendiendo a leer.
Por eso resulta fascinante su nostalgia. Usted recuerda políticamente una época que no vivió políticamente. Su pinochetismo no puede ser memoria: es una convicción adquirida posteriormente. Es nostalgia de segunda mano, una especie de souvenir ideológico comprado muchos años después de terminado el viaje.
Y aquí aparece una paradoja magnífica: un diputado elegido democráticamente que admira un régimen que clausuró el Congreso. Usted cobra una dieta gracias a una institucionalidad que su admirado gobierno militar consideró perfectamente prescindible. Usted en dictadura jamás habría podido ser diputado.
Su caso es como un vegetariano inaugurando una carnicería o un pirómano postulando a jefe de bomberos. Pocas contradicciones políticas poseen semejante perfección estética.
No se trata de discutir si durante diecisiete años se hicieron reformas o modificaciones. Hasta las dictaduras administran presupuestos. El pequeño inconveniente es que también hubo ejecuciones, desapariciones, torturas, exilio, censura y persecución política. Usted dice condenar las violaciones a los derechos humanos, pero inmediatamente intenta rescatar las “cosas buenas” como si las hubiese. Es una contabilidad moral sorprendente: como si los muertos pudieran anotarse en una columna y el crecimiento económico en otra, para después calcular el saldo.
No funciona así.
Los derechos humanos no son una nota al pie del balance nacional. Un Estado que tortura a una persona ya ha cruzado una frontera moral que ninguna carretera consigue pavimentar.
Pero hay algo todavía más irónico. Usted dice valorar la libertad. Excelente. Pinochet prohibió partidos, persiguió opositores, censuró medios y gobernó sin elecciones competitivas durante todo su régimen. Admirar aquello en nombre de la libertad requiere una gimnasia intelectual formidable.
Quizás por eso su capa produjo tanta conversación. No porque Chile padezca una intolerancia textil, sino porque los símbolos tienen significado. Vestirse evocando a un dictador y luego sorprenderse porque alguien recuerda la dictadura es como llegar vestido de payaso a un cumpleaños y reclamar que le pregunten por el circo.
Lo verdaderamente preocupante, diputado, no es que usted tenga opiniones discutibles. Para eso precisamente existe la democracia. Lo grotesco es beneficiarse de ella mientras se romantiza a quien la destruyó.
Usted puede ser pinochetista. La democracia que Pinochet negó a otros le concede incluso el derecho de admirarlo. Esa es precisamente su superioridad moral: permite que hasta sus detractores hablen, compitan, sean elegidos y ocupen un escaño.
Y quizá allí reside la ironía definitiva.
Augusto Pinochet cerró el Congreso el 11 de septiembre de 1973. Javier, ocupa usted hoy un asiento dentro de ese Congreso y desde allí reivindica aspectos del régimen que lo cerró.
No sé si llamarlo contradicción, ingratitud democrática o simplemente una total idiotez.
Pero hay que reconocerle algo, diputado: para defender una dictadura desde un Parlamento democrático se necesita una capa y no tener temor al ridículo.
Atentamente,
Un ciudadano que prefiere una democracia imperfecta donde usted pueda decir disparates, a una dictadura perfecta donde alguien pueda hacerlo callar.
@MisColumnas
NUNCA VAMOS A OLVIDAR, NUNCA VAMOS A PERDONAR
El 2 de junio de 1990 se encontró la fosa de Pisagua (Chile), con 19 cuerpos de personas torturadas y asesinadas durante la dictadura militar. En algunos cuerpos se encontraban cartas entre sus ropas, una de las cartas es de Luis Lizardi Lizardi: “Queridos padres: Mañana quizás yo esté muerto y es por eso que antes de partir les escribo estas breves líneas con el apuro que las circunstancias exigen. Quisiera por última vez expresarles que sólo a ustedes debo todo lo que fui, que gracias a vuestras enseñanzas pude vivir mi existencia plena y verdadera. Fueron años bien vividos con el amor de ustedes y el otro amor. Viví plenamente y por eso me duele partir. Al fin y al cabo muero por lo que es justo." Que la Memoria prevalezca para la Verdad; No olvidamos, No perdonamos, No nos reconciliamos.
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El ministro Quiroz sigue creyendo que la está haciendo de oro; está contra el mundo y contra todo lo que señalan destacados economistas e incluso el Consejo Fiscal Autónomo. Lo peor es que la única certeza que hay es que el forado fiscal será tremendo con esta mega reforma y las personas seguirán pagando la cuenta.
En la Cámara baja el diputado republicano Cristian Araya Lerdo de Tejada propone hacer explotar en la frontera los vehículos que ingresen con migrantes en forma irregular.
@Cooperativa
🔴DELINCUENTE DE CUELLO Y CORBATA🔴 El presidente de la CMPC Luis Felipe Gazitúa se queja por la dificultad para invertir en Chile y olvida cuando su empresa estafó por 10 años a todo Chile en la llamada “colusión del confort” con ganancias ilegales de US$ 460 millones.
Dejo el video con las desafortunadas declaraciones de Matthei ayer en el homenaje a Piñera.
Ella y su equipo no quieren que se viralicen, no RT por favor, repito NO RT.
Lo moral e inmoral siempre es discutible, pero uno esperaría q con esa misma energía se cuestionaran los perdonazos en el pago de impuestos a las grandes empresas o las leyes a la medida de las Isapres. Ahí, cuando se trata del derecho a la educación, parece que la cosa cambia!